Fase 4: la pelota, las dos R y la nueva etapa ziliottista

Fase 4: la pelota, las dos R y la nueva etapa ziliottista

Por Norberto G. Asquini

Este lunes comienza en La Pampa la fase 4 de la cuarentena obligatoria, más flexibilizada. Se larga también una nueva etapa de la gestión del gobernador Sergio Ziliotto signada por las dos R: reactivación y reconstrucción.

Buenas y malas noticias

La fase 4 de la cuarentena comienza en 22 provincias donde habrá reanudación de actividades y liberación de condiciones. En La Pampa, además, los intendentes podrán, bajo ciertos parámetros, establecer sus minicuarentenas. Habrá más circulación, más actividades, menos hartazgo. Pero el éxito de la lucha sanitaria en la provincia (5 contagiados, 5 recuperados) es también su punto débil. “Buenas noticias que traen malas noticias porque todo empieza a relajarse”, indica el consultar Carlos Fara. La gente se confía más porque piensa que la pandemia es algo brumoso, lejano, que no llegará. La sociedad estaba fastidiada por un extenso aislamiento obligatorio y por las consecuencias económicas, que serán profundas. Acompañó las medidas para frenar los contagios y ahora, en parte, pretende retomar su vida.

“Los mandatarios captan que la progresiva relajación de la cuarentena expresa un reclamo. Sería necio enfrentar dicha tendencia social. La base del cumplimiento de la cuarentena es el consenso, no la represión ni los autos retenidos, ni la persecución a los contados infractores”, indica Mario Wainfeld.

Igualmente, no se debe olvidar que “la confianza mata al gato”, dice un funcionario en charla telefónica, precavido más que preocupado, por lo que vendrá. La pelota ahora la tiene la sociedad. Hay que cuidar lo conseguido, es la frase que une distintas gestiones y mensaje abierto a la gente. De la conducta social dependerá que las catástrofes lejanas no sean una realidad local.

Las dos R que se esperan

Empieza también una nueva etapa para la gestión de Ziliotto. Ahora, más allá de los controles sanitarios y de seguridad, pondrá énfasis en la cuestión económica. Serán momentos cruciales por todo lo que tiene todavía que sostener y lo que tiene por delante. Ya empezó desde lo discursivo: “En La Pampa no hay límite ni impedimento para que la gente tenga un plato de comida en la mesa”, fue una de sus frases lanzadas en los medios.

La gente además pondrá el foco en los temas postergados y urgentes. Empezará a mirar la realidad con otros ojos, más críticos, y a pedir soluciones. El miedo se traslada de la salud a la economía. En la nueva etapa de la gestión ziliottista están presentes dos R: reactivación y reconstrucción.

Al informe sanitario que recibe Ziliotto todas las mañanas a las 7 horas sobre su escritorio, ahora le agregará uno económico. Se están elaborando los planes para reconstruir la Provincia. Las medidas paliativas tomadas hasta el momento no serán suficientes para lo que vendrá.

Estamos ante un país (y ante una Provincia, si bien tiene más aire económico que el resto de las jurisdicciones), azotado por dos crisis: la de la pandemia y la que arrastraba del macrismo. No será fácil afrontar los próximos meses.

Nuevo estado de ánimo

La cuarentena obligatoria fue necesaria y urgente. Al pensamiento de que “al final no pasó nada”, se le debe contraponer el de “no pasó nada porque se tomaron medidas”. Pero adoptar esas decisiones no fue gratuito. Las presiones de los sectores paralizados se fueron acumulando en las últimas semanas. Los profesionales reclamaron a sus representantes y estos al gobierno. Los intendentes pedían pista para flexibilizar en sus pueblos la vida cotidiana de sus vecinos.

La reactivación era irrefrenable. La vida empuja para continuar. En las últimas semanas se iban sumando áreas a trabajar en Casa de Gobierno que eran necesarias para mantener activa la vida administrativa y los servicios de la provincia. Igualmente, los tapaboca o barbijos de uso obligatorio recordarán que la pandemia está presente. Silenciosa, distante, pero presente.

La flexibilización era necesaria. Fara indica, con encuestas en la mano, que la enorme mayoría (cerca del 90%) no cree que la pandemia en Argentina vaya a llegar a los niveles de contagio y defunciones de Italia, España o EEUU. Y el 66% opinó que el gobierno nacional debía flexibilizar la cuarentena para darle más prioridad a la economía.

