El voto pampeano:  ¿por el bolsillo o  por lo ideológico?

El voto pampeano: ¿por el bolsillo o por lo ideológico?

Por Norberto G. Asquini

El discurso del presidente Mauricio Macri en el Congreso sirvió de arenga para lanzar la campaña para buscar su reelección. Sin posibilidades de mostrar logros económicos, volvió a machacar sobre la grieta colocando al kirchnerismo como la suma de todos los males para sostener su base electoral. Es la búsqueda de un claro voto ideológico. ¿Qué votarán las y los pampeanos?

Acá está, este es

El 19 de mayo habrá elecciones provinciales en La Pampa. Cada territorio tiene sus particularidades, pero quedó claro en las internas del 17 de febrero que habrá un componente nacional que también jugará en la provincia. Tal vez pueda ser de menor intensidad porque no habrá candidato del PRO a gobernador, pero Cambiemos será la marca del frente macrista, aunque los dirigentes radicales quieran desmarcarse.

Durante los últimos tres años el choque Provincia-Nación, Verna-Macri, PJ-Cambiemos en La Pampa buscó argumentos de un lado y del otro para abrir la grieta provincial. La administración provincial esgrimió los temas económicos en contra de Nación, pero el ideológico fue también un componente importante.

¿Por qué decimos ideológico? Vamos al ejemplo nacional: el voto a Cambiemos está atado a un apoyo identitario. El sociólogo Ignacio Ramírez analiza que en el último año se ha observado la sangría de popularidad que sufrió Macri, pero el dato más enigmático es que mantiene cierto respaldo ubicado en un 30% que lo colocaría en la segunda vuelta, y que sobrevive al fracaso económico.

Cambiemos aspira a una reelección que no estará edificada sobre éxitos económicos ni credenciales de gestión, sino en machacar sobre la grieta y ser opción a CFK. De esta manera, la racionalidad económica es un factor, pero no el único que define el voto. Aquí entra la ideología.

Decime qué representás

La elección en La Pampa tendrá su componente provincial pero bajo el marco de la crisis económica nacional. Y la economía incide pero de ninguna manera determina los desenlaces electorales. El voto “por el bolsillo” tendrá su peso, pero otros factores están jugando.

El Frente Justicialista apuesta al “proyecto Verna”. El gobernador no será candidato, pero es la figura que vuelca los apoyos al postulante Sergio Ziliotto. Ese “proyecto Verna” está basado en argumentos ideológicos más que económicos: la defensa de La Pampa frente al modelo del ajuste macrista, el productivismo frente a la crisis y el Estado peronista presente en la provincia frente al modelo liberal.

Cambiemos, la marca de Nación en La Pampa, tendrá como postulante al radical Daniel Kroneberger. El radicalismo pampeano trata de escaparle a la situación, pero más allá de cualquier postura crítica con el rumbo general es difícil esquivar que son los representantes del gobierno nacional en La Pampa. De hecho, Kroneberger votó todas las leyes de Cambiemos. Los argumentos hasta ahora han sido similares a otras campañas opositoras: el cambio frente al peronismo que gobierna desde 1983 la provincia y el slogan de la “provincia estancada”. Sin el PRO en la fórmula, y que representaba claramente el pensamiento del gobierno nacional, habrá que ver hasta dónde incluye la figura de Macri y la gestión nacional en su campaña.

Los otros, más que claro

El discurso ideológico existe, ya sea más o menos explícito. Los demás competidores en la provincia lo asumen y buscan ser alternativas a las dos fuerzas principales. El tiernismo machacando con la seguridad y el orden con su arenga punitivista y su pose disruptiva con el resto de los candidatos -aunque haya sido parte del peronismo-. El socialismo con Luis Solana en clave progresista y buscando el voto anti-Macri en el campo no peronista, mostrándose como parte de una tercera referencia nacional que sea alternativa a la grieta, por ahora personificada en el ex ministro Roberto Lavagna. Pueblo Nuevo con Daniel Robledo agita el color celeste de “las dos vidas”, un voto vinculado al evangelismo y a una postura militante en el debate sobre el aborto que busca un nicho concreto, aunque eso no ayude a ampliar su base desde otros sectores.

