Las grietas internas  de la oposición  en La Pampa

Las grietas internas de la oposición en La Pampa

Por Norberto G. Asquini

La oposición en La Pampa, dispersa y difusa, intenta reorganizar su lugar en el escenario político. Las disputas sectoriales, los intereses personales y el instinto de supervivencia están más presentes en sus filas que las posibilidades de llegar a consensos.

La oposición, lejos del poder

¿Qué es de la oposición actual en La Pampa? Un conglomerado disperso y difuso en el que todos quieren hacerse camino a futuro, pero en el que unos trastabillan con otros. Ya con Cambiemos-Juntos por el Cambio lejos de la Casa Rosada, el escenario en la provincia quedó despejado para que cada sector intente hacer su juego. Pero chocan unos contra otros. Y nadie es nada por sí mismo.

A nivel nacional la oposición se está reconfigurando lejos del poder que acariciaron y desperdiciaron en cuatro años. La convivencia no es fácil mientras se acomodan a ser opositores. No hay liderazgos fuertes a la vista, salvo el de Mauricio Macri, si bien está desperfilado en el llano. Mientras tanto, el peronismo goza de los beneficios de tener una oposición en proceso de reorganización. Mientras, para hacerle frente, la oposición disimula los rencores mutuos y mantiene cierta unidad después de su traumática salida del poder. En el Congreso hay cierto pacto no escrito que apunta a votar unidos como ocurrió con la ley de emergencia, hacer valer su mayoría aritmética legislativa cuando pueden y evitar pases de facturas internos.

Todos pelean por encabezar y llegar como mejor opción tanto a 2021 como a 2023. El radicalismo se quiere plantar y buscar un nombre suyo como presidenciable, algo casi improbable por ahora. Se disputan los nombres de Alfredo Cornejo o Gerardo Morales, se pelean espacios en Diputados, mete la cuchara Nosiglia en el Senado y Ricardo Alfonsín se va de embajador de Alberto Fernández. En el PRO ocurre algo similar: Macri se queda con el partido de la mano de Patricia Bullrich, pero confrontan a futuro con su figura Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Las grietas pampeanas

En La Pampa no hay mucho más de nuevo en el escenario político. En la UCR se mantiene un estado de debate interno que contiene tantos puntos de vista como dirigentes radicales hay. Algunos semejan a la situación partidaria como “un barco a la deriva”, sin posibilidades de unificar criterios. Los cuatro sectores visibles siguen bien marcados: el de Francisco Torroba, el de Juan Carlos Marino, el de Daniel Kroneberger y los que siguen a Hipólito Altolaguirre y Martín Berhongaray. Son los nombres tradicionales, liderazgos compartidos, que no tienen amplios consensos pero que tienen sus seguidores. Que pueden ser criticados, pero que cobijan al resto bajo sus nombres a la hora de pelear espacios. Parte del instinto de supervivencia para los que vienen detrás, se dice.

Esto lleva a sostener por un lado una situación de internismo permanente y por otro a no dejar crecer nada, o poco, debajo de esos personalismos. Los analistas afirman que, por ejemplo, para 2021 ya se observa nuevamente un escenario previsible en el que habrá poca renovación: Marino volvería a disputar el cargo de senador y Kroneberger a presentarse para recuperar la diputación. Podría haber interna para pelear los lugares entre los dos o un nuevo acuerdo para repartírselos, pero seguramente estarán sus nombres en juego. Marino lleva 18 años en su banca del Senado y podría querer mantenerse otros 6 más. A sus 57 años es un “joven viejo”, según lo caracteriza un dirigente radical, con demasiado camino y resistencias internas, pero con algo que no tienen los demás: recursos económicos. La renovación es una cuestión que se va dejando para resolver más adelante, mucho más adelante. La repetición de los mismos dirigentes a la hora de las grandes definiciones ahoga la aparición de nuevas voces.

Más hacia dentro

Si esta es la política provincial, en la local tenemos algunos movimientos precoces. Los intendentes son críticos a este estado de cosas, pero finalmente terminan “buscando el consenso” y apoyando lo que se defina entre los principales dirigentes. Mientras tanto, se van perfilando algunos dirigentes a futuro, como los intendentes Abel Sabarots de Acha o Sergio Arrese de Guatraché o el diputado Berhongaray, pero cuyas figuras se piensan para mucho más adelante que 2023.

