Cambiemos: una  mesa que todavía  no está servida

Cambiemos: una mesa que todavía no está servida

Por Norberto G. Asquini

No hay en la provincia una iniciativa política más manoseada que la frustrada Mesa del Cambiemos pampeano. Un cuestión que es más simbólica que real, y que puede llegar a lograr alguna coordinación en la oposición, pero que no significará en los hechos la consolidación de un frente. La oposición en La Pampa hoy está más atada a los recelos y diferencias que a las posibilidades de construir una coalición medianamente competitiva.

Sentarse o no sentarse

La meneada Mesa de Cambiemos estuvo siempre condicionada por los esquivos dirigentes radicales que no quieren terminar siendo segundos o absorbidos por el macrismo. Ahora la turbulenta situación económica condiciona voluntades y entusiasmos y en la provincia los empuja en dos sentidos. La caída en la consideración pública de la imagen del presidente Macri alienta por un lado a dirigentes radicales a conformar la Mesa ante la debilidad del macrismo, pero contrariamente también a poner paños fríos a cualquier entendimiento porque no se sabe cuál será el desenlace de la administración presidencial en 2019.

El macrismo quiere la Mesa. Sería la consolidación de Cambiemos, la marca nacional en La Pampa. Y de empezar a conformar una coalición para enfrentar al PJ, que hoy se siente fortalecido por el ajuste y la crisis económica, temas que dejan en segundo plano cualquier otra cuestión de la realidad, y que le pega de frente a Cambiemos y sus posibilidades.

Dando vueltas y vueltas

La Mesa está fría. El radicalismo da vueltas, encerrado en su propia especulación y su internismo. Se iban a reunir las cabezas provinciales para ver cómo se podía llevar a cabo esa conformación. Las declaraciones del presidente de la UCR, Hipólito Altolaguirre, y la salida pública del senador Juan Carlos Marino que quiso capitalizar como propio ese encuentro en el que él era un invitado más, derrumbaron cualquier posibilidad de sentarse a charlar entre ellos.

La situación provincial no es ajena a la nacional. El radicalismo, convertido en el socio menor de una alianza que acompaña enojoso las políticas del macrismo es vapuleado por Carrió o Beatriz Sarlo en los medios. Hacia adentro presiona con los gobernadores por algún cambio en la política económica, sin ser escuchado, y en el fondo hay ruido de fondo ya que la mala situación económica lleva a algunos sectores a intentar, por ahora marginalmente, algún escape, como ocurre con Ricardo Alfonsín.

Interna, ¿para qué?

Otra cuestión que los frena a sentarse es, como indica un dirigente radical, la centralidad en la oposición del secretario de Deporte, Javier Mac Allister, lanzado a ser candidato a gobernador. El PJ lo ha hecho su enemigo íntimo y le pega cuando puede por ser el representante de Macri. Parte del radicalismo lo ha convertido también en el enemigo a vencer, más enemigo que el peronismo. Toda una definición para la oposición: el radicalismo se conforma con ganarle a Mac Allister para seguir siendo cola de ratón del justicialismo pampeano. “Es ganar para ser siempre segundos”, indica malhumorado un consultado de ese partido. “Parece haber más preocupación por los cargos que por intentar un frente competitivo”, completa. Ese es un germen opositor madurado en la derrota permanente con el PJ.

Algunos dirigentes de la UCR ya consideran que Mac Allister, o la lapicera de Nación, no va a poder convencer a todos los radicales de tener un candidato del Pro y que la interna será inevitable. La gran pregunta es: ¿interna para qué, para ganar la provincia o solo para que no gane el macrismo? ¿Quiere el radicalismo gobernar la provincia en algún momento? “No queremos ser los segundos del Pro, para eso es mejor ser segundo”, se inflama otro de los dirigentes consultados, hoy en la vereda opuesta al secretario nacional.

Alarmas a futuro

Los volantazos políticos de Altolaguirre encienden alarmas sobre el futuro de la coalición opositora. Un día quiere conformar la mesa, al siguiente estalla en declaraciones en contra de la situación nacional para no perder protagonismo en los medios. Las inconsistencias y contradicciones (un día declara persona no grata al gobernador de Mendoza, al siguiente se va a reunir con él) no parece ser la mejor guía para lograr consensos dentro del radicalismo o con sus aliados. Habla de diferencias ideológicas con el macrismo, justificando la división, pero son solo excusas. Si la UCR encabezara o ganara espacios se acabarían los berrinches públicos. Los intereses personales y sectoriales terminan por trabar cualquier entendimiento general. El PJ no le queda más que esperar con cierta satisfacción lo inevitable: que la oposición quede enredada, nuevamente, en sus propios desajustes.

