Realidad mata sueños:  en La Pampa poco queda  para lo imprevisible

Realidad mata sueños: en La Pampa poco queda para lo imprevisible

Por Norberto G. Asquini

Las definiciones electorales de las distintas fuerzas políticas en La Pampa se van definiendo sin posibilidades para lo imprevisible. Salvo la gran decisión, si el gobernador Carlos Verna finalmente pueda ir por la reelección, el resto de la dirigencia es presa de la realidad: el gran acuerdo justicialista tendrá al mandatario como su hacedor, la UCR será Cambiemos aunque se quiera llamar de otro modo y la política eligió cuál será la disputa central en 2019.

A la espera de Verna

El PJ por algo es hegemónico y ha mantenido el gobierno de la provincia por 36 años ininterrumpidos.  En esta elecciones, a pesar de mostrar algún flanco débil, como el anuncio de Verna de no ir por un segundo mandato, sigue marcando el escenario en el que juega el resto. El adelantamiento de la fecha de los comicios y la incertidumbre por ahora de cuándo se conocerá el cronograma provincial son dos definiciones que condicionan a toda la oposición. Se sabe que la fecha será en junio de 2019, antes del 22 cuando se deben presentar las listas para legisladores nacionales en la provincia. Pero poco más.

Al interior del PJ también ha quedado todo supeditado a los tiempos de Verna. El mandatario comenzará este jueves su tratamiento en Buenos Aires y el oficialismo parece que quedará congelado en sus negociaciones. Todos esperan conocer cómo resultará la cura y si, como muchos anhelan, pueda estar bien para presentarse a la reelección. Por ahora, se aguardará para después de la primera quincena de noviembre.

En ese marco, los intendentes del PJ, los que tienen el poder territorial, emitieron un documento en el que le dan la potestad al mandatario para definir a su sucesor y la letra del gran acuerdo. El resto de las líneas espera charlas para ver qué lugar ocupará cada una. La atomización y heterogeneidad de los espacios internos les quita poder de presión en esta compulsa, aunque sigan haciendo maniobras. Hay conversaciones de los operadores vernistas con los partidos aliados para conformar un frente electoral, pero toda negociación las cerrará Verna. Hasta cuando no está, el gobernador es central para la política provincial.

Disfrazar lo que se es

El escenario planteado va marcando el camino a la oposición. Las decisiones van apareciendo como en un embudo, donde la realidad va matando los sueños de los que pretendían un rumbo diferente. Es lo que ocurre en el Cambiemos pampeano. Los radicales tuvieron su convención para tratar de maquillar la decisión tomada: que harán una alianza con el PRO con la impronta de Cambiemos. Intentan disfrazarlo con el eufemismo de un “frente amplio”, al que no pueden sumar más partidos de los que hay y hasta algunos ya dijeron que no serán parte de una fuerza macrista, como el Partido Socialista. Los radicales pretenden no llamarse Cambiemos para cerrar filas hacia adentro e intentar contener al PRO hacia afuera, que es el titular de la marca nacional. Instinto de conservación y pragmatismo de quienes observan que afuera de esa alianza no tienen margen.

El “frente amplio” intenta tapar una pertenencia vergonzante a Cambiemos, que se intenta disfrazar desde el relato. Todas las decisiones de la UCR se toman en virtud de la alianza con el PRO, sus legisladores nacionales votan en el Congreso los ajustes y los convencionales evitan referirse a Macri o sus políticas en una asamblea con pocas definiciones políticas. Si tiene hocico de chancho, oreja de chancho y cola de chancho, aunque lo bañen es un tanto difícil que lo conviertan en otro animal.

En cuanto a candidaturas propias dentro del Cambiemos pampeano, la alianza interna Marino-Altolaguirres cercó al resto de los sectores. Los convencionales definieron una sola candidatura de la UCR y si no hay acuerdo lo votarán ellos. En ese marco, el postulante será el senador Juan Carlos Marino, o bien si cierran un acuerdo entre ellos para no dividir convencionales, Kroneberger o Torroba. La convención del 24 de noviembre puede ser la de la unidad o la fractura, porque la del sábado fue para muchos una “trampa” forjada por quienes dirigen el partido y se percibe un alto disconformismo de los otros sectores.