Sobre el futuro de la alianza opositora, hoy dividida, la gran mayoría está segura que en 2021 volverán a estar en la misma boleta. La alianza nacional da cobertura a las necesidades locales.

Y si hay división en las opiniones de las y los radicales en cuanto a seguir a uno de los dirigentes tradicionales o apostar a la renovación, todavía hay más contradicciones en qué hacer con el PRO. Vamos a los ejemplos de cómo se relacionan hoy ambas fuerzas en distintos ámbitos: en Quemú Quemú la banca opositora se llama orgullosamente Cambiemos, en General Acha se mantienen unidos como “Juntos por Acha” esquivando la alianza nacional y provincial, en Santa Rosa y General Pico se dividieron las bancadas y en Guatraché son partidarios de la Lista 3.

Del lado amarillo

Por su parte, el PRO trata de acomodarse a la etapa pos-Macri. Carlos Mac Allister, su figura central y de la coalición Propuesta Federal desde 2013 hasta 2019, por ahora parece mantenerse alejado de las apariciones públicas. No tiene cargos, pero está presente en las definiciones políticas. Sus diputados, intendentes y concejales intentan sostener ese espacio político, pero sin figuras que por ahora destaquen. Y no sin disidencias. En abril habrá renovación partidaria en el PRO y ya se anuncia que al diputado Martín Ardohain, o al que se proponga desde ese sector, le saldrán competidores entre aquellos dirigentes que se quedaron sin cargos en 2019.

 

 

 

 

 

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 Coparticipación en disputa:  la torta más deseada y  un juego de suma cero

 Coparticipación en disputa: la torta más deseada y un juego de suma cero

Por Norberto G. Asquini

La Coparticipación es un tema espinoso en la política. En La Pampa, entre los interesados, hay quienes se quejan de la ley, están quienes quieren debatirla o los que pretenden modificarla, pero llegado el momento todo queda en la nada. Es que no hay mucha magia: es siempre la misma torta que se debe repartir en 80 pedazos, y todos temen quedar entre los perdedores.

El tema más conflictivo

El tema volvió a ponerse en discusión luego que el gobernador Sergio Ziliotto anunciara que presentará un proyecto de ley para modificar la normativa actual, la Ley 1065 de Régimen de Coparticipación. No se sabe mucho sobre qué es lo que se propondrá (la iniciativa ingresará en los próximos días a la Legislatura), pero algunos intuyen hacia dónde apunta. Tampoco se sabe los motivos de la premura con la que el mandatario provincial presentó el tema en extraordinarias, si bien una ley de semejante trascendencia para los municipios tomará meses de debate. El autor consultó con algunos jefes comunales, que tenían más dudas que certezas en torno al anuncio, sobre todo qué se quiere modificar (si bien lo sospechan) y el por qué del apuro en considerar el tema.

Cada modificación del reparto coparticipable es esencialmente una disputa política. La torta crece nominalmente, pero siempre es la misma para todos. Por eso es un juego de suma cero: lo que gana uno, lo pierden otros. Además se tienen que considerar criterios que se usan para distribuir la masa de fondos coparticipables para intentar moderar las distorsiones entre localidades grandes y chicas, o con más o menos recursos.

De esta manera, se estableció, y este es uno de los puntos conflictivos, que un porcentaje se distribuye en base a los recursos propios (tributarios y no tributarios) percibidos por cada localidad con respecto al total de ellas. O sea, todos los recursos propios que le ingresan. Las quejas van en el sentido de que algunos “chicos” incorporaron como recursos propios conceptos no tributarios de difícil control y cuantificación. Por ejemplo, y es el ejemplo que siempre se da, la facturación de las estaciones de servicios administradas por los municipios. Este es el punto álgido entre grandes y chicos.

Números que se inflan

Este punto ha distorsionado, en la visión de los que pierden con este criterio (las grandes), la distribución. “En 2017 la inflación fue del 25%, el promedio del aumento de los recursos propios de los municipios llegó al 50 %, pero había localidades chicas que habían aumentado hasta más del 70% sus recursos sumando todos los no tributarios. Con esto inflaban el índice de lo que les tocaba”, indica una fuente de gobierno que participó del debate y las consultas que se realizaron por toda la provincia en 2018.