Como indica el periodista Mauricio Maronna sobre el escenario nacional, “la mesa no está servida” para Cambiemos. La frustrada Mesa pampeana, esa cuestión simbólica más que práctica en los hechos, también demuestra los condicionamientos futuros que cercan a la oposición. “Si no nos podemos poner de acuerdo en eso, si no podemos sentarnos cinco dirigentes para una coordinación mínima, ¿cómo la gente nos va a ver como alternativa para gobernar? Hay que pensar más en la gente, que poco le importa las roscas de un grupo de dirigentes”, se sincera uno de los dirigentes consultados. Toda una definición.

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¿Qué suma más?  Especulando a la  espera de 2019

¿Qué suma más? Especulando a la espera de 2019

Por Norberto G. Asquini

Con el dólar se especula, pero en política aún más. Se terminó abruptamente el Mundial para Argentina y todos comienzan a analizar cómo quedará el escenario en tiempos turbulentos para el presidente Macri. Y a pensar qué les suma más de cara a 2019, que de a poco empezará a perfilarse.

¿Qué suma más y que resta menos al PJ y a Cambiemos? Todos sacan cuentas. En la política, y sobre todo en la actual, no hay garantías: el presidente Macri que iba a paso seguro a la reelección tropezó con la situación económica actual y sabe que el bolsillo será la variable que definirá el voto el próximo año. El PJ comienza vislumbrar que tan mal no le irá, pero todavía sigue enredado en su propia y compleja interna.

¿Y en La Pampa? La configuración de la ingeniería electoral ya está definida: es un hecho que el gobernador Verna buscará la reelección y ya se lanzó el desdoblamiento de los comicios provinciales y municipales. “No es para especular electoralmente, sino para que el pampeano tenga su independencia”, dijo el presidente del PJ, Rubén Marín. Argumento que encierra su propia trampa retórica, porque la decisión es en sí misma una estrategia para tener una mejor posición a la hora del voto. Si Macri remonta la situación actual, su boleta no traccionará votos para Cambiemos al separar ambos comicios. Si en el PJ nacional hay varias listas para presidente, se evita quedar atrapados en la elección local de la carnicería interna.

¿Confrontar o ser más moderado?

La confrontación sirvió en 2017 para polarizar las elecciones en La Pampa, y el discurso en defensa de La Pampa y contra Nación fue la bandera de Verna. El mandatario continuó con esa línea frente a temas como el Pacto Fiscal o el acuerdo con el FMI, todo un sello de “duro” frente a otros pares apretados por la billetera de Nación. Un sondeo realizado por Hugo Haime, el consultor del vernismo, dio cuenta del rol opositor a nivel país y mostró que los encuestados prefieren un PJ dialoguista pero defendiendo banderas propias. Algunos en el peronismo consideran que la disputa con el gobierno nacional quita posibilidades de negociación y alguna ventaja económica. En Cambiemos macristas y radicales confrontan. Pero no todos. Hay sectores del radicalismo que verían con buenos ojos una alianza para llevar a Mac Allister gobernador, enfrentados con sus pares. La tan manoseada Mesa de Cambiemos que no terminó nunca de concretarse por decisión radical muestra la especulación de estos entre juntarse y continuar marcando distancias. Los radicales tratan de evitarla: les quitaría autonomía en su postura crítica frente al gobierno nacional, le daría más poder a Mac Allister y abriría las puertas a varios para alianzas con el macrismo. Pero saben que tarde o temprano serán parte de Cambiemos.

Coaliciones, ¿hasta dónde sumar?

El PJ trata de sumar de todas las vertientes detrás de la figura de Verna y confrontando con Macri. Kirchneristas y massistas ya están adentro. La cuestión es si sumar es lo mismo que amontonar. Los posibles candidatos de Cambiemos para gobernador buscan posicionarse en su competencia intentando incorporar aliados. Marino lo hizo con un funcionario nacional del Pro y Mac Allister con el Gen. Ambos apuran señales para ir definiendo la disputa, pero sin demasiado peso para la definición. “Hay sumas que restan”, es el consejo de un ex gobernador en estos casos. Por ahora, el resto dentro de Cambiemos que no es de uno ni de otro, y que inclinaría la balanza, hace cuentas antes de definir de qué lado estar, aunque por lo bajo ya lo tengan masticado.

