Pico 2019: la pelea  decisiva o la guerra  de las novedades

Pico 2019: la pelea decisiva o la guerra de las novedades

Por Norberto G. Asquini

La elección por la intendencia de General Pico en 2019 parece que puede convertirse por un lado en un pelea decisiva en los próximos comicios pampeanos. Por un lado porque la ciudad siempre fue bastión del vernismo y el PJ ha hecho diferencia en esa ciudad para ganar la provincia, por el otro porque el PRO apuesta sus fichas a esa ciudad para ganar por primera vez la intendencia, imponerse en la interna del 17 de febrero y poder restarle en mayo al justicialismo para la gobernación si llega a enfrentarlo.

Dos maneras de ver una elección

Todo parece pasar, como en la provincia, por la polarización entre el Frente Justicialista Pampeano y Cambiemos. La elección en la segunda ciudad pampeana más importante está también cargada de novedades. Tanto la ministra de Desarrollo Social, Fernanda Alonso del PJ, como el diputado nacional Martín Maquieyra de Cambiemos, son figuras jóvenes de la política. En el caso de Alonso, sería además la primer mujer en la historia en convertirse en intendenta de la localidad y de una de las dos ciudades más importantes de La Pampa.

Detrás de ambos postulantes pelearán por ingresar concejales el resto de los partidos: Comunidad Organizada, el Partido Socialista, el FPP y Pueblo Nuevo, entre las fuerzas con representación institucional.

Hay dos maneras de ver la próxima elección: en 2015 el PJ ganó la intendencia por 17.500 votos sobre 8.914 de Propuesta Frepam, 7.494 dispersos entre otras cinco fuerzas y 5.851 de blancos y nulos. Logró el 44 % de los sufragios para la intendencia. El apoyo a Carlos Verna había sido aún más contundente, dándole el triunfo en la interna del PJ y luego en la general para gobernador sumándole una diferencia de más de 12.000 sufragios.

En 2017 todo se dio vuelta. Para las legislativas nacionales, con la ola amarilla detrás, se impuso Cambiemos, y la figura del piquense Maquieyra encabezando la boleta, por menos de 20 votos de diferencia: 16.986 a 16.967. Todo un resultado histórico.

La boleta del PJ

A partir de entonces, el escenario político tuvo demasiados cambios y esta vez será una elección ejecutiva. En el bastión vernista había varios dirigentes con intenciones en el PJ para encabezar la boleta. Como ocurrió a nivel provincial, y lo mismo sucedió en una ciudad encolumnada detrás del gobernador Verna, hubo una lista por consenso. A la que se arribó por la intervención del mandatario y después de muchas charlas. Alonso, la que más medía en las encuestas, se convirtió en la candidata a jefa comunal acompañada como vice por Daniel López, otro de los que pretendía el lugar. Las diferencias entre sectores vernistas se fueron limando. En la lista de concejales están representadas todas las líneas del justicialismo, una boleta bien PJ, y algunos de los partidos aliados. El actual intendente Juan José Rainone fue el más relegado en el armado. Con la figura de Verna detrás y la extensión de los servicios sociales de base como parte del estado municipal en los barrios, Pico quiere volver a hacer la diferencia.

La expectativas opositoras

En Cambiemos la resolución local tampoco fue tan traumática porque Maquieyra era número puesto como candidato a intendente. Las encuestas le dieron siempre bien. Los radicales intentaron oponerse, cuando desde años que ya no hacen pie en la ciudad, presentando posibles postulantes a la intendencia. El PRO juntó a los radicales, salvo algún sector que quedó afuera, e integró lista con independientes y algún peronista. Espera captar el voto del justicialista descontento.

Maquieyra impuso la lista de unidad de Cambiemos porque lleva como vice a la radical Patricia Testa, de las mejores consideradas en la UCR. La aceptación de esta terminó de convencer a un sector del radicalismo que se sumara por un cargo en la boleta y a otro de desistir con posibles candidaturas. No había margen.