En ese sentido, es que desde el Ministerio de Hacienda se trata de morigerar estas distorsiones. Sobre todo frente a las municipalidades grandes que “pierden” frente a las chicas. Y entre las que están Santa Rosa y General Pico, que además son deficitarias y necesitan constantemente recursos. Una de las quejas, es que las grandes tienen mayores controles a la hora de blanquear los recursos propios, por lo que corren en desventajas con las chicas que, según su visión, los “inflan”.

Por supuesto, desde la mirada de las chicas, el papel que ha jugado este criterio en la distribución de los fondos permitió que pudieran contar con recursos que sólo pueden tener las localidades grandes y que los necesitan para sostener sus pueblos, y que el Estado provincial jugó un rol protectivo hacia esos municipios dotando de cierta equidad al reparto frente al centralismo de Santa Rosa y General Pico.

La ley que no fue

En 2018 el gobernador Carlos Verna presentó un proyecto de ley, impulsado por el ministro de Hacienda Ernesto Franco, que había sido “consensuado” con las y los intendentes y presidentes de Comisiones de Fomento. Eran modificaciones a la ley que tenía entre sus puntos centrales una clasificación, o clarificación, sobre los recursos tributarios y una fórmula para moderar o amortiguar las variaciones, ya fueran de más o de menos, en los índices dándole una progresividad.

La iniciativa ingresó cuando se venían los tiempos electorales de 2019, que se adelantaron a febrero. Discutirla hubiera llevado un debate que habría dejado intendentes heridos. Y después ya no se pudo retomar el tema porque había jefes comunales que estaban dejando el cargo y otros que esperaron meses para asumir. La ley del Ejecutivo quedó varada, como pocas, en la comisión respectiva. Entre medio, hubo intendentes que mostraron su disconformidad, en charlas “por debajo de mesa” con los diputados que debían tratarla, con la letra de la iniciativa.

Ahora hay una nueva posibilidad de rediscutir los términos. Ya hay quienes empezaron a advertir sobre los cambios, como el intendente de Algarrobo del Aguila, uno de los “beneficiados” por las estaciones de servicio.

Más allá de que esté el mismo ministro en funciones que en 2018 y de su óptica sobre la distribución de la masa coparticipable, hoy hay otro gobernador y otra composición en la Cámara de Diputados. En el bloque oficialista el vernismo tiene ex intendentes, al ex secretario de Asuntos Municipales y legisladores que responden a jefes comunales.

No va a ser fácil el proceso de modificar esta ley. Sobre todo cuando el gobernador Ziliotto dijo que hay que consensuar los cambios. Principalmente porque se tienen que poner de acuerdo 80 intendentes e intendentas, y cada uno tiene sus intereses. Y ninguno se quiere quedar con menos plata de la que pretende.

amortiguar las variaciones, ya fueran de más o de menos, en los índices dándole una progresividad.

La iniciativa ingresó ya cuando se venían los tiempos electorales de 2019, que se adelantaron a febrero. Discutirla hubiera llevado un debate que hubiera dejado intendentes heridos. Y después ya no se pudo discutir porque había jefes comunales que estaban dejando el cargo y otros que esperaron meses para asumir. La ley el Ejecutivo quedó varada, como pocas, en la comisión respectiva. Entre medio, hubo intendentes que mostraron su disconformidad por abajo en la letra de la iniciativa con los diputados que debían tratarla.

Ahora hay una nueva posibilidad de rediscutir los términos. Ya hay quienes empezaron a advertir sobre los cambios, como el intendente de Algarrobo del Aguila, uno de los “beneficiados” por las estaciones de servicio.

Ahora, más allá de que esté el mismo ministro en funciones y de su óptica sobre la distribución de la masa coparticipable, hay otro gobernador y otra composición en la Cámara de Diputados. En el bloque oficialista el vernismo tiene ex intendentes, el ex secretario de Asuntos Municipales y legisladores que responden a jefes comunales.

No va a ser fácil el proceso de modificar esta ley. Sobre todo cuando el gobernador Ziliotto dijo que hay que consensuar los cambios. Principalmente porque se tienen que poner de acuerdo 80 intendentes e intendentas, y cada uno tiene sus intereses. Y ninguno se quiere quedar con menos plata de la que pretende.