Mientras tanto, Carlos Mac Allister hace campaña y va derecho a ser candidato a gobernador. Espera sentado a los radicales y quiere que la alianza se llame Cambiemos. Ese es el mandato nacional. “La UCR sufre de un gataflorismo crónico, quiere ser parte pero sin mancharse”, afirma uno de los operadores macristas.

Los dos que se elijen

La realidad marca que el escenario electoral ya tiene su pelea central. El fin de semana en la capital provincial el gobierno provincial reunió más de 8 mil corredores para la Correcaminata por el Atuel. Verna fue el orador central de un evento que volvió a visibilizar una política de estado, y la exaltación de su figura. Cambiemos-Pro estuvo presente con Mac Allister y funcionarios para no quedarse atrás, mientras la UCR sesionaba puertas adentro escuchando la música que llegaba desde afuera. La realidad les pasaba por otro lado.

A la celebración oficial enseguida llegaron críticas del macrismo y un ida y vuelta de dichos y acusaciones entre ambos sectores. Esto marca que la disputa central será entre el justicialismo y el macrismo. El primero nacionalizará su campaña y el segundo intentará provincializarla, ya que no puede mostrar logros en el rumbo económico nacional. Ambos, ya lo hemos dicho, se han elegido. El resto serán espectadores.

Detrás de las tendencias

Queda saber si frente a un escenario que va marcando la cancha a los jugadores, hay lugar para lo imprevisible, que en política siempre es un factor que hay que tener en cuenta más allá de las tendencias. Qué puede pasar con Comunidad Organizada, un actor devaluado pero presente. Si el PJ alineará a todas las posibles fuerzas aliadas o alguna intentará un camino por afuera como amaga el Frente Renovador. Hasta dónde se ampliará el Frente Justicialista con fuerzas anti-Macri y hasta dónde está dispuesto a abrirse. Si algún sector radical renegará de ser parte de Cambiemos o habrá otro que se una con el macrismo. Y, finalmente y central, qué será de Verna. Solo queda sentarse a esperar que lleguen los tiempos de las verdaderas definiciones.

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El PJ pampeano: la  teoría del empate y un  momento de armonía

El PJ pampeano: la teoría del empate y un momento de armonía

Por Norberto G. Asquini

El Partido Justicialista, en un proceso de definiciones preelectorales que implicará su reconfiguración interna, vive un momento de armonía. El 17 de octubre y la visita del ex ministro Axel Kicillof mostraron su cara apacible. Queda claro que en un escenario interno de empates mutuos que limita el juego de todos los sectores, el PJ de 2019 está supeditado a lo que defina Carlos Verna.

La teoría del empate

Quedan todavía dos meses de idas y venidas en el proceso de definiciones de las listas para 2019. Lo que no significa que cada sector y los posibles candidatos se vayan posicionando. Pero hay en esto una cuestión central: el armado del gran acuerdo va a estar supeditado a lo que defina Verna. Y todas y todos serán medidos por el capital político que aporten. Pueden pujar líneas y agrupaciones por tener más lugares arriba o abajo, pero dependen o están condicionados a lo que defina el gobernador. Hay detrás de este escenario una teoría del empate: ningún sector por sí mismo puede hacerle fuerza al mandatario o promover una interna competitiva al resto.

De ahí a que todos estén mostrando y comparando su capital político. Deben jugar la carta de que son necesarios y de que tienen los 76 votos con los que se les ganó a Cambiemos en las legislativas de 2017. Midamos un poco a los que pretenden estar en la fórmula: el marinismo agita su lealtad al vernismo y el conocimiento que tienen sus principales figuras; Compromiso Peronista tiene en la figura de Ariel Rojas la posibilidad de un intendente con poder territorial y que hace punta entre sus pares; mientras el kirchnerismo de La Cámpora hacer llegar su propuesta con la ex diputada María Luz Alonso, tratando de representar a todos los sectores K bajo su ala y contando con el apoyo de CFK. Los tres sectores tienen sus fortalezas, pero también sus debilidades.