En la interna del 17 de febrero el PRO apuesta mucho al respaldo que tiene Maquieyra en la ciudad para imponer a Carlos Mac Allister como candidato a gobernador frente a Daniel Kroneberger. Sus dirigentes están confiados en un buen resultado y sueñan con la intendencia si se repite la elección de 2017.

El marco general

La elección en General Pico se dará en un contexto en el que la municipalidad del PJ no pasa su mejor momento financiero por el déficit crónico que tiene en salarios y hay servicios que no son los mejores. Pero a la vez, la ciudad está inmersa en la crisis económica nacional que apunta directamente a la gestión del presidente Mauricio Macri. Además, problemáticas que parecían centrales en otras votaciones, como el tema seguridad, hoy no lo parecen.

El 19 de mayo habrá que ver cuál será la novedad en Pico. Si se sostiene el bastión vernista dándole una nueva victoria al PJ tanto en lo local como en lo provincial, o la oposición logra cambiar 36 años, y hasta más, de historia piquense.

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Política y pileta: lo  que dejaron los  cierres de listas

Política y pileta: lo que dejaron los cierres de listas

Por Norberto G. Asquini

Los cierres de listas para las elecciones de 2019 en La Pampa se hicieron a contrarreloj y se terminaron mientras se descorchaba para las fiestas de fin de año. El Frente Justicialista Pampeano fue el más ordenado, con un cierre sin fisuras. Más desprolija fue la oposición de Cambiemos, producto de las diferencias entre sus socios y del mismo internismo de los radicales.

Sostener el status quo

El FreJuPa fue una maquinita. El armado contuvo a todas las expresiones del PJ, salvo algunos casos irreconciliables, y puntuales. Estuvieron todos representados en la lista de diputados, repartiendo en partes similares a lo que tenía cada línea interna. Y dando lugar a los intendentes y a las tres expresiones del kirchnerismo. Se mantuvo el status quo, se renovó nombres y se trató de asegurar gobernabilidad, un combo para acompañar la transición de un futuro gobierno de Sergio Ziliotto si se impone el 19 de mayo. Los únicos más ajustados con esta definición fueron los partidos aliados. A los que tenían representación institucional como Nuevo Encuentro se le dio el lugar 15 y al massismo el 16. Los últimos lugares expectables de esa boleta. No fue todo generosidad en el PJ frente a las demandas internas y una elección que parece menos competitiva que la de 2017.

El frente peronista tendrá once internas en las localidades. La mayoría en lugares donde el actual intendente deja el cargo, como Lonquimay, o donde gobierna la oposición como Realicó. Hay jefes comunales del PJ que igualmente deben enfrentarse a una lista disidente como Santa Isabel o Algarrobo del Aguila. Y está Santa Rosa, un caso aparte, con 6 boletas y la fragmentación histórica del peronismo.

Los únicos que quedaron afuera de este armado serán los candidatos que competirán con listas propias: dos ex ministros de Verna echados del gabinete como Juan Carlos Tierno (lleva listas propias en 12 localidades) y Rubén Ojuez (en 7) y el diputado Daniel Robledo (en 17) por Pueblo Nuevo, representando al evangelismo político, alejado por cuestiones ideológicas del PJ.

Cambiemos, un cierre desprolijo

En Cambiemos finalmente habrá internas en los cargos provinciales. Los cierres de listas para precandidatos a diputados fueron más que desprolijos. Es que cada fuerza, Propuesta Federal y la UCR, tenían apenas 6 cargos expectables para cada uno. Poco para repartir sin dejar golpeados.