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Enero y las dos marchas de  la política:  los que corren  y los que esperan

Enero y las dos marchas de la política:  los que corren y los que esperan

Por Norberto G. Asquini

Hubo dos marchas en la política provincial durante enero. Y que parece se extenderán algunos días más. Por un lado, quienes se lanzaron frenéticamente a mostrar gestión, o por lo menos cuál será el rumbo de su gobierno, y por el otro quienes aguardan a marzo cuando comiencen a haber mayores definiciones.

Corren los famosos 100 días

Es que hay dos componentes que impulsan a algunos a demostrar gestión y que frenan a otros en el mismo sentido. Por un lado, desde el 10 de diciembre hay gobiernos que asumieron por primera vez y están urgidos de mostrarse. Están en el “período de gracia”, los tradicionales 100 días que, afirman los analistas, tienen los nuevos gobiernos en la consideración ciudadana. Y que en los tiempos que corren, de inmediatez y sobre todo crisis económica, se acortan en Argentina. Este lapso simbólico es una tradición que llega, por un lado desde Napoleón en 1815 y la “campaña de los cien días” en que volvió del exilio, reconstruyó su ejército y retomó el gobierno. Pero más cercanos y contemporáneos fueron en 1933 los primeros 100 días de Franklin D. Roosevelt quien en el mismo período aprobó la mayoría de leyes intervencionistas del New Deal que puso en marcha a EEUU para luchar contra la Gran Depresión. Desde entonces, ha sido una fecha simbólica en la que los presidentes han trazado las prioridades de sus cuatro años de mandato.

En Argentina, y esto podemos trasladarlo a La Pampa, este lapso coincide entre la asunción del 10 de diciembre y los primeros días de marzo, que es cuando la sociedad “se pone en marcha” definitivamente con el comienzo de clases tras el período de vacaciones.

En La Pampa, si bien se está mirando lo que pueda ocurrir a nivel nacional con la situación económica y las medidas del gobierno de Alberto Fernández, hay necesidad de gestionar. Afirma un integrante del gabinete provincial al autor: “Después de cuatro años de tener el pie de Macri encima, que no enviaba fondos, ahora hay un presidente del mismo signo político y que apoya a Ziliotto. Pero además después de un año electoral que fue todo a media máquina, en el que el gobierno quedó en suspenso porque la política abarcó todo, está el campo listo para mostrar gestión. Otra cuestión es que los que tenían que asumir con Ziliotto tuvieron un período de transición largo y pudieron hacer planes con meses de anticipación, que antes no se tenían, y ahora los quieren concretar. Y además, no hay que olvidar que escoba nueva siempre barre bien”.

Frenos de mano

Los gobernantes que asumieron por primera vez el 10 de diciembre en La Pampa, como el gobernador Sergio Ziliotto, ministros e intendentes e intendentas, se quedaron sin vacaciones para mostrar los primeros pasos de su gestión y una nueva impronta, mantener reuniones y hacer relaciones y poner en marcha áreas nuevas. En el segundo piso de Casa de Gobierno se viven momentos frenéticos para quienes no alcanzaron a tomarse vacaciones.

Pero también hay cuestiones que frenan los movimientos de otras autoridades. Quienes se mantuvieron en sus cargos en las elecciones pasadas, luego de un año político largo cargado campañas y votaciones, sí se hicieron unos días dando paso al habitual parate estival en sus administraciones. En tanto, en Nación si bien son autoridades que recién asumen, falta una gran cantidad de nombramientos de secretarios y subsecretarios que todavía no están oficializados en el Boletín Oficial, y sobre todo en los cargos de direcciones. Por eso, en varias áreas provinciales todavía se aguardan reuniones a nivel nacional para coordinar programas y acciones entre Nación y Provincia y saber con qué se contará durante el año.

Para algunos intendentes, en su relación con Nación, hay un umbral abierto hasta marzo, casi un “tiempo muerto”, en el que se estará esperando los nombres de esos funcionarios que faltan en segundas y terceras líneas para hacer gestiones para cada localidad.