¿Qué significan los datos? Los argentinos avalan ampliamente lo realizado hasta acá por el presidente Alberto Fernández, ya no creen que se produzca una catástrofe sanitaria y quiere volver a trabajar y recuperar cierta normalidad.

Sintonizar correctamente con el estado de ánimo mayoritario es imprescindible para consolidar un liderazgo, opina el consultor. En esa sintonía fue que Ziliotto tomó sus últimas decisiones.

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El deshielo de la cuarentena política y la oposición pampeana

El deshielo de la cuarentena política y la oposición pampeana

Por Norberto G. Asquini

La flexibilización del aislamiento social, en el país y en La Pampa, también trajo el deshielo de la cuarentena política. La oposición al peronismo pasó de una postura mesurada en tiempos de incertidumbre y críticas contenidas, a sacar su artillería a partir de la discusión sobre determinados temas surgidos durante la pandemia.

Cacerolas que aguardaban salir

Lo que se discute no son decisiones sanitarias sino cuestiones políticas. Y que vuelven sobre la grieta entre peronismo y no peronismo, entre un gobierno popular y una concepción liberal. La oposición se enciente a nivel nacional y se replica en La Pampa con los radicales y los macristas, que a su vez compiten por quien es el más opositor.

Vamos a los temas: el central fue el rechazo a los pedidos de prisión domiciliaria de presos, que movilizó a la sociedad en un cacerolazo, en parte genuino, en parte acicateado por la oposición. Algunos jueces otorgaron esa polémica y antipopular medida, los medios resaltaron los casos hasta con trampa (se difundió una muerte cometida por un delincuente liberado en octubre), las fake news hicieron el resto. Organizaciones de víctimas y familiares, temerosas de encontrarse con los victimarios, reclamaron que se frenaran las domiciliarias. Y las usinas opositoras comenzaron a cargar las responsabilidades sobre el gobierno nacional, y sobre el presidente Alberto Fernández. Si bien se sabe que los que toman estas decisiones son los jueces, para la oposición acérrima al peronismo, y sobre todo al kirchnerismo, no importa tanto la precisión del dato como el golpe político.

Otro tema aprovechado fue el “cierre” del Congreso. Desde el oficialismo se quería sesionar mediante videoconferencia, o de forma mixta; desde la oposición se dijo que violaba la institucionalidad. En su momento, aplicar un dudoso sistema electrónico electoral era modernizar la política. Ahora la oposición se mostró preocupada porque la pandemia pondría en juego a la República si no se garantizaba las sesiones presenciales. Aunque no se lo diga, de fondo, está en juego el impuesto a las fortunas impulsado por el oficialismo, y que divide aguas entre una concepción más redistributiva en esta crisis, y otra más defensora del status quo. Cada cual se ubica de un lado, aunque la oposición no lo diga abiertamente.

Los temas pampeanos

En La Pampa también se movió la oposición, si bien había despertado con algunos cuestionamientos previos sobre temas como los excesos policiales. La salida del gobernador Sergio Ziliotto sobre la cuestión apaciguó el ambiente. En la semana otro disparador fueron los permisos a los albañiles para obras particulares, que iban a ser otorgados por la UOCRA y la Cámara de la Construcción. La oposición adujo cierta discrecionalidad sobre esos permisos que podrían ser dirigidos a los afiliados al sindicato. Una sospecha que no está tan alejada de la realidad. En esto coincidieron los radicales y los macristas.

Otro tema fueron los nuevos fondos enviados a Mendoza por ley para Portezuelo del Viento por parte del gobierno nacional. El senador radical Juan Carlos Marino y el diputado Martín Maquieyra criticaron el desembolso. No sin cierta sobreactuación y una doble vara del senador que mide según el lado del mostrador en el que se encuentre. Del silencio sobre el tema cuando Macri era presidente, ahora pasa a la crítica cuando es opositor.

Las medidas de flexibilización de la cuarentena y las económicas adoptadas por Ziliotto no han sido criticadas. Pero la oposición, el macrismo más propositivo, pidió moratoria general de impuestos provinciales, suspensión de ejecuciones judiciales y devolución de los créditos fiscales.

¿A dónde apunta la oposición?

La grieta está latente, esperando que la pandemia que la contiene a duras penas, se vaya diluyendo para aflorar nuevamente. Los últimos avances opositores durante la semana mostraron sectores que están activados.