Los radicales sufrieron la crisis de arrastre producto de la dispersión de su dirigencia, el internismo crónico y una conducción partidaria que ha hecho agua en todas sus decisiones. Fue una novela intentar cerrar una lista con la presión del PRO para que bajaran su precandidato a gobernador. La rosca por los cargos estuvo a la orden del día, propia del radicalismo. El manoseo para llevar a Martín Berhongaray como vice finalmente no prosperó, tras bajarse luego de negociar lugares en la boleta de legisladores. Se trató de que quedaran representados todos los sectores para que empujen la boleta a gobernador, a priori debilitada por el cierre a los apurones y las bajas. Los nombres, salvo Francisco Torroba que encabeza, no son representativos. Los radicales sí o sí debían presentar una boleta, aunque no fuera la mejor. Disputan seguir siendo la principal oposición en La Pampa.

En Propuesta Federal las definiciones pasaron por la centralidad de su precandidato a gobernador, Carlos Mac Allister. Esperó a los radicales para hacer una lista de unidad ofreciéndoles el vicegobernador, y al no concretarlo decidió poner un muleto en ese lugar. Muchos esperaban que el segundo fuera el piquense Jorge Audisio que cuenta con mejor imagen y que la lista fuera amarilla pura. La boleta fue a lo Mac Allister: incluyendo a los partidos aliados y con los leales a la cabeza. Aunque hubo cambios para dejar lugar a nombres taquilleros como Eduardo Pepa.

Quedaron algunos heridos por no repetir el cargo en la Legislatura. Mac Allister ya les había advertido que no iban a estar. Algunos sienten que se habían ganado el lugar tras defender al gobierno de Macri en las malas, que fueron bastante. El precandidato analiza que con el andar de la campaña se irá acomodando el armado. Heridos quedaron, pero la resolución fue más ordenada que en la UCR. Igualmente ató algunas cuestiones: evitó internas en muchas localidades, lo que hubiera aglutinado a los radicales. En los pueblos que habrá internas será por cuestiones insalvables y muy locales donde ambos sectores son irreconciliables, como Eduardo Castex e Ingeniero Luiggi.

Finalmente, en los cierres el Partido Socialista, que le dio la espalda a Cambiemos y que llevará al diputado Luis Solana como gobernador logró hacer un cierre destacable con candidatos a intendentes en 7 localidades y con Ariel Toselli como representante del sector agropecuario como vicegobernador. El listado se completa con la izquierda testimonial del MST y Desde El Pie.

La Pampa abrirá el calendario electoral nacional de 2019 con las internas de Cambiemos el 17 de febrero. Tarea difícil será hacer campaña en pleno verano. La política en tiempos de pileta y vacaciones es más que complicada.

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Política 2018:  un  año de sorpresas y  pronósticos fallidos

Política 2018:  un año de sorpresas y pronósticos fallidos

Por Norberto Aquini

Si hay algo que caracterizó como un hilo común en La Pampa al año político 2018 fue un escenario en el que todo pronóstico pareció fallar y los vaivenes, sorpresivos y no tanto, fueron la norma.

La sorpresa y el péndulo

La situación del país fue condicionando las estrategias de cada sector en la provincia. Luego de la ola macrista de 2017 y la buena performance de Cambiemos en las legislativas de La Pampa, se sacudió la política provincial. En febrero, el presidente Macri parecía encaminarse a la reelección sin problemas y todo era festejo en la oposición local. Sin embargo, en los meses siguientes la economía comenzó a deteriorarse con una serie de medidas desacertadas y se llegó a una crisis que pocos habían anticipado. La megadevaluación, los fuertes recortes en el gasto público y el acuerdo con el FMI provocaron una caída en la imagen de Macri y la formación de un escenario electoral más competitivo, con el resurgimiento de Cristina Fernández a pesar de la causa de los cuadernos.

En La Pampa se fueron dando varios sorpresas. Desde la elección ganada por la oposición en la UNLPam después de 16 años de hegemonía oficialista, hasta los entretelones de la expulsión del ministro de Seguridad Juan Carlos Tierno, detrás de la que se tejió toda una novela. El funcionario se había mantenido aferrado a su silla, presionando al gobernador y provocando a sectores del PJ, hasta que las desinteligencias con el jefe de Policía le dijeron basta.