Un nuevo ritmo

Las y los nuevos funcionarios mantienen una frenética agenda que coincide también con la de las y los nuevos intendentes. Las fotos que más han circulado por medios y redes sociales sobre la política local han sido la de ambas autoridades charlando mesa de por medio. Lugar que se pueda visitar, se visita. Despacho que se pueda abrir para tener una reunión, se abre. Eso sí, que quede registro.

Las y los intendentes comenzaron bien el año. Ziliotto ya anunció que le llegarán fondos con plata que tiene que devolver Nación y se discutirá una nueva ley de coparticipación. Hay promesas y ya algunas definiciones que se concretaron para determinadas localidades.

Mientras están quienes esperan aún para largar el año de gestión, otros buscan mantener altas las expectativas en la sociedad y consolidar sus capitales políticos. Ziliotto en ese sentido, ha sostenido la iniciativa política a pesar de las vacaciones. De mantenerse en la misma línea, ahora le tocará al resto del gabinete seguirle el ritmo.

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La política pampeana:  gobernar en la era  de la emergencia

La política pampeana: gobernar en la era de la emergencia

Por Norberto G. Asquini

Son tiempos en que las urgencias marcan la agencia de los gobiernos. Asistimos en la política nacional a la era de una economía de emergencia, un gobierno que trata de salir de la crisis con medidas para administrar la escasez y hacer frente a las deudas sociales, y esto repercute en el resto de las gestiones. La Pampa, tanto en la Provincia como en los municipios, son parte de este presente.

El tiempo de la emergencia

El consultor Mario Riorda en una entrevista habló sobre el “encuadre dramático” como rasgo de la presidencia de Alberto Fernández. Analiza que desde el gobierno “no hay que quitarle ni un segundo de dramatismo a la situación definida como de emergencia. Un eufemismo de una palabra mayor y más potente: crisis. Estamos en crisis. La emergencia es el soporte argumental de la excepcionalidad. En situación de emergencia, se atiende a lo importante, y todo lo demás se relega. Para las malas noticias, hay crisis. Para las buenas, también”. Y describe un nuevo relato: el de la “solidaridad”, un concepto absolutamente ideologizado, progresivo y claro. Quién más tiene, más aporta.

La Ley de Emergencia Nacional, el “dólar solidario”, la tarjeta alimentaria, los precios cuidados, por nombrar algunas medidas, son parte del rumbo del gobierno nacional que afrontar este presente, buscando aire para negociar con el FMI y los acreedores extranjeros, y tratar de estabilizar las cuentas macro. El horizonte se empezará a vislumbrar en febrero o marzo con el resultado del plan de estabilización. Ahí se definirá la economía de lo que resto del año.

Pidiendo, y esperando

En una columna anterior sobre los primeros pasos de la gestión del gobernador Sergio Ziliotto y de su estilo inicial, se habló de la catarata de anuncios y del acento puesto en la gestión en el plano comunicativo del nuevo gobierno.

Pero Ziliotto, si bien realiza anuncios apuntando a la economía local y a obras provinciales necesarias como viviendas sociales, no puede escaparle al escenario general. Necesita de los fondos nacionales para concretar los proyectos pensados. De ahí que, como otros gobernadores, haya estado en Casa Rosada reclamando la plata que le debe Nación a la provincia y también para que lleguen para obras, sobre todo para las casas. Habló también que espera que no haya más “discriminación” por parte del gobierno central.

Ziliotto pide y tiene que hacerlo. Ya todos los gobernadores han hecho lo mismo. Las visitas con foto incluida con funcionarios nacionales son la postal de estos tiempos para las principales gestiones. Tiempos de acercamientos y de vislumbrar qué puede ocurrir a futuro. Con provincias endeudadas y que requieren auxilio, el presidente ya envió anticipos para Chubut, Chaco, Río Negro, Santa Cruz y Tucumán y suspendió el Consenso Federal. Hay jurisdicciones como Buenos Aires y Santa Fe que deben votar leyes para tratar de paliar la mala situación de sus cuentas.

En este marco, ¿qué pasa con La Pampa? No está en las mismas condiciones que la gran mayoría. Pero necesita la plata de Nación para ponerse en marcha en obras y producción. De ahí que se espere que esta vez la provincia sea atendida por el nuevo gobierno peronista. Pero también el gobierno sabe que esos fondos comenzarán a llegar en la medida que la economía nacional comience a marchar. “Después del arreglo con el FMI puede empezar a moverse la cosa”, afirma un funcionario de Hacienda.