El intendente de Santa Rosa, Leandro Altolaguirre, será el candidato de Cambiemos y buscó que su contrincante en el peronismo fuera el kirchnerista Luciano Di Nápoli para agitar y explotar la grieta local frente a los escasos logros de la gestión. “Y si hablamos de voto ideológico, ahí tenés al votante de Di Nápoli y de CFK”, aclara bien un dirigente del sector.

En General Pico Fernanda Alonso buscará sostener la administración peronista teniendo enfrente al máximo exponente que le quedará al macrismo el 19 de mayo, el diputado Martín Maquieyra. Todos buscan perfilarse frente a su contrincante y las referencias nacionales y las posturas frente a políticas y gestiones ayudan.

El consultor político Mario Riorda escribió el libro “¡Ey, las ideologías existen!”, frente a quienes las ven como vestigios del pasado. Es un estudio comparado a gran escala desde la comunicación política que aporta evidencia acerca del carácter más o menos ideológico de los discursos políticos de campaña en Latinoamérica.

Riorda nos explica cómo las ideologías pueden estar más o menos visibles en las campañas y los discursos, pero no nos confundamos: existen y motivan nuestro voto. Y La Pampa no va a ser la excepción.

 

 

Leer mas
Efectos interna: la realidad de los números y el fruto de la pelea

Efectos interna: la realidad de los números y el fruto de la pelea

Por Norberto G. Asquini

Dos festejos resaltaron en la interna del pasado domingo 17 de febrero, y que tuvieron lecturas nacionales: los radicales en Cambiemos y el kirchnerismo en Santa Rosa. Hubo celebraciones exultantes y lecturas que nacionalizaban los resultados por el triunfo en una interna. A los pocos días, tanto los ganadores como los perdedores, comenzaron a volver a la realidad.

El efecto “Santa Rosa K”

Uno de los efectos fue el del kirchnerismo en Santa Rosa. La Cámpora “metió la cola”en la capital provincial. Un triunfo con muchos ingredientes: el componente anti-Macri del electorado que nacionalizó la votación, el factor renovación en el perfil de su candidato y un votante K persistente en la capital provincial. La presencia política de CFK en estos momentos en los que las encuestas la dan peleando palmo a palmo un posible balotaje con Macri se acicateó en el peronismo nacional con este triunfo camporista. Una victoria que tiene como valor haber sido la primera enteramente kirchnerista en una ciudad importante de La Pampa, más allá de haber sido una interna. Y porque dejó en el camino al aparato “oficial” del PJ, donde confluyeron vernistas, marinistas y jorgistas. La sorpresa fue de muchos. En una columna anterior hablamos de un cisne negro: ese fue Luciano Di Nápoli.

Subidos a este solo dato, algunos indican en el peronismo K que la ganadora fue CFK y que su tono marcó el domingo. En Casa de Gobierno tienen otra lectura: el domingo marcó la victoria de la persistente campaña del gobernador Carlos Verna frente al gobierno nacional. Las posturas anti-Macri se impusieron y le dieron la razón a un mandatario que machacó y machacó en contra de Nación, hasta quedando en momentos en la vereda de enfrente con otros gobernadores del PJ. Y el fruto de esa campaña hasta benefició a Kroneberger, porque muchos fueron a votar contra la boleta del PRO más que por amor al radical. “Vieron que no estaba tan equivocado”, les dijo Verna el martes a sus colaboradores con los números finales en la mano.

El efecto “Santa Rosa K” también pasó. En los festejos del domingo a la tarde, ya no hubo en el discurso de Di Nápoli tanta apelación al kirchnerismo. Ni parece que lo habrá. La campaña será una sola, bajo el paraguas del Frente Justicialista Pampeano, un mismo color y un mismo candidato, Sergio Ziliotto. “Ahora es Frejupa, Unidad Ciudadana quedó atrás el domingo 17” indica uno de los jefes de campaña.
El kirchnerismo ganó la interna, pero desde Casa de Gobierno y en La Cámpora saben que con el kirchnerismo solo no alcanza. Hay un piso, alto, y también un techo. Di Nápoli ya lo adelantó en su discurso y ante otros dirigentes. La línea es la apertura y moderar la línea K. Ampliar la base electoral para recuperar la capital. El camporismo ha sufrido de cierta cerrazón política, tanto con otros sectores como con los propios. Es momento de trascender eso para ir por más.