¿Liberar las internas o acordar nombres?

En el PJ en Santa Rosa tendría más beneficios para algunos una interna amplia que ordene el complejo entramado interno y no que el gobernador tenga que pagar a cada uno por separado por un acuerdo para llevar un postulante elegido por él. Otros consideran que impondría al candidato para evitar los conflictos. “Sale carísimo si va uno solo”, indicó una fuente. Como vicegobernador ocurre lo mismo. ¿Sería un vernista o mantendrá el esquema del socio estratégico? Pero, ¿cuál socio? En Cambiemos ocurre algo similar a nivel provincial. El gran ordenador será el gobierno nacional. Algunos esperan el dedo presidencial para evitar conflictos internos, hay radicales que quieren confrontar con Mac Allister y recuperar el terreno perdido. En Santa Rosa, ya se plantea una interna con varios candidatos. A diferencia de Cambiemos, tironeado por la interna, el operativo clamor de Verna ha sujetado a todo el PJ detrás de su postulación.

¿Más o menos personalismos?

En el PJ eso ya está definido el nombre y el contrincante también: Cambiemos. Del lado de Cambiemos, ¿Macri suma o resta? El humor social y el turbulento momento económico han mellado su imagen, aunque mantiene a nivel nacional la misma base electoral que en la primera vuelta de 2015 según encuestas. Para el Pro Macri va a ser el gran elector y las chances de Cambiemos dependerá de su figura, algunos radicales y otros sectores prefieren que no aparezca tanto. Sobre todo en una elección que va a ser desdoblada. Para el PJ, es preferible que no aparezca si está en un buen momento, y si la situación económica empeora, será su bandera. Para el Pro, habrá que apuntarle a Verna en la estrategia electoral.

¿Renovar o “congelar”?

En el PJ se habla de renovación, sobre todo al observar los dirigentes del Club de los 40 o a los intendentes con pretensiones provinciales. Pero renovar, dar lugares a las nuevas generaciones, significa también desatar disputas que atentarían contra la unidad. Por eso a algunos intendentes se les pidió renovar en 2019 para que no se dispare una interna en su localidad. La mayoría de los jefes comunales pretende la reelección. Los armados de Cambiemos en los pueblos tendrá mucho que ver con el acuerdo provincial y hasta nacional. Pero, ¿podrán igualmente evitar las internas aunque haya una sola lista?

¿Más o menos peronismo?

Finalmente, una de Cambiemos: en la oposición siempre se soñó con una pata peronista. La polarización en La Pampa divide aguas entre peronismo y no peronismo. El Pro ha sumado a algunos nombres a pesar de las reticencias y cierto “gorilismo” innato en sectores dirigentes radicales. La salida del ministro de Seguridad del gobierno vernista desató la incógnita de su destino en 2017. Para el Pro, su presencia resta más que suma y si se presenta por fuera del PJ, le sacaría votos al oficialismo.

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Mundial y dólar:  economía y política  en stand by

Mundial y dólar: economía y política en stand by

Por Norberto G. Asquini

El Mundial y la corrida del dólar dejaron en piloto automático a la política pampeana. El gobierno provincial aguarda saber cómo la turbulencia económica afectará la actividad en La Pampa y a las cuentas públicas, mientras la dirigencia opta por dos estrategias: la mayoría por guardarse y otros por mostrarse para quedar en la grilla de candidatos para 2019.

La preocupación por la economía

El Mundial y las preocupaciones por la corrida del dólar plancharon la política provincial. En los últimos 45 días el gobierno nacional se vio sacudido por la turbulencia económica con la devaluación y la inflación que obligó a un acuerdo con el FMI y a intentar frenar la escalada de la moneda norteamericana. Los tiempos económicos marcan los políticos y la crisis se llevó a varios ministros y golpeó la imagen del presidente Macri. En los últimos días hubo alguna noticia que llevó alguna tranquilidad al gobierno macrista, como la reincorporación de la Argentina a la categoría de mercado emergente. Ahora desde la Casa Rosada cruzan los dedos.

El gobierno de Carlos Verna está esperando ver cómo repercutirá la sacudida de la economía en el territorio pampeano. “Estamos preocupados por el nivel de actividad tras la devaluación. No se notó a grandes rasgos hasta ahora, pero el gran temor es cuando impacte, que siempre se observa 60 días después de las corridas cuando la devaluación se traslada a los precios”, indicó una fuente de Hacienda consultada. Fondos no llegan de Nación más que los automáticos, pero creció la Coparticipación nacional por la devaluación. Se observa con lupa también la obra pública en marcha en la provincia, ya que los nuevos precios repercutirán en los costos. Por ahora, afirman, no hubo grandes redeterminaciones en los valores.