Estrategias al límite

Hay una especie de atomización y heterogeneidad entre los sectores que limita las estrategias propias y la de los otros. Por ahora, todos están a la espera del llamado desde la oficina del mandatario para empezar a negociar su futuro político. Quien quiera presionar puede hacerlo, pero ¿quién quiere hacer enojar al gobernador? Pero para el gobernador la teoría del empate también tiene una limitación: nadie puede quedar afuera de un acuerdo.

Hasta el sector de los intendentes del PJ es parte de esa situación. Están los que quieren que ese conjunto tenga peso propio en las listas de diputados y las decisiones, que no son la maoyría, y quienes acompañarán la decisión que tome el gobernador Verna, sea cual fuere.

En su mayoría, el peso territorial es de los vernistas, son contados los jorgistas y contados los marinistas. Hasta entre quienes apoyan las políticas de CFK hay diferentes visiones: lo hacen desde el ex jorgismo, el camporismo y hasta alguno desde la vertiente de los Rodríguez Saá. Pero la mayoría tiene algo en claro: los intendentes son, y siguen, al gobernador de turno. Muchos van por la reelección y a otros se les pedirá que repitan en el cargo aunque no quieran si es la condición para ganar en su localidad. Los pueblos, y sus jefes comunales, serán parte del gran armado que prepara Verna.

Si los sectores dentro del PJ están sujetos a la teoría del empate, los aliados quedan condicionados en sus definiciones. Pueden presionar con ir por fuera del frente que quiere conformar Verna y jugar a que quedaría debilitado frente a Cambiemos para mejorar los términos de la negociación. Pero también pueden quedar expuestos a la intemperie de la polarización y a buscar un puñado de votos que deben pelearlos con otras fuerzas. Los condicionamientos van para todos: los partidos filoperonistas que se armaron a último momento ya sufrieron el reto del mandatario.

Momento de armonía y el milagro

En este contexto, el PJ está viviendo días de armonía. Hubo actos por el 17 de octubre con llamados a la unidad. La visita de Kicillof reunió a todas las vertientes del amplio arco afín a CFK, desde el ultracristinismo hasta quienes apoyan el proyecto nacional y popular con una mirada crítica. Y el acto del ex ministro se engrosó con kirchneristas silvestres, de a pie, que no se identifican con ningún sector. Hay tantas banderas como posturas en ese abanico. El gobernador Verna recibió al actual diputado y hasta hubo funcionarios suyos en el acto, algo poco visto. “Podrían haber venido más”, afirma ahora uno de los dirigentes K que antes los combatió. La unidad se pregona pero prevalecen en algunas agrupaciones marginales las miradas excluyentes. Hubo además por esos días fotos en las que se juntaron dirigentes de diferentes líneas y que compiten por las listas para 2019. Y el presidente del PJ, Rubén Marín, le bajó el tono a sus declaraciones previas. Todo parece por ahora en orden y todos acompañan la estrategia de la unidad en la diversidad.

El PJ pampeano está supeditado a los movimientos de Verna y se espera que llegue el momento en que se comenzarán a charlar sobre el gran acuerdo y ver qué lugar ocupará cada sector. Lo más conveniente, cómodo para todas y todos, es esperar el milagro que congele la zozobra actual: que el candidato finalmente sea Verna. Muchos se aferran a esa posibilidad salvadora del status quo que dispare hacia 2023 definiciones y reconfiguraciones internas que van a dejar ganadores y perdedores. Pero por ahora, la única verdad es la realidad.

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Irreconciliables:  macristas y radicales, los  socios del conflicto

Irreconciliables: macristas y radicales, los socios del conflicto

Por Norberto G. Asquini

Radicales y macristas muestran sus diferencias en cuanto pueden, pero ambos no tienen margen para ir por separado. Los dos sectores ya saben que serán socios en una alianza electoral, y también que se enfrentarán en una interna. En los últimos días comenzaron a verse algunas definiciones: Mac Allister se plantó como candidato y los radicales empezaron a aglutinarse.

Los pasos en una sociedad obligada

El macrismo pampeano (Propuesta Federal, Pro o Cambiemos, según la denominación que adopte) apuró los tiempos de definiciones preelectorales cuando el por ahora secretario de Deporte de Nación, Carlos Mac Allister, dijo que será candidato a gobernador, con el apoyo de la Casa Rosada, y que se instalará en noviembre en La Pampa para dedicarse a la campaña.