En La Pampa, la apertura de la cuarentena focalizada, flexibilizada o controlada, mostró que la gestión de Ziliotto salió fortalecida desde lo político en el manejo de la emergencia sanitaria. Fue momento de aflojar los controles frente al hastío social creciente. “En veinte días no hubo ningún contagio”, afirmó el mandatario como resultado palpable del manejo de la crisis. Ojo lector, no se confíe: todavía hay emergencia, todavía hay posibilidad de contagio.

Los controles funcionaron. El politólogo Gabriel Díaz Zolorzalo, ante una consulta para este análisis, afirma: “Ziliotto está gestionando la cosa pública muy bien, para lo que el Estado pampeano tiene herramientas y experiencia: aislarse del contexto nacional, alambrar las fronteras y aguantar hasta que pase con lo propio, que es un montón. La provincia no solo tiene superávit, sino que también se puede endeudar, y mucho, de ser necesario. Varios rankings la postularon como la que mejor está campeando el temporal y mejor puede salir”.

La centralidad política del peronismo se sigue manteniendo, como administrador de la emergencia. Más allá del éxito sanitario, la artillería opositora está apuntando ahora a la gobernabilidad.

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Combatiendo al capital:  Ziliotto, las fortunas y la  ideología del todos ponen

Combatiendo al capital: Ziliotto, las fortunas y la ideología del todos ponen

Por Norberto G. Asquini

El gobernador Sergio Ziliotto anunció en la semana una suba en los impuestos a los bancos privados, que hizo punta a nivel nacional y que va de la mano con el proyecto del presidente Alberto Fernández de gravar a las grandes fortunas. El mandatario mencionó la ideología y la “solidaridad” (categoría política de uso habitual del presidente) como fundamentos de esa decisión. Y abrió el debate.

Todo cambia

El mundo, nuestro mundo conocido, está cambiando con la pandemia. Estamos ante un “hecho social total”, en el sentido de que convulsiona al conjunto de las relaciones sociales y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores, indica Ignacio Ramonet. En lo político, algunos ven que puede llegar a derivar en un mundo más justo y solidario. Pero no se pueden hacer predicciones.

La presencia del Estado se hizo central con la pandemia, y el rol del Estado (peronista) cobra otras dimensiones. Ahora también se avanza sobre lo económico, al menos en este punto. El peronismo, como la sociedad, como la política en general, busca cumplir su papel ante las nuevas condiciones del presente que toca vivir.

Las fortunas y el “todos ponen”

Hay un basamento político fuerte y no solo económico en la decisión de Ziliotto. Si el gobernador Axel Kicillof no quiso hablar de ideologías ante el cuestionamiento de algunos sectores a la llegada de médicos cubanos a su provincia, Ziliotto uso la palabra ideología para dar fundamento a su decisión. Solidario es ser socialmente justo.

En ese sentido el gobernador respalda decididamente al presidente Fernández en el proyecto de ley que se impulsa en el Congreso para crear un impuesto a los grandes patrimonios. Avala esa intención de gravar las grandes fortunas. Es que la desigualdad se hace más visible cuando se da un fenómeno de crisis extrema, en la que todos pierden, pero más pierden los vulnerables.

“Es el mismo análisis que hago con el impuesto a los bancos privados. Es momento de solidaridad, donde todos ponen. Y de acuerdo a su realidad, a su patrimonio y a sus ganancias. Los vulnerables ponen mucho quedándose en su casa sin salir a trabajar, los bancos no han acompañado esto”, fueron, más o menos, las palabras del mandatario pampeano en las charlas sobre el proyecto de gravar la riqueza. Los diputados pampeanos votarán la ley cuando llegue al recinto y ya lo hablaron con Ziliotto. Ariel Rauschenberger fue uno de los que estuvo en la letra chica de la iniciativa de su par Carlos Heller.

El nuevo mundo de la pandemia donde los modelos liberales se chocan las paredes, como ocurre en Inglaterra, donde tuvieron que imprimir 220 mil millones de dólares para afrontar una economía en picada en una crisis que consideran la más profunda que se haya visto en el último siglo, se debe enfrentar con otra receta. Los ultraliberales reclaman Estado, el mismo que contribuyeron ferozmente a desguazar, en Europa y en América, incluso en sus funciones esenciales.