El efecto “esperanza radical”

El otro efecto fue el de los radicales pampeanos que festejaron su triunfo porque, como ha ocurrido en otras oportunidades, pudieron regresar del abismo. Lo hicieron en los 90 frente al Fregen, heridos por las consecuencias del Pacto de Olivos, sortearon las esquirlas de la Alianza y la crisis que provocó en 2003 y ahora surfearon la ola amarilla que se fue desvaneciendo con las malas noticias económicas. Los frentes electorales siempre sirvieron para mantenerse a flote, y neutralizar a sus socios.

Esta vez los festejos fueron efusivos y tenían razones. El triunfo le dio un espaldarazo a una fuerza que venía cabizbaja. El lunes, dirigentes que hace unos meses no daban diez pesos por Kroneberger como posible candidato, ahora parecen verlo “rubio y de ojos celestes”. La gran esperanza radical. El resultado tuvo varias lecturas: es cierto que apenas votaron 28 mil electores, pero a nivel nacional con un radicalismo que empezó a envalentonarse frente al PRO, todos hablaron del efecto Kroneberger. Hasta de “resistir” dentro de Cambiemos, como si no fueran parte del actual rumbo político. No es que el radicalismo esté fuerte, el presidente Macri se desinfla, se debilita. Eso lo sufrió Carlos Mac Allister.

Las quejas del dirigente macrista sobre la “ayuda”entre radicales y kirchneristas en Santa Rosa están asentada en hechos concretos. También así lo vieron los fiscales de Jorge Lezcano, otro que sufrió un traspié. Los votos se cruzaban en las urnas, pero las derrotas hay que encontrarlas más en los errores propios que en las virtudes ajenas.

El radicalismo venció al PRO y neutralizó su amenaza, y eso empuja. Pero la única verdad es la realidad. Cambiemos sacó en toda la provincia, para gobernador, 28 mil votos. El PJ en once localidades llegó a los 36 mil. En Santa Rosa, el PJ en la interna alcanzó los 20 mil votos positivos, la interna de Cambiemos a gobernador convocó a 8.500. Y más datos: donde hubo internas a intendente en ambas fuerzas, la diferencia fue abrumadora para el PJ. En Eduardo Castex el PJ llegó a los 2.700 votos positivos frente a 1.200 de Cambiemos, en Toay el PJ alcanzó los 3.900 frente a 830 de Cambiemos.

La otra cuestión es que Kroneberger no podrá sacarse el saco amarillo. Hay un doble discurso que será difícil sortear: en la semana criticó en los medios pampeanos a Macri, y poco después se sentó en Buenos Aires con Marcos Peña y Rogelio Frigerio, los dos armadores políticos del presidente. Será el candidato de Nación en La Pampa.

Se pasaron los efectos y los festejos. Ahora queda otro tramo, todavía más complejo, hasta el 19 de mayo.

Leer mas
La interna de la interna: las peleas locales previas a mayo

La interna de la interna: las peleas locales previas a mayo

Por Norberto G. Asquini

El domingo 17 de febrero serán las elecciones internas en La Pampa. El dato mayor es la votación a gobernador de Cambiemos. Aunque no serán muchas, también habrá internas en algunas localidades. Se disputan metro a metro, y hasta con el cuchillo entre los dientes, por cuestiones que van desde lo político a las disputas personales.

Hilos conductores, y no tanto

Pocas internas vamos a ver el próximo domingo en La Pampa en el inicio del calendario electoral argentino. Sin embargo, concitan interés porque van abriendo el panorama de lo que viene en mayo.
La de Cambiemos es la más importante porque es para gobernador. La del PJ porque se disputarán en las principales localidades, salvo en General Pico.
¿En las locales podemos encontrar un hilo conductor? En la del PJ, no. En la de Cambiemos es más evidente. En el justicialismo la unidad provincial fue un hecho, y así también se derramó en el interior cuando el gobernador Carlos Verna avisó a los jefes comunales que iba a apoyar a los que buscaran la reelección. La división de 2015 apenas se hizo notar, aunque haya quienes se ubican de un lado y del otro en estas internas. Donde más falta de entendimiento hubo, fue donde no gobierna el PJ.