Un cartel de Mac Allister impulsado por un ignoto “Peronismo con el cambio” (no porque no haya peronistas que lo apoyen, sino porque se reconoce en este nombre un sello meramente publicitario), provocó a justicialistas y radicales. Por ahora, el funcionario no responde a las críticas de la dirigencia radical y espera los tiempos para los acuerdos.

A partir de esa decisión también hubo movimientos entre los radicales. Divididos en dos bandos, que se enfrentaron en las últimas elecciones (una interna en 2016 y una PASO nacional en 2017), todo hacía prever que podría haber al menos dos precandidatos de la UCR. Sin embargo, la arremetida de Mac Allister comenzó a tender puentes entre sus dirigentes para pensar en la unidad, pasajera, pero hoy obligada. Los dirigentes radicales comenzaron a entender que les puede ocurrir lo mismo que en 2017, y una segunda derrota sería catastrófica. “No los une el amor, sino el espanto”, ejemplifica un dirigente de la UCR.

Tanto el macrismo como los radicales ya han tomado la decisión de ir juntos en 2019. Una coalición electoral a la fuerza, nacida de la necesidad de ambos más que por convicción o convencimiento. Podemos encontrar en la UCR los líricos de la Lista 3, pero ganan en número los pragmáticos. Como indica el diputado Ricardo Consiglio, que ha sido un crítico a esta sociedad política, “la fuerza de la realidad empuja a estas definiciones”. Hay fuerzas con las que no se puede luchar, aunque no se esté de acuerdo.

También ambos sectores saben que se enfrentarán para ver quién encabeza o al menos coloca más diputados. El macrismo quiere tener el candidato a gobernador y los radicales sostener su espacio político como principal fuerza opositora provincial.

Ser o no ser, Cambiemos

El 27 de octubre en la convención provincial los radicales votarán la conformación de un frente electoral “amplio”, un eufemismo para decir que no quieren ir como Cambiemos, sino bajo otro nombre. Para eso piden convocar al PS (que ya avisó que no irá en una alianza macrista) o el Gen (que ya avisó que está con Mac Allister). La marca nacional pone incómodos a los radicales por el rumbo que ha tomado el presidente Macri y porque también les quita su razón de ser: el candidato de Cambiemos es Mac Allister.

Hay comités que no quieren, y lo han manifestado, la alianza Cambiemos, pero estas resistencias están más relacionadas con diferencias locales que con estrategias provinciales. Hay pueblos en los que los dirigentes de la UCR tendrían que abrir las listas porque en 2017 el macrismo le ganó a sus candidatos, intendentes que ven que con Cambiemos pueden poner en riesgo su lugar y malestar con dirigentes que son promovidos por el Pro. Y hay quienes para evitar todo esto podrían impulsar juntas locales, aunque deban contar con el visto bueno de la UCR provincial.

Divisiones en la oposición

La interna, y la división de los dos mundos, está planteada. Mac Allister levanta candidatos locales propios en los pueblos, pero no puede atraer dirigentes radicales. Uno de los precandidatos de la UCR, el senador Juan Carlos Marino, había encarado su campaña intentando atraer algún sector del Pro para quebrar a sus competidores internos, pero no pudo. Apenas se le acercó algún dirigente sin peso político. También habló de peronistas en la oposición, una idea sin mucha base cuando convoca el radicalismo. La estrategia se fue modificando abruptamente: ahora se apela a la base radical y hasta Marino buscó la foto con Ricardo Alfonsín. La marca Cambiemos, promocionada en su momento por el legislador nacional como propia, ya parece estar en declive.

En ese sentido es que el radicalismo comenzó a aglutinarse frente al macrismo y los precandidatos empezaron a ver que las diferencias internas y personales, que son persistentes, al menos se pueden moderar, subliminar o maquillar si enfrente está Mac Allister. El viernes se juntaron los tres precandidatos y empezó a verse como posibilidad una lista de consenso que permita enfrentar unidos al macrismo y recuperar el terreno perdido. Solo el internismo crónico y las ambiciones desmedidas podrían romper el inicio de la negociación.

Macristas y radicales son, por ahora, irreconciliables. Todos van marchando a una coalición electoral con una interna segura. Cosas de la política.