Por lo pronto, los fondos para pagar los aguinaldos en la Provincia están y ya se piensa en el aumento del 5% a los sueldos de los empleados estatales por la aplicación de la “cláusula gatillo” tras una inflación del primer semestre que trepó al 15%. Fueron contados los municipios que pidieron alguna ayuda para afrontar el pago de los aguinaldos, lo que es buena señal. Si se observó la preocupación entre los intendentes por la situación, pero se evalúa que no pasan penurias. Sí está complicada la cuestión social: se incrementaron los pedidos de ayudas y aumentaron los fondos con este destino tanto en el ministerio provincial como en cada municipalidad.

Mostrarse o guardarse

Si la economía está sacudida, la política parece planchada. El Mundial y las preocupaciones económicas no dejan mucho margen a nada. La mayoría de los dirigentes prefiere guardarse para la segunda mitad del año. Otros, que necesitan instalarse y posicionarse para 2019, se van mostrando. Ocurre en Santa Rosa, donde parece va a ser más que competitiva la renovación para la intendencia. En el PJ hacen cálculos: para algunos el gobernador Verna va a posar el dedo en un candidato para evitar la confrontación -puede ser uno propio o el mejor posicionado-, y para otros el mandatario dejará que fluya la interna ante la profusión de postulantes. Los que se han mostrado son Jorge Lezcano, Fabián Bruna y ahora el kirchnerista Luciano Di Nápoli. Todos de sectores no identificados con el vernismo, si bien Lezcano es aliado. Otros consultados apuntan a los “tapados” que podrían surgir de la mano de Verna, más cercanos a él o que sean funcionales a una estrategia provincial. En Cambiemos también pasa lo mismo: al intendente Leandro Altolaguirre, que quiere repetir, se le sumó para disputarle la interna el concejal Marcos Cuelle y el Pro amaga con presentar candidato propio. Es una incógnita qué hará el ex jefe comunal Francisco Torroba, al que muchos lo ven con posibilidades para disputar el cargo, pero todavía no define.

Para la provincia, en el PJ la posible reelección de Verna ha apaciguado cualquier movimiento, mientras en Cambiemos el macrista Carlos Mac Allister y el radical Juan Carlos Marino tratan de posicionarse para ser ungidos en 2019. No se sabe si se llegará a una interna, ya que el dedo de Macri será definitorio en esa instancia, y ambos tratan de hacer los méritos suficientes para ser elegidos.

Por ahora, Mundial y economía mandan. La política pampeana parece adormecida, aunque sea solo en apariencia, esperando que se vengan encima los tiempos de las definiciones.

 

 

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La política pampeana  bailando al ritmo  del FMI y los Pimpinela

La política pampeana bailando al ritmo del FMI y los Pimpinela

Por Norberto G. Asquini

La política pampeana se mueve al ritmo de lo que ocurre en el escenario nacional. No es que no tenga su propia lógica, pero lo que acontece en el país la condiciona. Son los tiempos del acuerdo con el FMI: el justicialismo estrecha filas y dispara contra su enemigo; Cambiemos parece desvencijarse con sus internas y queda sujeto a lo que vendrá esperando mejores noticias en lo económico. Que el presidente Mauricio Macri, y la situación de la economía a la que está atado, continúe en baja o resurja, volcará en parte la balanza política a un lado o al otro.

La isla política

La reforma previsional, los tarifazos y la corrida cambiaria, jalones de una serie que tuvo otros ingredientes, golpearon la imagen de Macri y la llevaron a los niveles más bajos desde que es presidente. El acuerdo con el FMI  por 50 mil millones de dólares fue una señal de apoyo internacional, pero esto no significa que despeje dudas sobre lo que vendrá en sectores de la sociedad que se sumergieron en las últimas semanas en el  temor y el desencanto, como indicó un columnista porteño.

En esta situación, el peronismo pareció tomar aire y a nivel nacional hubo algunos acercamientos entre sus sectores. Aunque ya se prefigure que el PJ “tiene 2019”, la interna sigue tan caliente como siempre. Igualmente falta mucho: a pesar del mal momento de Macri, aún no hay encuesta que permita aventurarle una segura derrota en la presidencial de 2019.