En La Pampa, Ziliotto coloca a la banca pública (o mixta) al servicio de los “perdedores” económicos de la pandemia, aunque no pueda auxiliar a todos. Un Banco de La Pampa que sale de su concepción conservadora y está fortalecido por las ganancias conseguidas durante años, y a las que contribuyeron las y los pampeanos. Y al que se le pide que intervenga, si bien le faltan reflejos para accionar.

Ni silencios, ni fake news

Ziliotto habla, propone y define. Cuánto de cuarentena, cuánto de controles, cuánto de apertura a la economía. La imagen del mandatario, en tiempos de incertidumbre, está presente todos los días en los medios. Una reunión por videoconferencia, una conferencia de prensa, una declaración.

Carlos Scolari analiza que cuando se producen crisis políticas o económicas, pueden darse diferentes situaciones a nivel discursivo. Por un lado, los principales actores pueden permanecer en silencio. Algo por el estilo sucedió con el presidente Fernando de la Rúa durante la crisis del 2001: el silencio presidencial generó un vacío comunicacional que, además de elevar la incertidumbre, motivó la aparición de infinidad de rumores.

“Ante el mutismo de los grandes actores, puede pasar que el resto de enunciadores comience a compartir mensajes, crece el pasapalabra y la red discursiva se llena de cuchicheos, patrañas, bulos, fake news y otras especies textuales”, indica el especialista. La baja producción de sentido es tan mala como la excesiva.

Ziliotto ocupó un lugar por encima del silencio y de la descontrolada sobreinterpretación. El Estado está presente contra las fake news, contra la “infodemia”, la pandemia de la desinformación. En momentos de coronavirus, cuando en Europa tanto desde la derecha como desde ciertos progresismos miran hacia los Estados autoritarios como modelos, el mandatario impone los controles, pero habla de los derechos de los ciudadanos cuando hay abusos en hacerlos cumplir.

Pensar lo que se viene

Maristella Svampa indica que el coronavirus “nos arroja al gran ruedo en el cual importan sobre todo los grandes debates societales: cómo pensar la sociedad de aquí en más, cómo salir de la crisis, qué Estado necesitamos para ello; en fin, por si fuera poco, se trata de pensar el futuro civilizatorio al borde del colapso sistémico”. Si bien la globalización, como fenómeno del capitalismo, está como siempre vigente, como apuntan diversos intelectuales.

El proyecto de Ziliotto de aumentar impuestos a la banca privada lejos está de conmover los cimientos económicos del país. Como lejos está la letra plebeya y popular de la marcha peronista, “combatiendo al capital”, de ser parte de la ideología justicialista que buscó precisamente un capitalismo ordenado con presencia estatal.

Entre las alternativas del globalismo liberal y el Estado autoritario, el peronismo desde la contingencia, la emergencia diaria, propone a tientas el suyo.

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La Pampa, coronavirus  y la grieta: ¿y vos de qué lado estas?

La Pampa, coronavirus y la grieta: ¿y vos de qué lado estas?

Por Norberto G. Asquini

El mensaje del presidente Alberto Fernández en el que anunciaba la extensión del aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus fue respondido por la oposición con un cacerolazo porteño. La emergencia unifica detrás del miedo, pero la grieta está latente y hay quienes encontraron la justificación para manifestarse contra el peronismo.

Emergencia y reclamos

La política también se mete en plena emergencia por la pandemia. El gobierno nacional, en sí los ejecutivos y el Estado, centralizaron toda la atención ante el temor y la incertidumbre generadas por un enemigo silencioso. La oposición pareció entonces guardarse frente a un tema sensible.

Pero para quienes son opositores al peronismo no hubo más tolerancia. La furia contenida se mostró esta semana en los cacerolazos, reducidos a algunos barrios porteños. La centralidad del presidente Fernández en el manejo de la emergencia, que llevó a niveles inusitados de adhesión según marcan las encuestas, fue el mar de fondo. Los dichos del mandatario reclamando solidaridad a uno de los empresarios más ricos del país que estaba despidiendo empleados fue la excusa. Una parte de la clase media que hace una oposición tenaz al peronismo y que se vio afectada en sus ingresos por una medida como la cuarentena obligatoria, el motivo que desató la protesta porteña. Se apuntó a la clase política, o al menos a la clase política peronista que es la que gobierna, por sus sueldos. Detrás de ese apoliticismo hay toda una postura tomada. La crítica al político depende del lugar en el que está uno parado, y en el que está el político.