 

 

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Los que vienen de atrás:  ¿hay lugar para terceras  fuerzas en La Pampa?

Los que vienen de atrás: ¿hay lugar para terceras fuerzas en La Pampa?

Por Norberto G. Asquini

¿Hay vida política más allá del Justicialismo y de Cambiemos en 2019? Esa es la pregunta que se hacen los partidos políticos minoritarios en La Pampa. ¿Hay posibilidades electorales para una tercera fuerza, o esos sectores van a quedar estrujados por la polarización? Entre tanta confusión, incertidumbre y tensa espera por los tiempos electorales, por ahora todos hablan con todos buscando alguna certeza dentro de un mar de dudas.

El menos querido

Dos coaliciones políticas acaparan la atención electoral hacia 2019 en la provincia. Una es el PJ, con sus líneas internas buscando la unidad y los aliados esperando ser parte del gran acuerdo. La otra es Cambiemos, con dos socios como son Propuesta Federal y la UCR, en permanente conflicto para ver quién prevalece, pero con una alianza tácita que espera ser ratificada. ¿Y detrás de ellos? ¿Qué harán las demás fuerzas minoritarias? ¿Serán parte de esas coaliciones que podrían incorporarlos como socios menores o buscarán algún camino alternativo, más complicado, pero sin quedar atados a decisiones que pueden no tenerlos en cuenta a la hora del reparto de cargos?

La gran incógnita es si hay espacio para una tercera fuerza. Hacia allí apunta Comunidad Organizada, el sello del tiernismo. “Es imposible un acuerdo con ese muchacho”, afirma uno de los principales operadores del gobernador Carlos Verna sobre su regreso al PJ. Todos lo quieren afuera al ex ministro Juan Carlos Tierno. Condenado por la Justicia por abuso de autoridad, esperan que la última apelación que presentó en la Corte Suprema defina su destino político y lo saque de la cancha. La mayoría prefiere que vaya como tercera vía porque a pesar de contar con alguna base electoral, se analiza que como socio solo comparte complicaciones. Para el PJ, además, que vaya como tercera fuerza le resta votos a Cambiemos. Una tercera lista disidente o filoperonista, como ocurrió en 2003 con el FPV o en 2011 con CO, no le saca respaldos al PJ oficial, sino que vuelve más competitivas ambas expresiones y le resta fuerza a la opción no peronista. Pero esta vez es distinto: la polarización PJ-Cambiemos parece dejar contra las cuerdas a cualquier otra expresión política. Por su parte, en el Cambiemos pampeano, también consideran la posibilidad de que les reste votos y prefieren que vuelva al PJ. Pero hay quienes, como el legislador nacional radical lanzado a la gobernación que tuvo contactos con el ex funcionario, que piensan que se los quitaría al PJ. Tierno es el mal querido de la política provincial.

El PJ y sus aliados

Las dos coaliciones centrales están tratando de negociar los grandes acuerdos primero, o al menos cerrar filas detrás de reglas de juego claras, para incorporar después a otras fuerzas como aliadas. O por los menos, hablan con partidos afines a la otra coalición para evitar que no formen parte de ese frente y se lancen a la aventura de presentarse solos para restarle votos a sus competidores.

Vamos al Justicialismo. Otro posible aliado que juega por ahora a presentarse en solitario es el massista Frente Renovador. Habla con todos: con operadores del PJ, pero también con los de Mac Allister y Marino. En ese mar revuelto de charlas políticas, ya no importa que sean subterráneas. El fin de semana pasado se los vio a sus dirigentes conversando con el disminuido Fregen en un hotel de General Pico, mientras a dos mesas de ellos estaba uno de los candidatos de Cambiemos con radicales. Por ahora, la línea del FR es ir con boleta propia, y ya tiene algunos candidatos a intendente. No quiere meterse en una interna del PJ, pero con el único que acordaría, por afinidad política, es con el peronismo.