El PJ pampeano vive en su propia isla. En la semana el gobernador Carlos Verna sacudió a sus colegas provinciales que apoyaron el acuerdo con el FMI. “Vergüenza ajena”, calificó no solo a aquellos con los que está alejado por la cercanía que tienen con el gobierno como el entrerriano Bordet, sino también a alguno con el que simpatiza como el sanjuanino Uñac. Con esto ya avisó a Macri, por si quedaban dudas, que no lo va a contar entre los dirigentes de la oposición que el gobierno busca para respaldar y sacar adelante las próximas medidas de ajuste. Verna comienza a ser cada vez más una referencia nacional en el PJ, aunque esté anclado en lo provincial.

Los diputados nacionales ya habían adelantado con su voto contra el tarifazo cuál va a ser su postura cuanto se trate el ajuste a la obra pública y los giros a las provincias, y en la Legislatura provincial el PJ tiene un deporte: la presentación de repudios a toda medida que tome el gobierno macrista. No hay mejor enemigo que el actual.

Todo lleva a que el PJ estreche aún más sus filas de cara a 2019, alentado por la caída del macrismo. Hay señales que van en el mismo sentido. El discurso es de unidad, tanto del presidente Rubén Marín en General Acha como la demostración en el congreso del PJ nacional donde fueron en grupo los representantes pampeanos. La salida del cuestionado ex ministro de Seguridad Juan Carlos Tierno, fue tomada como una buena decisión para la gestión y para cerrar filas en el PJ tanto por los marinistas que lo sufrían como por los kirchneristas que lo repudiaban.

Los tiempos y Pimpinela

En Cambiemos hay dos tiempos. Está el de Cambiemos-Pro que es de espera. Hubo dos encuentros de referentes en el interior, pero los climas no son proclives a demostraciones oficialistas ni timbreos. Con el acuerdo del FMI, ahora parece haber algo de calma. Esperan que la novedad sea un espaldarazo para, ahora sí después de varios semestres sin novedad, reflotar la economía y revertir la situación actual.

Y está el tiempo de los radicales, ahora un poco más envalentonados con la caída de las acciones de Macri, pero escondiéndose de dar explicaciones sobre el momento económico como socios que son del macrismo. Sus dirigentes provinciales no quieren ser en esta alianza con el Pro los Joaquín Galán de ese Pimpinela, condenados a ser segundas figuras y vapulados en cada canción. Sus dirigentes se reunieron hace unos días. Se dieron muestras de querer reforzar la UCR frente a lo que vendrá, pero más allá de lo partidario, cualquier entendimiento hace agua por las divisiones internas. Quedaron claras algunas cosas: que si el radicalismo quiere tener candidato no tiene que tener interna porque pierde, que Cambiemos es una realidad a la que están atados y que es saludable que su presidente cierre la boca ante los medios. Decisiones para intentar contener la desorientación por ser los socios menores de una coalición nacional y el divisionismo crónico.

Y si el PJ estrecha filas, todo lo contrario ocurre en el Cambiemos pampeano.  Cualquier tema parece dividir sus filas. Si el presidente de la UCR dice que no lo quiere a Tierno en el mismo bote electoral, su hermano, el intendente de Santa Rosa le entreabre las puertas para disputar con Cambiemos-Pro que también avisó que no lo considera. Si hay radicales envalentonados por enfrentar al Pro dentro de Cambiemos, hay otros que piensan que podría haber una tercera vía electoral fuera de esa alianza si la economía se desbarrancara definitivamente.

Esa economía es la que manda. En el escenario nacional, lo puso contra las cuerdas a Macri que ahora busca recuperarse con el aval del FMI. En el provincial, la caída macrista aviva las expectativas del PJ de cara a 2019 y entorpece, aún más, cualquier entendimiento opositor.

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Seguridad: la caída  anunciada que frenó un  conflicto institucional

Seguridad: la caída anunciada que frenó un conflicto institucional

 

Por Norberto G. Asquini

Finalmente cayó el ministro de Seguridad de La Pampa. Los motivos son conocidos, y a pesar de las polémicas constantes durante su función, esta vez hubo razones de más peso que llevaron a esta definición, ya que sus maniobras llegaron a afectar la institucionalidad de la provincia con la desautorización directa al jefe de la Policía provincial. Con el nombramiento del nuevo titular de la cartera, el gobernador Carlos Verna hace más homogéneo su gabinete y apuesta a una figura componedora.