Parte de ese escenario cambiante en lo político fue el movimiento de péndulo que se observó en varios temas. El debate por la legalización del aborto sacudió a la sociedad. Las discusiones se dieron en todos los ámbitos y partió a todos los espacios políticos en un 50 y 50 de adhesiones y rechazos. En junio, la militancia por la legalización llevó a que por un escaso margen en Diputados (129 a 125) se produjera una histórica aprobación. El PJ La Pampa torció la votación con una decisión que recorrió los medios de todo el país e hizo que el diputado Sergio Ziliotto, sin saberlo, fuera sacando chapa para empezar a pensar un fututo más allá de su banca. Esa votación provocó una más encendida militancia de los sectores religiosos que se oponían a la ley y que reaccionaron en contra. Y el Senado le dijo no. Por ahora.

Los cambios y el anuncio

El 2018 fue un año de especulación política, en la que los actores fueron pensando cómo acomodarse frente a la situación económica nacional. El PJ comenzó a cambiar el escenario con dos definiciones novedosas en su ingeniería electoral: conformar un frente electoral con fuerzas anti-Macri y, sobre todo, con el desdoblamiento de las elecciones provinciales en 2019, medida que sobre fin de año apretó aún más los tiempos y cercó con el almanaque a los partidos de la oposición. Durante 2018, todos apostaban a una fecha de comicios que finalmente fue mucho más sorpresiva. En esos cambios de escenarios, la postura del gobernador Carlos Verna manteniéndose equidistante dentro del peronismo nacional y posicionándose como el más duro opositor a la política macrista llevó a un acercamiento impensado en otros tiempos con CFK.

El pronóstico que nunca nadie iba a acertar se conoció el 6 de septiembre. La noticia fue una bomba que conmocionó a la provincia. Ese día el gobernador Verna, que ya había decidido ir a la reelección, anunció que tenía cáncer, que debía hacer un tratamiento médico y que no se presentaría para otro mandato. La definición sacudió el tablero, porque en los hechos fue un cambio de ciclo para la política pampeana: la “generación del 83”, la de los líderes fuertes, la de los caudillos del PJ que gobernaron durante 36 años, dejaba la conducción de la provincia.

Se lanzaron entonces análisis de la posible crisis interna y de la luchas sangrientas que acarrearía esta definición. Nuevamente fueron desacertadas. Verna fue actor central en la definición del candidato para su sucesión, que decantó en Ziliotto, y de un armado que cerró con todos los sectores del peronismo en una lista, con algunos sacudones, pero sin confrontaciones. Un cambio casi impensado que se esperaba recién para 2023 se dio sin mayores dramas.

La oposición y sus dilemas

La oposición no estuvo exenta de estos vaivenes. Durante el año se especuló que el precandidato macrista, Carlos Mac Allister, no llegaba a presentarse como candidato. Finalmente renunció a la secretaría de Deporte y encabezó la lista del PRO cerrando a lo “Colo”, con listas que responden a su figura, promoviendo nombres leales y dejando algunos heridos.

La sacudida más importante, las novedades más complejas, las tuvo su socio político. Los radicales terminaron padeciendo el año 2018. Se partió el Frepam cuando el socialismo anunció que no iba a sumarse al frente macrista. Conformaron un frente que se llamó Cambiemos a pesar de que les hacía ruido el nombre. Sus desinteligencias internas, alimentadas por la presencia del PRO, llevaron a realizar una encuesta para definir su candidato. Los dos principales postulantes, Juan Carlos Marino y Francisco Torroba, se bajaron sorpresivamente y el precandidato que “aguantó los trapos” fue Daniel Kroneberger, en un cierre de lista muy desprolijo. Finalmente, la acusación al senador Marino por abuso sexual por parte de una asesora, en momentos del #MiraComoNosPonemos, terminó de ponerle el moño a un año que ya se prefiguraba enredado, y que va a dejar marcas en la UCR.