Nuevo Encuentro definió en 2017 acompañar al PJ en un frente anti-Macri, porque ir en una boleta aparte era hacerle el juego al macrismo. Fue una decisión pragmática y estratégica de los dirigentes del norte pampeano y una línea que piensan repetir en 2019, como todo el kirchnerismo dentro del PJ. Ideas como Unidad Ciudadana ya fueron sepultadas en La Pampa por la misma CFK. A esta definición se opusieron los dirigentes de Santa Rosa, quienes desde su bloque unipersonal en la Legislatura habían asumido la confrontación con el vernismo, que ahora frenaron. A comienzos de año intentaron una vía “kirchnerista de izquierda no peronista”, con agrupaciones de izquierda afines a CFK, la mayoría agrupaciones sin personería partidaria. Un camino sin destino, más que el testimonial.

El Partido Humanista, en la senda del kirchnerismo, ha sido mencionado por el PJ para integrar ese frente anti-Macri. Se separó de Nuevo Encuentro en las últimas elecciones y definió también una vía alternativa, quedando disminuido. Ahora podría ser parte de esa alianza.

Pueblo Nuevo, convertido en el brazo doctrinario de los evangélicos contra el aborto y la educación sexual integral, espera por el mejor postor. Hay molestias por decisiones del PJ, pero integran su gestión y votan en la Legislatura junto a su bloque. También han tenido conversaciones con Mac Allister y Marino, advierten suspicaces desde el PJ dirigentes que tiene trato con su referente.

Cambiemos y quienes dicen no

El PJ y Cambiemos buscan sumar aliados, pero las internas, latentes en el justicialismo y casi seguras en el frente macrista entre el Pro y la UCR, llevan a que las otras fuerzas teman integrarla. Quedarían expuestas a participar de una confrontación que las disminuye aún más al tener que tomar partido por una línea o un candidato.

De un lado, el MID y el Mofepa ya son aliados naturales del PRO en Cambiemos. El Partido Socialista, aliado en el Frepam de la UCR, un frente hoy abstracto y formal ante la decisión de los radicales de conformar la alianza tácita con Cambiemos-Pro, ya fue avisando a sus socios que no estará en la marca Cambiemos. Desde la UCR o el Pro hablan públicamente de ampliar el frente y siempre mencionan al PS o al Gen -que no tiene personería provincial-. El Gen ya se sumó a Cambiemos-Pro en esa estrategia. Por su parte, el socialismo es un socio con el que se siente cómodo cualquier fuerza porque no los incomoda al sumarles un perfil progresista. Por eso mismo, su postura crítica al rumbo del país que se observó en las elecciones de 2017 lo acercan más a ser parte de un frente anti-Macri que a una opción provincial con la que se camufle el macrismo.

Este es el escenario que derrama hacia las fuerzas minoritarias. “Quiero que me escuches y que te abras / Le estoy hablando, hablando a tu corazón”, canta Charly García en ese himno de la posmodernidad de los ochenta. Una frase que no desentona en cualquier mesa política pampeana.

 

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Política pampeana:  la hora de mostrar  los dientes

Política pampeana: la hora de mostrar los dientes

Por Norberto G. Asquini

Asistimos en estos días a la etapa preelectoral de “mostrar los dientes” en el escenario político pampeano. Mientras se esperan las negociaciones concretas, se comienzan a medir los sectores, a lanzar precandidaturas como globos de ensayos o amenazas de internas o rupturas, se va configurando de a poco el tablero en el que empezará a tejer el “gran acuerdo” en el Partido Justicialista.

Operativo contención y las dos alas

Estamos a poco más de un mes para que se firme el decreto de convocatoria a elecciones provinciales y se conozca el cronograma. Y se lance la temporada oficial de negociaciones políticas. Pero esto no significa que todos los sectores, sobre todo en el PJ, vayan jugando sus primeras cartas, haciendo sus apuestas. Por ahora, mostrando de lejos sus armas. Que el gobernador Carlos Verna haya anunciado que no irá por la reelección abre las puertas para que se hayan agigantado las expectativas de quienes tienen poder de fuego para negociar pero también de quienes no lo tiene.

Frente a las avanzadas mediáticas, el gobierno lanzó el operativo contención en boca del ministro de Gobierno Daniel Bensusán. “Hoy por hoy no se descarta” una candidatura del mandatario, lanzó para frenar a quienes ya están presionando por lugares. Para los optimistas, la posibilidad de que vuelva a postularse es tangible, para quienes esperan el tratamiento de noviembre, todavía no vislumbran ningún cambio en su decisión.