Peleas y renovaciones

Tenemos tres motivos para las elecciones que se darán en el PJ. Por un lado, las disputas personales, más allá de que se cubran con un motivo político. En Eduardo Castex se dará la pelea entre el precandidato oficial Marcelo Steinbauer y Paulo Bregani. El justicialismo no está bien parado en la gestión y se muestra dividido. Steinbauer fue apoyado por el candidato a gobernador del PJ, Sergio Ziliotto, y hasta por Compromiso Peronista. Bregani agita el argumento de la renovación. Está “caliente” esa elección y hasta hubo roturas de vidrios de locales y acusaciones. Algarrobo del Aguila y Rolón son otra muestra de las diferencias personales entre dirigentes locales, con un sector que enfrenta al actual intendente.
Un segundo motivo son los posicionamientos políticos. Algunos quieren que les “cuenten los votos”. Es lo que ocurre con el kirchnerismo en Santa Rosa y Toay. La Cámpora lanzó su propio precandidato, Luciano Di Nápoli, para disputarle la ciudad al oficialista Jorge Lezcano, que cuenta con el apoyo de las líneas mayoritarias. La campaña parecía demasiado “normal” hasta que los otros precandidatos empezaron a ponerse nerviosos, como Darío Hernández que lanzó que había “;apretadas de la estructura” o Juan Grotto con acusaciones a las dos boletas que van arriba.
En Toay ante la salida del intendente Ariel Rojas, se definió a Rodolfo Alvarez como su sucesor por el oficialismo, pero el kirchnerismo plantó bandera con Juan Pablo Kamper. El corredor Santa Rosa-Toay es donde La Cámpora, seguida de otras expresiones del kirchnerismo, afirma tener más votos y quiere medirse. Por supuesto, el argumento es el de renovación, algo que ya se observó en 2015.

Un vacío en el pueblo

La tercera causa es la falta de un liderazgo fuerte. En Santa Isabel José Luis Rodríguez esta vez había dudado de una nueva reelección. Marta Paturlane, del mismo oficialismo, se presentó por el PJ y Rodríguez, ante la falta de un sucesor fuerte en sus filas, se arrepintió y buscará otro período.
En Realicó se pensaba en el ex intendente Facundo Sola para recuperar la municipalidad. Pero
este decidió quedarse como diputado. Tres ex funcionarios suyos afrontarán la interna que no
pudo evitarse: Leticia Embrici, Nora Heredia y José Alvarez.
La salida del intendente actual disparó también internas en Lonquimay y Uriburu. Luego de 12 años de gobierno de Luis Rogers, su salida deja el vacío para que lo peleen dos dirigentes jóvenes que le “tenían ganas”el oficialista Manuel Feito y Leonardo De La Iglesia. Una campaña intensa y tensa y con un resultado que parece más que reñido entre un hombre del vernismo y uno del marinismo.
En Uriburu tampoco repitió Roberto Gómez y el oficialismo va con Pascual Fernández, con el apoyo de Ziliotto, frente a Graciela Roldán. Allí Fernández no tendría dificultades.
Finalmente, está General Acha, una ciudad donde el PJ no le encuentra la vuelta. Totalmente dividido, no pudo llegar a una boleta de unidad, y el gobierno provincial abandonó cualquier intento de una definición consensuada. Desde hace más de una década las divisiones son profundas y las pasiones personales han llevado a la fragmentación del justicialismo local y a su retroceso. Omar Avila, Rodrigo Ortiz y Silvia Caminos se enfrentarán el domingo.
¿Un pronóstico? Los oficialismos no tendrían inconveniente ganar en una elección donde el PJ está unido en lo provincial. Pero la sorpresa siempre está presente en la política, y más en estos tiempos.