El tema es tan pesado en estos momentos complejos que la reacción de Cambiemos-Juntos por el Cambio en el Congreso llevó a una discusión que sembró de división sus filas.

La grieta que todo lo puede

La centralidad y necesidad del Estado en tiempos de coronavirus se ha subrayado en esta columna. Pero todavía está la grieta ideológica sobre cuánto Estado es necesario, tensionada por los extremos: están quienes dicen querer sacarse al Estado de encima contra los que esperarían todo de él. “Una ficción binaria en la que se enfrentarían productivos versus subsidiados, soja versus industria del calzado, exportadores versus ‘vivir con lo nuestro’”, indica el analista Martín Rodríguez.

En La Pampa esta discusión no llegó al extremo de la cacerola, utensilio de uso político identificado con una clase y con el antiperonismo, pero por lo bajo están planteadas las diferencias. No en torno a que hay que tomar medidas, sino hasta dónde son necesarias. De hecho, no hay falta de políticas o medidas, el tema es a quien benefician y a quien no.

Las diferencias hacia las decisiones tomadas en Nación o en la Provincia en paralelo a las sanitarias (que no tienen discusión) depende si uno está más cerca o más lejos del Estado o si uno está más cerca o más lejos del peronismo.

¿Y vos de qué lado estás?

La crisis económica ya está planteada y ahora se va a profundizar. Desde el gobierno nacional se tomaron acciones en cuanto a medidas de seguridad, control de precios, asistencia a empresas, subsidios a las y los trabajadores de menos ingresos o informales, beneficios impositivos, etcétera.

Si desde el Estado peronista se apunta de esta manera a contener a los sectores más vulnerables, del otro lado están los perjudicados de clase media por la cuarentena con posturas opositoras. En La Pampa mostraron su cara. La Cámara de Comercio en representación de los comerciantes (sector golpeado si los hay, salvo alimentos y alguno más) y el campo. Los políticos de Cambiemos, que defendieron (o por lo menos no criticaron) las políticas de un gobierno neoliberal hasta diciembre pasado, ahora reclaman al Estado proteger a esa clase media. O directamente apuntan a los resquicios de la actuación del Estado, cuando antes querían achicarlo.

Igualmente, hay que matizar cuando hablamos de clase media y su manifestación política: está el tercio irreductible antiperonista, y está una buena parte que maneja sus adhesiones por el bolsillo y las expectativas. La primera mostró los dientes, la segunda debe sobrellevar la emergencia.

En La Pampa la crítica no estuvo dirigida hacia la clase política, identificada con el peronismo, que rápida de reflejos propuso los fondos solidarios con descuentos a sus salarios, sino a reclamar medidas económicas protectivas para la clase media. Hay otras discusiones, del progresismo y que suscitan menos atención, que apuntan a la política de seguridad y al control social.

La discusión de fondo está planteada, y no es nueva. Con el correr de los días veremos los próximos capítulos de un conflicto que va en paralelo a las urgencias planteadas por la pandemia del coronavirus.

 

 

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La Pampa en la era de la  pandemia: cómo nos  cambiará la vida

La Pampa en la era de la pandemia: cómo nos cambiará la vida

Carlos Scolari afirma que cada generación se reconoce en un hecho histórico que la marca de por vida, y la Generación Z está viviendo su propio 11S con la pandemia de COVID-19. Algunas cosas nunca volverán a ser como antes a nivel mundial y nacional, y ya lo estamos viviendo. ¿En qué afectará a La Pampa estos cambios?

Por Norberto G. Asquini

La rápida propagación de la pandemia vino a reforzar el poder de los Estados al tiempo que anuncia cambios en la globalización y el capitalismo, de los que emergerán cambios sustanciales en la geopolítica mundial. La pandemia generará transformaciones, que no son sencillas de imaginar, pero que están ocurriendo.

La historiadora Anne Applebaum afirma que esta crisis representa “una gran ruptura, el sistema mundial tal como lo conocemos está dejando de funcionar en estos momentos y cuando se ponga en marcha de nuevo será muy diferente”. Muchos se preguntan si el coronavirus, así como trastoca la geopolítica internacional, planteará una crisis de cómo vemos el mundo. Porque para enfrentar a la nueva peste debimos cambiar drásticamente nuestra forma de hacer casi todo lo que hacemos: cómo trabajamos, compramos, controlamos nuestra salud, educamos a nuestros hijos y nos cuidamos. Todavía no somos conscientes de que nada volverá a ser igual después de unas semanas y de que algunas cosas nunca volverán a ser como antes.