El 2019 está a la vuelta de la esquina. En pocas semanas habrá algunas internas y el 19 de mayo se define todo en las urnas. Un escenario impensado hace solo unos meses.

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Capital ingobernable: Santa Rosa, las internas al ritmo de música ligera

Capital ingobernable: Santa Rosa, las internas al ritmo de música ligera

Por Norberto Asquini

Santa Rosa, la capital de La Pampa, parece una ciudad ingobernable desde lo político. Una maraña de internas afloran en cada elección. Y en 2019 no será menos: hoy tenemos unas 6 listas para la interna en el PJ y 3 en la de Cambiemos. Veremos si todas llegan a presentarse.

El oficialismo local y sus versiones

Cambiemos cerró su acuerdo de apuro con toda la carga de la confrontación abierta entre sus socios. Y en Santa Rosa no iba a ser diferente. Tenemos tres listas que se iban a presentar: dos radicales con el intendente Leandro Altolaguirre que busca su reelección y la segunda encabezada por el concejal Marcos Cuelle, y la del PRO del funcionario nacional Enrique Juan.
Altolaguirre, junto con su hermano y presidente del partido, quiso cerrar un acuerdo con el PRO que buscó “blindar” su boleta al encabezarla por los dos precandidatos a gobernador. El acuerdo era solo para Santa Rosa, mostrando cómo el titular de la UCR jugó para los intereses sectoriales y familiares. Cuelle, quien ya había mostrado intenciones de competir por su sector, disconforme con el rumbo de la ciudad, impulsó su lista aunque no lleve las boletas a la gobernación. Y Juan anunció que también está en carrera, y tendría las dos boletas de los precandidatos a gobernador. Cuelle y Juan indican que el intendente no los representa.
Altolaguirre afirma que hizo una buena gestión. Las encuestas muestran otra cosa: el ciudadano está cansado de una ciudad en la que está preso de problemáticas sin solución y de los constantes choques del jefe comunal con el personal municipal y distintos sectores como la cooperativa o los vendedores.

Los que pican en punta del PJ

El Frente Justicialista Pampeano quiere recuperar Santa Rosa frente a ese panorama complejo para Cambiemos, desde lo político y desde la gestión. Pero arrastra el germen de la fragmentación y la dispersión política de años de internas y de gestiones fallidas. Hay al menos seis listas que pidieron avales, pero dos son los dirigentes que pican en punta. El precandidato ungido por el oficialismo provincial es Jorge Lezcano. Es el postulante persistente, que desde hace más de una década busca la intendencia que le ha sido esquiva. En 2008 perdió en la interna cuando se presentó por primera vez y en 2011 lo quisieron bajar y finalmente lo dejaron afuera por pocos votos en la interna. En una votación muy cuestionada y poco transparente que siempre reivindica. En 2015 se alió al gobernador Oscar Jorge, pero declinó la
postulación a jefe comunal ya que el mandatario se presentó como candidato testimonial por
la capital.
Ahora parece ser su momento: el gobernador Carlos Verna decidió darle su apoyo por entender que es el que mejor posicionado está, así lo mostraban las encuestas, y que conoce la ciudad. Detrás de él están las líneas con el vernismo, el jorgismo y el robledismo. También kirchneristas, ya que Lezcano a reivindicado al proyecto “;nacional y popular”. El marinismo todavía espera cerrar un acuerdo para ir detrás de la lista oficialista, aunque algunos referentes barriales ya están en campaña.
El otro posible es el camporista Luciano Di Nápoli. Un perfil más ideológico que busca el apoyo
del votante identificado con el kirchnerismo que tiene un piso importante, también un techo, en la capital provincial. Detrás hay sectores K, partidos aliados de esa tendencia y algo del jorgismo.