Los que no pudieron arreglar

Donde podemos encontrar algún hilo conductor es en Cambiemos. Habrá internas apenas en Eduardo Castex, 25 de Mayo, Toay, Catriló e Ingeniero Luiggi para intendente y demás cargos y en Jacinto Arauz solamente para concejales.
Si bien el macrista Carlos Mac Allister y el radical Daniel Kroneberger se enfrentan para definir mucho más que solamente un candidato a gobernador, ya que también está en juego cómo se reconfigurará la oposición al PJ en La Pampa, esta disputa apenas se derramó en los pueblos.
Se trató de llegar a un acuerdo. El PRO en ese sentido fue más práctico: donde medía mejor un candidato radical, acompañaba. Pero no lo iba a hacer donde la UCR no tuviera fuerza. El radicalismo se paró en todas donde pudo para dejar en claro que representa la oposición local.
Esto fue lo que pasó en las seis localidades donde habrá internas. Más las diferencias entre la dirigencia actual, sobre todo con las referencias del PRO a los que el radicalismo no quería en sus boletas.
En Eduardo Castex el enfrentamiento entre ambos sectores estaba planteado desde hacía tiempo. El escenario parecía no tener mucha variación, pero en los últimos días algo cambió abruptamente. Las acusaciones de violación por un caso ocurrido hace treinta años sobre el diputado castense Fernando Perelló, tuvo más que consecuencias personales. En los últimos días el radicalismo dejó de entregar la boleta provincial donde figuraba el nombre del legislador ante la condena social de los vecinos.

Leer mas
Puros y cisnes negros:  lecturas nacionales  de las internas del 17

Puros y cisnes negros: lecturas nacionales de las internas del 17

Por Norberto G. Asquini

Las internas del 17 de febrero en La Pampa inauguran el año electoral en el país. Aunque acotadas, sus resultados tendrán diversas lecturas a nivel nacional desde el macrismo y el kirchnerismo. Hay que preguntarse cuánto pierden quienes no lleguen a pasarlas.

Dos para ganar

En momentos en que comienza el año electoral 2019 y que finalizará con la votación a presidente, La Pampa tiene el privilegio de inaugurar el cronograma nacional. Las internas del 17 de febrero serán acotadas porque solo Cambiemos elegirá candidato a gobernador y algunos intendentes y el PJ que debe elegir sus postulantes municipales en algunas localidades. Sin embargo no escapará a las lecturas nacionales, más allá de que la provincia no tenga demasiada relevancia para los que definen la política nacional.

Es que tenemos dos listas “puras” que atraen las miradas de sus respectivos espacios: la macrista de Javier Mac Allister para gobernador por Cambiemos y la del kirchnerismo de Luciano Di Nápoli para intendente de Santa Rosa por el PJ.

Para el PRO nacional, en momentos de encuestas que no le están dando como quisieran y en medio de la crisis económica, una victoria traería alguna buena noticia. Para el kirchnerismo, tener un postulante en una capital provincial en la que el peronismo dice que va a recuperarla, y más cuando todavía se está pujando para ver cómo se presentará CFK y el PJ nacional en 2019, también le sirve y mucho.

Ambos precandidatos, a su vez, pueden llegar a convertirse en los “cisnes negros” de la jornada. Vamos a recurrir nuevamente a la  teoría de Nassim Nicholas Taleb quien lanzó esta metáfora para tratar de explicar un hecho sorpresivo, en este caso político, que no se pudo prever, pero los datos que lo explican ya se venían dando aunque nadie se haya percatado.

¿Podrán ser los cisnes negros del 17? Ambos apuestan a una victoria. El PRO convencido de que está mejor parado para darle pelea al PJ que sus socios, que representa mejor a la marca Cambiemos y que realizó mejor campaña. El kirchnerismo, que se muestra como la renovación en el PJ, con la militancia casa por casa y los recursos nacionales.

¿Quien pierde más?

En Cambiemos se presentan dos listas, una del PRO y otro de la UCR. Ambas pujando por convertirse, o mantenerse, a futuro como la segunda fuerza en la provincia. Hay que preguntarse cuánto pierde el que pierde el domingo 17. O quien tiene más para perder.

El PRO tendrá su vidriera nacional. No se han anunciado internas para gobernador en otras provincias en Cambiemos (esta semana se conoció que puede haber en Córdoba) y esta competencia enfrentará directamente a los dos socios de la alianza macrista. Esto tendrá repercusiones para ambos cuando se nacionalice la lectura.