Gestiones en emergencia

La emergencia es parte de todas las gestiones golpeadas por una situación económica crítica heredada del macrismo, de la que ahora se tiene que hacer cargo el peronismo. En La Pampa Ziliotto hizo anuncios sobre sus proyectos, pero también sobre medidas para enfrentar la crisis actual. Los créditos productivos con tasas “impagables”, la necesidad de la tarjeta alimentaria, el plan de precios bajos para las fiestas de fin de año, por mencionar algunas, sirven para paliar situaciones críticas del momento, que se atienden con fondos propios.

Las municipalidades tampoco le escapan a la norma. Algunas pidieron auxilio para poder pagar el bono de fin de año a sus empleados y empleadas. Fueron asistidas 28, entre ellas Santa Rosa, General Pico y General Acha. La plata no alcanza. En Santa Rosa el boleto del colectivo se congela y la herencia de la gestión anterior en cuanto materiales, equipos e instalaciones es una queja permanente porque se tendrán que hacer cargo las autoridades actuales. En General Pico los servicios públicos concesionados con la Cooperativa muestran desfasajes, como el agua potable y cloacas y hasta el transporte público.

Los sueldos políticos en las localidades han sido un tema que es parte de esta emergencia. En cada pueblo se definió con distinto criterio: estuvieron quienes asumieron el costo económico de no aumentarse y quienes asumieron el costo social de hacerlo. En tiempos de inflación los aumentos son necesarios, pero algunos no caen tan bien como otros. Ahora llegará el momento de otras decisiones poco agradables para la sociedad como adecuar tarifas y los impuestos municipales.

En este marco la oposición ha jugado a correr de atrás al gobierno provincial en lo que pudo. Pedidos para sacar el Sircreb (que ya se había propuesto en otros momentos) o el congelamiento de tarifas a cooperativas, por ejemplo, son medidas lanzadas por los ex socios de Juntos por el Cambio para intentar beneficiar ahora a quienes fueron golpeados por el rumbo económico del macrismo que estas fuerzas sostuvieron, con más énfasis el PRO, más disimulado la UCR, durante los últimos cuatro años.

El gobierno de La Pampa analiza el rumbo del gobierno nacional y espera que pueda enderezar la economía. La esperanza está puesta en que en algún momento, lo urgente deje paso a lo importante. Que la emergencia le dé lugar a la gestión.

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La política pampeana:  gobernar en la era  de la emergencia

La política pampeana: gobernar en la era de la emergencia

Por Norberto G. Asquini

Son tiempos en que las urgencias marcan la agencia de los gobiernos. Asistimos en la política nacional a la era de una economía de emergencia, un gobierno que trata de salir de la crisis con medidas para administrar la escasez y hacer frente a las deudas sociales, y esto repercute en el resto de las gestiones. La Pampa, tanto en la Provincia como en los municipios, son parte de este presente.

El tiempo de la emergencia

El consultor Mario Riorda en una entrevista habló sobre el “encuadre dramático” como rasgo de la presidencia de Alberto Fernández. Analiza que desde el gobierno “no hay que quitarle ni un segundo de dramatismo a la situación definida como de emergencia. Un eufemismo de una palabra mayor y más potente: crisis. Estamos en crisis. La emergencia es el soporte argumental de la excepcionalidad. En situación de emergencia, se atiende a lo importante, y todo lo demás se relega. Para las malas noticias, hay crisis. Para las buenas, también”. Y describe un nuevo relato: el de la “solidaridad”, un concepto absolutamente ideologizado, progresivo y claro. Quién más tiene, más aporta.

La Ley de Emergencia Nacional, el “dólar solidario”, la tarjeta alimentaria, los precios cuidados, por nombrar algunas medidas, son parte del rumbo del gobierno nacional que afrontar este presente, buscando aire para negociar con el FMI y los acreedores extranjeros, y tratar de estabilizar las cuentas macro. El horizonte se empezará a vislumbrar en febrero o marzo con el resultado del plan de estabilización. Ahí se definirá la economía de lo que resto del año.