La permanencia del ex ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, en su cargo había sido por conveniencia política. Tuvo una sobrevida de algunas semanas, pero como se ha dicho desde que asumió, su final ya estaba escrito. No hay que engañarse tampoco como pretenden algunos periodistas y cierta militancia: parte de la población todavía compra su discurso de punitivismo populista, más mesiánico y aparatoso que práctico, que tiene como base demandas auténticas. Tierno es el funcionario que proclama orden y control, pero que en su vida cotidiana carece de estas aptitudes. La novela que observaremos de aquí en adelante también será una serie de obviedades, aunque devaluadas por el paso del tiempo y de la sorpresa de otras veces: ahora comenzará a lanzar acusaciones contra Verna, se refugiará en Diputados y será candidato en 2019. ¿Tendrá algún destino nacional? Este fin de semana ya había dirigentes de Cambiemos que se contactaron con él.

Una decisión que llegó demasiado lejos

Esta vez su última puesta en escena llegó más lejos que las anteriores. Ya habíamos hablado de una escalada permanente de declaraciones incómodas para el PJ desde hacía algunos meses. En abril había atacado directamente al presidente del partido, Rubén Marín, socio estratégico del gobernador. Con la decisión judicial de avalar el fallo de primera instancia en su contra por abuso de autoridad, parecía que Verna lo iba a sacar de su cargo, si bien todavía podía apelar la decisión judicial. Una mañana hubo una reunión, y la definición se congeló. Para entonces, en las oficinas cercanas a la del gobernador se hablaba de un reemplazante, que luego sería el número puesto.

¿Por qué esta vez fue más lejos? Porque la provocación no solamente fue dirigida al gobernador Verna al intentar amonestar a un funcionario de alto grado y cercano en lo político; sino institucional, al desautorizar al mismo jefe de Policía, Roberto Ayala.

La historia del viernes 1 de junio es conocida. Confirmada la novedad de que el ministro iba a amonestar a Ayala, el jefe de Policía fue convocado a las 8 a la oficina del mandatario, Verna llamó minutos después al ministro y le dijo que presentara la renuncia antes de las 9.30 y si no sería echado, y a las 9 llamó a su reemplazante, el intendente de Eduardo Castex, Julio “Tato” González. Media hora después firmaba la destitución.

La relación que se quebró

La relación entre Tierno y Ayala se había quebrado hace meses. Si es que en algún momento fue buena. De hecho, el ex ministro y su esposa diputada, que visitaban seguido el edificio de la Jefatura, ya no pasaban por allí desde hace un año.

Tierno había quedado al margen de las decisiones dentro de la fuerza de seguridad. Ayala directamente consultaba con Verna o con un ministro que hacía de interlocutor las definiciones y políticas en seguridad que se aplicaaban por sobre el ministro que se había convertido en un estorbo. Tierno participaba de operativos y hacía reuniones, pero las definiciones pasaban por el jefe. La relación institucional se había roto cuando Tierno, comenzó a realizar de manera invasiva ascensos y traslados de policías sin pasar por Jefatura, hasta emitiendo órdenes contrarias a lo que pensaba el mismo jefe de la fuerza y pasando por sobre su autoridad y competencia. La relación no podía ser más complicada, sobre todo cuando Ayala fue siempre un hombre de confianza en materia de seguridad del mandatario.

El cambio de rumbo en Seguridad

La decisión de echarlo en pocas horas mostró que preservar la relación política con el ex ministro ya no era políticamente necesaria. Se había convertido en una molestia y ya se presentía el cuchillazo en la espalda a la gestión. Todo hace pensar que también la decisión de Tierno de desautorizar al jefe de Policía pudo haber sido para provocar la reacción del gobernador y victimizarse con la situación.

La designación de “Tato” González como nuevo ministro de Seguridad hace más homogéneo al gabinete. El nombramiento del intendente puede ser tomado como un gesto de Verna hacia los jefes comunales del PJ y un guiño al Club de los 40 que esperan la renovación generacional. Hay también una historia personal entre el gobernador y González que ha sido de cercanía política y es un reconocimiento a un dirigente en el que confía y con el que contó en los momentos difíciles de la interna justicialista. Y una apuesta a una figura componedora como ministro para “lavar” el antecedente conflictivo del paso de Tierno. Tanto que el nuevo titular de la cartera tiene buena relación con Ayala, con quien ha compartido algunos asados en su localidad.

Veremos cómo continúa la historia. Por ahora, no son pocos los contentos con la definición del mandatario.

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