Desde el PRO pampeano analizan que podrían ser la sorpresa en La Pampa, una de las pocas en las provincias. De hecho, le ponen más fichas a Mac Allister que a otros candidatos provinciales. La victoria del PRO sería la de Macri en momentos de vacas flacas. Si no llega a imponerse, el PRO y sus aliados que son una fuerza nacida desde lo nacional, mostrarán que no han podido hacer pie en La Pampa y que sus resultados dependen de cómo le va a Macri en la presidencia.

El 17 habrá que ver a quien se le endilgará la victoria o la derrota: si los votos cosechados o perdidos son de Macri o si son de Mac Allister. Mac Allister mostró en el cierre de listas que tiene el liderazgo en la provincia, pero si pierde el resultado se le volverá en contra frente a los propios.

En la UCR también se juegan mucho en esta interna. A nivel nacional, servirá en la puja con el PRO en la que los radicales siempre han quedado relegados y subordinados, sería importante una victoria para mostrar presencia. Una derrota profundizaría aún más el proceso de crisis interno de la UCR pampeana, iniciado hace unos años y profundizado en 2018 con el cierre de listas. El proceso de renovación que se ha disparado se aceleraría dejando en el camino a varios dirigentes. Pero sobre todo una caída en la interna frente al PRO sería una derrota histórica: por primera vez los radicales no tendrían un candidato a gobernador y quedarían relegados como oposición a secundar al PRO.

La cuestión será analizar cuántos votarán en esa interna y también pensar en el después. Qué pasará tras la elección. ¿El ganador podrá retener los votos del perdedor? Si pierde el radicalismo, ¿acompañará la campaña de Mac Allister? Si pierde el PRO, ¿saldrá a trabajar como ahora o se recluirá en General Pico donde tiene un candidato propio y fuerte para encarar el futuro?

El 17 de febrero habrá varios atentos a los resultados, y algunos seguirán ávidos los resultados desde Buenos Aires. Macristas y kirchneristas tienen los ojos puestos en la “pequeña batalla” de La Pampa. “Nunca gana el ganador / siempre pierde el perdedor / brama en su trono el rey de bastos / víctima del desamor”, canta Sabina.

 

Leer mas
¿Aparato mata amor?  Sacando cuentas en  la interna del 17

¿Aparato mata amor? Sacando cuentas en la interna del 17

Norberto G. Asquini

Se acercan las internas del 17 de febrero en La Pampa, elecciones que abrirán el calendario electoral nacional. Apenas son una para candidato a gobernador y contadas para intendente en algunas localidades. Pero irán definiendo el panorama de cara al 19 de mayo. ¿La norma en todas? La incertidumbre sobre lo que ocurrirá en las urnas, aunque haya tendencias. En 20 días se conocerán los elegidos.

¿Aparato mata amor?

En las internas, sobre todo no obligatorias como son las de la provincia, el aparato, la estructura con que cuenta cada candidato define la elección. Pero también un hecho importante es qué cantidad de independientes irá convencida a votar. Esto segundo cubre de cierta incertidumbre los pronósticos. Porque una encuesta puede marcar cómo están ubicados los precandidatos, pero que el elector vaya efectivamente a votar es una cuestión muy diferente. Y por eso pesan los aparatos. Además, en algunas localidades, las más grandes, la incógnita es cómo incidirá el voto cruzado entre las internas provinciales de Cambiemos y las locales del PJ.

Vamos a empezar por la de gobernador de Cambiemos, que enfrenta al macrista Carlos Mac Allister y al radical Daniel Kroneberger. Desde el PRO apuestan a las redes tendidas en los últimos años y a los recursos que llegan desde Nación. Mac Allister se ha convertido en el principal opositor al PJ y cuenta con el apoyo de funcionarios nacionales que arriban a la provincia con sus promesas.

Kroneberger va en busca del voto radical. El discurso sigue el mismo libreto que en otras campañas. Trata de diferenciarse de la boleta del PRO, pero su lista lleva el nombre Cambiemos y poco se puede hacer para despegarse.

Quienes sacan cuentas afirman que en el interior el voto radical sigue siendo fiel y apuestan a la histórica red territorial. “En cada pueblo hay un cura, como en cada pueblo hay un radical”, afirma uno de los consultados. Analizan que en Santa Rosa el PRO está más flojo y que los constantes ataques de Mac Allister al PJ muestran la desesperación del candidato para posicionarse porque los números no le estarían dando.