Todo es estructura en la interna

En las internas provinciales y locales, que no son obligatorias, todo es estructura, se afirma entre los dirigentes consultados. Altolaguirre, encerrado en su gestión, apuesta al aparato municipal para imponerse a Cuelle y Juan. El PRO también tiene su propia maquinaria aceitada por las delegaciones de los organismos nacionales. Cuelle afirma que en estas condiciones “perdiendo, ganamos”, porque finalmente su espacio quedaría con representación en la próxima gestión.
En el PJ también se mueven en ese sentido, Lezcano tiene apoyos de líneas que direccionan votos en la capital provincial. Hay una cuestión: el desdoblamiento hizo que las internas sean el 17 de febrero. Será una campaña en plena temporada de verano cuando las vacaciones son la única preocupación y costará el doble movilizar a los votantes. La participación será menor.
Unas elecciones atípicas en una ciudad atípica para la política recorrida por la división y la dispersión de los votantes y los dirigentes.
Mientras tanto, Santa Rosa se ha acostumbrado, usando la letra de Soda Stereo, a los amores de música ligera: de sus flojos intendentes nada nos libra y nada más queda.

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Cambia, todo cambia:  alianzas, nuevos amigos  y crisis en La Pampa

Cambia, todo cambia: alianzas, nuevos amigos y crisis en La Pampa

Por Norberto Asquini

¿Se puede decir que Macri lo hizo? El cierre de las alianzas para las elecciones 2019 en La Pampa mostró cambios notables en el escenario político a poco más de tres años de las votaciones anteriores. Enemigos íntimos ahora reunidos en una boleta y la crisis interminable de un partido, son parte de esta tendencia que en parte son consecuencia de tres años de gestión macrista.

El autor de esta columna es afecto a la idea de que las elecciones funcionan como “mini-revoluciones” en el sistema democrático. Expresión acuñada por Isidoro Cheresky, las votaciones reconfiguran la escena política produciendo cambios programados e institucionalmente controlados. En estas elecciones 2019 en La Pampa, ¿hasta dónde llegarán los cambios? Algunos esperan que no sean tantos, otros esperan que haya muchos.

Enemigos ayer, amigos de hoy

Ya hubo grandes transformaciones previas a la conformación de alianzas y listas como ha sido el fin de ciclo de los “grandes liderazgos” en el peronismo pampeano con la no reelección de Carlos Verna y el desdoblamiento electoral con los comicios nacionales.  El cierre de las alianzas mostró otros cambios. Empecemos por el PJ. Por primera vez se abrió a un frente electoral con otros partidos. Las líneas internas, que existen, quedaron erosionadas y los acuerdos fueron saliendo sin mayores dramas.

La composición de esta coalición electoral, si bien hay sectores más centrales y decisivos y otros más periféricos, fue bien heterogénea. Enemigos íntimos en 2015, ahora convergen en una sola lista. ¿Quién hubiera pensado en el vernismo (Verna ganó hace tres años con la frase “La Cámpora o La Pampa”) o el marinismo (y sus cruces mediáticos con los K hasta no hace tanto) aliado con todas las expresiones kirchneristas? O también, ¿quién hubiera pensado al kirchnerismo y su reclamo de renovación en 2015 confrontando con “la derecha” y “lo viejo” encolumnándose ahora detrás del vernismo? O el peronismo con la izquierda (PC, Patria Grande), o la izquierda con el peronismo. O al diputado de Nuevo Encuentro, disparando a mansalva contra Verna, y ahora exaltando su gestión. Otra cosa es el massismo, que acompañó siempre al PJ sin mayores dramas pero con constantes pedidos. El Frente Renovador, o una parte, intentó tener lista propia y hasta tenía candidato a gobernador. Finalmente será parte de la coalición.

Dos tendencias hicieron todo esto posible: una nueva generación de dirigentes que busca “modernizar” al PJ, y la derrota del oficialismo en las PASO de 2017 que aceleró esos tiempos de aggiornamiento y los puso a pensar en ampliar al peronismo para enfrentar a Cambiemos. El pragmatismo y las posturas contra el modelo económico nacional hicieron el resto.