Este miércoles se reúnen los representantes de los intendentes justicialistas con Verna. Los casi cincuenta jefes comunales mostrarán su poder territorial y le anunciarán que lo van a “acompañar” en el acuerdo que lleve adelante. Hay dos lecturas del mensaje según el sector de los intendentes que sea consultado: el ala más vernista dará el aval al mandatario para los candidatos que él considere para cerrar la fórmula gubernamental y para las negociaciones; el ala no vernista quiere tener injerencia, aunque sea ser consultados, en la definición de la dupla gubernamental. Y hasta tener una mayor representación propia en la lista de diputados.

Los que están gruñendo

El viernes pasado el ex jorgismo de Compromiso Peronista (el ex gobernador Oscar Jorge en esa línea es más un hombre de consulta que un conductor) se juntó para dar un mensaje público. Son necesarios para el consenso y quieren ser tenidos en cuenta. “¿Por qué no tener un lugar en la fórmula, y hasta ser primeros?”, lanza uno de los consultados. Afirman que sin Verna encabezando la boleta “no hay nadie indiscutido” y que el proceso de negociación será difícil y deberá generar consensos amplios que los incluya a todos.

El marinismo ha sido el socio estratégico de Verna. También avisa que la mejor fórmula, y eso lo dejó en claro su jefe Rubén Marín, podría no ser encabezada por un vernista si eso mejorara las posibilidades electorales. En el acuerdo consideran que se mantendrá la vicegobernación para un dirigente naranja, como continuidad del actual status quo. Pero faltan las charlas. “Nuestros dirigentes han garantizado la gobernabilidad y apuntalamos al gobernador en todo momento. Pero si esto no es considerado, nosotros podemos mostrar que tenemos poder de daño, no jodan con nosotros”, se envalentona por demás uno de los voceros con el autor.

Otro sector que levantó un poco la voz fue el robledismo, reclamando amplios consensos, y por debajo pidió frenar las pretensiones de los intendentes que piden espacios. La Cámpora se lanza en Santa Rosa con Di Nápoli como candidato con la venia del diputado y ex ministro Axel Kicillof, y hasta sueña, por qué no, con sellar la alianza entre la ex presidenta con el gobernador con un vicegobernador propio.

También se empiezan a mostrar los que amagan con ser terceras opciones. El tiernismo devaluado con alguna declaración en los medios o el massista Frente Renovador con una línea autónoma del PJ y que ya tiene, de acuerdo a sus dirigentes, una veintena de candidatos a intendente en el norte. Habrá que ver si la polarización entre el Justicialismo y Cambiemos no tritura al resto de las fuerzas que pretenden ser alternativa.

Otros sectores aliados, con menos armas para mostrar, dan muestras a los negociadores del PJ de que serán parte de un frente que los contemple a todos.

Margen de maniobra

Verna piensa el armado provincial y va acomodando el territorio, sobre todo Santa Rosa y General Pico, para evitar internas que desangren. Hablará con todos, y luego les presentará las líneas centrales del armado 2019 del PJ. “Nos ponemos de acuerdo con este cierre, donde todos ganan un poco y pierden otro más, y a los que no les gusta pueden decidir jugar solos”, indica ahora un consultado del vernismo en el gabinete. Hay una cuestión a tener en cuenta: las internas provinciales no son obligatorias, y pesan los armados o estructuras. Pero lo cierto que todos se necesitan: sin Verna arriba de la boleta el margen de maniobra no será tan amplio sin la unidad. Si Verna finalmente volviera al ruedo, otra sería la realidad. Por ahora, un expresión lejana de deseo.

Comenzó octubre y todos muestran los dientes esperando charlas, negociaciones y cierres complicados de acuerdos. Comienzan a gruñir para mostrar que existen y que deben ser tenidos en cuenta.

El analista Mauricio Maronna indica que “el 70 por ciento de los lanzamientos prematuros tienen como objetivo negociar, luego, cargos de otra índole”. “Me parece se quedó corto, podría ser un 90 por ciento fácil”, dice uno de los consultados. Habrá que ver cuántos de los que torean hoy después se van calmando con el reparto de espacios.

 

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