Desde el PRO afirman que con General Pico y Martín Maquieyra como su estrella local harían la diferencia. Sacan a relucir el internismo radical y el mal cierre de la lista. De hecho al intendente Leandro Altolaguirre y a sus funcionarios no se los ve muy comprometidos en la campaña de los radicales. Y afirman que el haber evitado las internas locales donde hay intendentes radicales, esto va a dejar disminuida la estructura radical.

¿A quién prefiere enfrentar el PJ? Algunos consultados señalan a Kroneberger, porque no sería tan competitivo. Otros prefieren a Mac Allister, para polarizar y mantener el tono anti-Macri, que gana terreno en la sociedad.

Dos para ganar

El PJ tiene varias internas a intendente en localidades importantes: Santa Rosa, Toay, General Acha, Realicó, Eduardo Castex. La capital provincial será determinante porque el PJ quiere recuperar la ciudad y todos sacan cuentas para mayo en torno al perfil que tendrá el candidato que enfrentará a Altolaguirre.

La disputa central está entre Jorge Lezcano y Luciano Di Nápoli. Detrás tercia Darío Hernández y están los otros tres precandidatos. Hay que hacer notar algo. Los cañones de cada lista apuntan a la cuestionada gestión de Altolaguirre, y no a los competidores del PJ. Si se mantiene ese tono, el ganador evitará las heridas que puedan quedar para que cierren todos detrás de una boleta.

Los dos contrincantes centrales tienen perfiles muy diferentes. Lezcano apuesta a la estructura, que garantiza con un minucioso trabajo de padrón un alto piso de votos. Cuenta con el apoyo de todas las líneas tradicionales. Y por supuesto del gobierno provincial que lo bendijo porque lo veía mejor posicionado en las encuestas. Busca el voto peronista, pero en su haber cuenta también su apoyó a los gobiernos del kirchnerismo.

Di Nápoli representa al kirchnerismo y es apoyado por las agrupaciones K y partidos chicos afines del sector. Busca al votante K de la capital, que lo hay (como también hay uno anti-K), si bien no profundiza su pertenencia. Se presenta con una gráfica renovada, despegándose de la tradicional bandera de La Cámpora, que parece restarle.

¿A quién le conviene más uno u otro? El intendente Altolaguirre, indica su entorno, prefiere a Di Nápoli porque por un lado no tendrían el apoyo decidido de las líneas mayoritarias y por el otro podría polarizar con un candidato K diluyendo el factor anti-Macri del electorado. En el PJ sostienen, según sus encuestas, que con cualquiera de los dos pueden recuperar el municipio.

Cruzamiento y sinceramiento

Hay dos cuestiones conexas en estas internas. Por un lado, cómo va a influir el cruzamiento de las categorías a elegir de las internas Cambiemos y PJ en Santa Rosa, Toay, General Acha, Realicó y Castex. El independiente puede votar cargos provinciales de Cambiemos y a la vez locales del PJ. ¿Puede haber un vuelco de votos de unos a otros y viceversa? Se pueden presentar maniobras grupales o personales. Pero es difícil direccionar los votos. “Es un riesgo para todos, porque es complicado meterse en la interna de otro partido porque mandar a votar así después puede complicar el trabajo para la general. Es complicado meterse, sí puede haber un voto de los independientes, pero va a ser más espontáneo”, indica un conocedor de los vericuetos electorales. Igualmente, tanto desde Mac Allister como de Kroneberger han hecho los contactos con las distintas listas del PJ para intentar llegar a un entendimiento.

La otra cuestión es que el domingo 17 habrá un “sinceramiento electoral”. El caudal de votos que saque el ganador mostrará qué tan competitivo será el 19 de mayo. Si en la interna de Cambiemos participan pocos votantes, quedará disminuido frente al PJ antes de empezar. Y si el PJ en Santa Rosa no convoca una cantidad importante, le pasará lo mismo. ¿Qué nivel de participación es aceptable en la capital provincial? En la interna de 2011 en un clima de consenso y desmovilización hubo 10 mil votantes, en la de 2015 que fue altamente competitiva y en la que las listas se jugaban todo, hubo 23 mil. Se espera un número cerca del promedio como buena señal.

Leer mas