Pidiendo, y esperando

En una columna anterior sobre los primeros pasos de la gestión del gobernador Sergio Ziliotto y de su estilo inicial, se habló de la catarata de anuncios y del acento puesto en la gestión en el plano comunicativo del nuevo gobierno.

Pero Ziliotto, si bien realiza anuncios apuntando a la economía local y a obras provinciales necesarias como viviendas sociales, no puede escaparle al escenario general. Necesita de los fondos nacionales para concretar los proyectos pensados. De ahí que, como otros gobernadores, haya estado en Casa Rosada reclamando la plata que le debe Nación a la provincia y también para que lleguen para obras, sobre todo para las casas. Habló también que espera que no haya más “discriminación” por parte del gobierno central.

Ziliotto pide y tiene que hacerlo. Ya todos los gobernadores han hecho lo mismo. Las visitas con foto incluida con funcionarios nacionales son la postal de estos tiempos para las principales gestiones. Tiempos de acercamientos y de vislumbrar qué puede ocurrir a futuro. Con provincias endeudadas y que requieren auxilio, el presidente ya envió anticipos para Chubut, Chaco, Río Negro, Santa Cruz y Tucumán y suspendió el Consenso Federal. Hay jurisdicciones como Buenos Aires y Santa Fe que deben votar leyes para tratar de paliar la mala situación de sus cuentas.

En este marco, ¿qué pasa con La Pampa? No está en las mismas condiciones que la gran mayoría. Pero necesita la plata de Nación para ponerse en marcha en obras y producción. De ahí que se espere que esta vez la provincia sea atendida por el nuevo gobierno peronista. Pero también el gobierno sabe que esos fondos comenzarán a llegar en la medida que la economía nacional comience a marchar. “Después del arreglo con el FMI puede empezar a moverse la cosa”, afirma un funcionario de Hacienda.

Gestiones en emergencia

La emergencia es parte de todas las gestiones golpeadas por una situación económica crítica heredada del macrismo, de la que ahora se tiene que hacer cargo el peronismo. En La Pampa Ziliotto hizo anuncios sobre sus proyectos, pero también sobre medidas para enfrentar la crisis actual. Los créditos productivos con tasas “impagables”, la necesidad de la tarjeta alimentaria, el plan de precios bajos para las fiestas de fin de año, por mencionar algunas, sirven para paliar situaciones críticas del momento, que se atienden con fondos propios.

Las municipalidades tampoco le escapan a la norma. Algunas pidieron auxilio para poder pagar el bono de fin de año a sus empleados y empleadas. Fueron asistidas 28, entre ellas Santa Rosa, General Pico y General Acha. La plata no alcanza. En Santa Rosa el boleto del colectivo se congela y la herencia de la gestión anterior en cuanto materiales, equipos e instalaciones es una queja permanente porque se tendrán que hacer cargo las autoridades actuales. En General Pico los servicios públicos concesionados con la Cooperativa muestran desfasajes, como el agua potable y cloacas y hasta el transporte público.

Los sueldos políticos en las localidades han sido un tema que es parte de esta emergencia. En cada pueblo se definió con distinto criterio: estuvieron quienes asumieron el costo económico de no aumentarse y quienes asumieron el costo social de hacerlo. En tiempos de inflación los aumentos son necesarios, pero algunos no caen tan bien como otros. Ahora llegará el momento de otras decisiones poco agradables para la sociedad como adecuar tarifas y los impuestos municipales.

En este marco la oposición ha jugado a correr de atrás al gobierno provincial en lo que pudo. Pedidos para sacar el Sircreb (que ya se había propuesto en otros momentos) o el congelamiento de tarifas a cooperativas, por ejemplo, son medidas lanzadas por los ex socios de Juntos por el Cambio para intentar beneficiar ahora a quienes fueron golpeados por el rumbo económico del macrismo que estas fuerzas sostuvieron, con más énfasis el PRO, más disimulado la UCR, durante los últimos cuatro años.

El gobierno de La Pampa analiza el rumbo del gobierno nacional y espera que pueda enderezar la economía. La esperanza está puesta en que en algún momento, lo urgente deje paso a lo importante. Que la emergencia le dé lugar a la gestión.

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