La evolución tecnológica

La sociedad coevoluciona junto a los cambios tecnológicos, y los cambios que estamos viviendo en estos días, tanto a nivel de protección personal como colectivos dejarán su huella en nuestros comportamientos individuales y grupales.

Esos cambios los vivimos a diario y acá mismo en La Pampa. En el ámbito educativo, se observa la clara manifestación de que la educación on line (sobre todo la implementada a “golpe y porrazo”, en todos los niveles) no se trata solo de una mera transformación técnica. Cada actor está haciendo lo que puede, compartiendo ideas y herramientas, mientras los alumnos y estudiantes de todos los niveles se ahogan en un montón de tareas y deberes que no saben cómo organizar. Desde la primaria a la Universidad.

A esas brechas escolares se le sumaron nuevas desigualdades en términos de tecnología y conectividad.  Hay niños y niñas que no cuentan con una computadora o un smartphone; hay otros que tienen dispositivos digitales, pero no saben utilizar plataformas.

La tecnología dejó de tener un uso recreativo para muchos para convertirse en una herramienta. Cuando asumió, el gobernador Sergio Ziliotto afirmó que iba a hacer una gestión “moderna y eficiente”. El gobierno provincial había dado ya un salto en los últimos años en materia comunicacional al hacer un mayor empleo de las redes sociales en su estrategia política. Ahora se pensaba en profundizar en materia de digitalización del Estado y conectividad en la sociedad. Pero llegó la pandemia que apura todo.

Habrá un nuevo salto social en la era digital. Con el aislamiento social estalló la adopción de nuevas herramientas y el mayor uso de internet, que tuvo una buena respuesta en la red provincial de fibra óptica ante el brusco incremento del consumo. Se descubrieron herramientas como el zoom para mantener cualquier tipo de reunión, los medios digitales explotaron en sus visitas y consultas desde la cuarentena obligatoria profundizando la tendencia de opacar a los tradicionales, las redes sociales aceleraron, para bien y para mal, la dinámica de los hechos y de la información/desinformación.

El Estado, y todo lo demás

El Estado fue reubicado por la pandemia en el centro de la escena internacional. Es el gran protagonista de la respuesta a la crisis, distribuyendo cheques en EEUU, renacionalizando los sistemas de salud en Europa, controlando sanitariamente dentro y fuera de sus fronteras como China, colocando barreras en algún pueblo de La Pampa, salvando las distancias y diferencias.  Los gobiernos en nuestro país son a la vez frágiles y fuertes. Porque las herramientas que tienen para combatir la crisis pueden resultar pocas, pero igualmente ha mostrado capacidad de acción y alinear a gran parte de la población detrás suyo.

Ese protagonismo excesivo tendrá su correlato a futuro. Habrá seguramente un Estado más activo en todos los niveles. El desplazamiento de muchas operaciones de la administración hacia el ámbito online es algo que va a suceder, y se deberá dar respuesta en materia de mayor eficiencia.

La mayor presencia de las fuerzas de seguridad en las calles plantea interrogantes. Cuando la gente teme a la muerte o a una pandemia está dispuesta a ceder poderes al Estado, a ceder libertad a cambio de seguridad. La pregunta es cuánto y cómo los Estados van a utilizar esa posibilidad.

Tal vez en lo económico será el mayor desafío. Los gobiernos nacionales y provinciales han tomado diversas medidas con el objetivo de paliar los efectos negativos de la cuarentena obligatoria en los sectores más vulnerables mientras se sobrelleva la pandemia. Hay, y habrá, una redistribución de ingresos producto de esta crisis que se suma a la otra crisis, la que ya estábamos atravesando.

Esta crisis sanitaria, sin precedentes en la historia reciente, muestra la importancia de generar pisos de protección social fuertes, indica un informe del CIPPEC. Habrá que ver cómo lo enfrentarán los gobiernos, ya que Argentina deberá hacerlo con la mochila de los años recesivos anteriores y tiene menos margen de maniobra que otros países.

Apenas se comienza a entrever cómo será el mundo después de la pandemia. Scolari afirma, con fundamentos, que “como después del 11S, la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo cambiará de manera irreversible. La sensación general y compartida es que, para bien o para mal, nada volverá ser como antes”. Quedamos avisados.

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