El tobogán de la crisis radical

Y otra vez, Macri lo hizo. En 2015, mucho antes de que fuera presidente, y todo lo que vino después, la UCR era la principal fuerza de oposición detrás de un candidato que los aglutinaba, a pesar del internismo crónico en sus filas. Pasaron tres años: las expectativas iniciales de la gestión macrista, la ola amarilla de 2017 y la debacle económica de 2018. El campo opositor aglutinó esta vez a los mismos sectores de cara a 2019, pero su configuración interna cambió.

En estos tres años el radicalismo entró en crisis. Fue deslizándose hacia abajo como en un tobogán donde por más que uno quiera sujetarse, la gravedad hace lo suyo inevitablemente. La pérdida de identidad frente a Cambiemos, por su pertenencia nacional y por sus consecuencias provinciales, exacerbaron el internismo. Se difuminaron los liderazgos y nuevos actores en ascenso colaboraron en provocar más dispersión que unidad, como los Altolaguirre. El complejo cierre de la alianza este lunes negociando a contramarcha mostró a un presidente del partido que negocia para su sector y su candidato antes de pensar en el conjunto. Sus dirigentes terminaron empujados a ser parte de una sociedad compartida con el Cambiemos-PRO, en una alianza tácita que n quisieron asumir, y a enfrentar en febrero una interna para no seguir perdiendo terreno.

El cierre del precandidato a gobernador de los radicales mostró descarnadamente en lo que se ha convertido la UCR. Dejaron en manos de una encuesta la definición del nombre, que no llegó a aplicarse porque se convirtió en un triple empate. El senador Juan Carlos Marino, quien desfiló por los medios con su candidatura, renunció porque no pudo forzar el apoyo nacional a su postulación bajando a Mac Allister y trató de excusarse culpando de la decisión a los otros postulantes. Prefirió resguardarse para pelear una cuarta senaduría dentro de dos años. Francisco Torroba evitó la interna. Y finalmente el que menos medía de los tres, Daniel Kroneberger, asumió la precandidatura. ¿Es el candidato del descarte? Fue el que quiso asumir ese papel con convicción, y a pesar de las consecuencias, mientras otros especulan resguardando su quinta. La UCR fue despojándose de sus convicciones, hasta la marca nacional debieron adoptar bajo el nombre Frente Cambiemos La Pampa.

Ahora la UCR debe enfrentar una última valla: la interna del 17 de febrero. De ganar el postulante del PRO, Carlos Mac Allister, se profundizaría aún más la crisis que tuvo su pico en 2017, cuando se perdió la interna y por primera vez no fue electo un diputado nacional de la UCR. Una derrota frente a Mac Allister no solo dejaría por primera vez a la UCR sin candidato a gobernador y con menos diputados, sino que aceleraría el final de dirigentes que hace décadas están en primer fila y empujaría a una renovación. De ganar la interna Kroneberger, hay que pensar cómo se remonta un escenario partidario con más baches que Santa Rosa.

En este escenario, de imponerse Mac Allister en la interna de 2019, se terminaría por confirmar el ascenso que fue mostrando el PRO en la provincia desde 2015 , aunque pierda la elección ante el Frente Justicialista.

En los extremos, los que quedan

A las dos alianzas que polarizarán la elección en mayo, se suman vertientes a ambos lados del mapa político provincial. Expresiones críticas de ambos campos políticos pampeanos: el disminuido tiernismo y el evangelismo a la derecha del peronismo, y desde el progresismo el Partido Socialista enfrentado al macrismo, ubicándose a la izquierda del no peronismo. Después de casi dos décadas, se rompió la alianza entre radicales y socialistas por la incorporación de la UCR en Cambiemos (la mínima expresión del Fregen seguirá acompañando la alianza con el macrismo). El Frepam quedó sepultado en el recuerdo. Cambia, todo cambia.

 

 

 

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