Y se largó: qué  campañas se verán  en La Pampa

Y se largó: qué campañas se verán en La Pampa

Por Norberto G. Asquini

Y largó nomás la campaña para las elecciones primarias del 13 de agosto. En La Pampa, como en el resto del país, el eje estructurante de la competencia electoral pasará por el plebiscito a la gestión del presidente Mauricio Macri.

Las legislativas de este año, aunque no definan para La Pampa más que tres bancas, aunque su resultado nacional no sea concluyente, son consideradas por el macrismo relevantes para que el cambio que propone pueda seguir en marcha, y para el peronismo, en todas sus vertientes, como una instancia para ponerle un límite a ese proyecto que opta por favorecer a los sectores más pudientes. En la provincia, la reunión que tuvo Verna con sus funcionarios dio cuenta de lo que significan para el oficialismo: hay dos modelos en disputa, el peronismo y el macrismo, y ambos se enfrentan en las urnas.

La fortaleza política del PJ

En estas elecciones el PJ está fortalecido en La Pampa por varias cuestiones. En lo político, a diferencia de Provincia de Buenos Aires y CABA, el macrismo no está apuntalado por la polarización con Cristina Fernández. En PBA, ese ha sido un acierto del PRO para sostener sus respaldos ante la falta de resultados económicos. En La Pampa, la “grieta” no parece tener peso. El peronismo pampeano no es identificable con el kirchnerismo y no es parte de ese pasado K al que puede apelar el macrismo. De ahí también la baja aprobación de la figura de Macri en las encuestas que se han conocido hasta ahora.

El periodista Mario Serrafero indica que al polarizar el macrismo con CFK, el debate se ha detenido en el pasado. De esta manera, el gobernador Carlos Verna -y los candidatos del PJ- confronta con éxito desde lo discursivo con Macri porque plantea sus diferencias desde el presente. Desde los problemas concretos de La Pampa frente a la Casa Rosada y la discriminación sufrida en los fondos. “El voto económico siempre es un voto presente”, afirma el consultor Mario Riorda. Y la campaña tendrá esa impronta. Macri se plebiscita a nivel nacional, y Verna lo hace a nivel provincial.

El único aparato

El peronismo pampeano, a diferencia de la división observada en PBA, va unido. Un panorama muy distinto a lo que le ocurre a la oposición. La interna es más simbólica que concreta en el PJ. La lista de unidad, del consenso entre las líneas mayoritarias y los “otros” peronismos del kirchnerismo y el massismo, disputará las PASO con cuatro boletas más que a priori son de carácter testimonial. Si la unidad es una fortaleza, también puede tener sus acechanzas. Esa cuestión hace que no haya tanta movilización, y que la interna de Cambiemos, entre tres listas, tenga una mayor centralidad y competitividad, por lo que concita mayor expectativa entre los independientes.

El PJ fue la única fuerza que pudo hacer un acto de lanzamiento el viernes en el Club Argentino de Santa Rosa, aunque sin la masividad ni el entusiasmo de otras veces. Esta elección de medio término no moviliza como las ejecutivas, y la sociedad está enfrascada en sus propios problemas. Se siente un malhumor general, que apunta a la situación económica, y que también se expande a todo el arco político. El acto, y otros encuentros locales, muestran que el PJ es el único con un aparato activo y extendido. “¡Qué lindo es el peronismo! Cuando quiere pelea, cuando quiere se une”, afirma al autor un dirigente de consulta habitual medio en tono de admiración, medio en tono sarcástico.

El Justicialismo peronizó su campaña frente al macrismo. Una escenario muy diferente a lo que propusieron en sus lanzamientos en Buenos Aires CFK, Sergio Massa y Florencio Randazzo, más abiertos a un elector independiente. El PJ de 2017 es una mezcla de tendencias entre lo tradicional y el aggiornamiento, entre lo nuevo y lo viejo. Se aferra a su identidad partidaria con su escudo, y a la vez promueve un frente abierto a todos los peronismos en una coalición electoral casi inédita. El verde vernista, finalmente, es el color que los unifica.

Los representantes de Macri

En la oposición vamos a tener la disputa central de las PASO. Si Verna y el PJ confrontan contra Macri, Cambiemos está enmarañado en su propia interna. En este frente compiten por un lugar en octubre, y también en el Congreso, Francisco Torroba y Martín Berhongaray por el radicalismo, y Martín Maquieyra por el PRO. Son en ese orden la experiencia, la “renovación” y el representante del gobierno nacional.

El radicalismo se vio arrastrado a ser el representante de la marca Cambiemos y a una interna anticipada para disputar espacios de cara a 2019. Torroba y Berhongaray hacen sus campañas disimulando que serán los representantes del macrismo en La Pampa. Sus discursos quedaron atrapados y vacíos de contenido político por ese escenario. ¿Cómo enfrentar al PJ sin decir que son parte del gobierno nacional, que se sentarán en el Congreso en la misma bancada que el macrismo? En sus campañas, por ahora, prevalece el tono neutro y el resaltar sus cualidades personales. No se nacionaliza. Y hasta hay algunas referencias internas: Berhongaray, uno de los que promovía el Cambiemos pampeano, ahora habla de que no lo quisieron dejar competir desde Casa Rosada. Su referencia a la interna radical es un discurso que le achica.

Maquieyra debe enfrentar como referencia del PRO a los dos radicales. La tiene más fácil en el desarrollo de su campaña ya que es el representante directo de Macri. Defender los logros del presidente, disimular decisiones y errores y apoyarse en las expectativas es su línea argumental.

La oposición no macrista

En la polarización pampeana entre “Macri sí, Macri no”, el Frente Progresista, la tercera opción en estas elecciones, será el espacio que represente a la oposición al PJ que es crítica al macrismo. Desde el discurso de confrontación con el rumbo económico de Macri hasta personificar los ideales de un progresismo al estilo alfonsinista que ha sido extraviado por la UCR oficial volcada al macrismo, busca el apoyo de un arco de votantes que no encuentra en Cambiemos su espacio de representación.

Puede haber una polarización entre el PJ y Cambiemos, pero también hay quienes quieren una postura alternativa a ambos sectores, enfrascados hoy en un conflicto que no parece tener resolución a la vista. La búsqueda de ese elector, sea por convicción -progresista o antimacrista- o por descarte frente a las otras dos opciones, es la estrategia del Frente Progresista.

En La Pampa, las legislativas serán elecciones que irán marcando el camino hacia 2019. No se espera mucho de ellas para el presente inmediato, pero si se las considera cruciales para la confirmación o rectificación de la marcha del gobierno de Cambiemos y las posibilidades opositoras dentro de dos años. El 13 de agosto, las primarias serán un aperitivo para lo que vendrá en octubre.

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La Paso en La Pampa:  elecciones por  demás competitivas

La Paso en La Pampa: elecciones por demás competitivas

Por Norberto G. Asquini

Las elecciones pampeanas bajo el sistema de las PASO son de las más competitivas del país. La Pampa ha sido una de las provincias que ha sabido utilizar estas internas abiertas para definir sus candidatos, a pesar de los argumentos en contra del gobierno nacional que quiere derogarlas para 2019 porque afirma que cuestan mucho dinero y la mayoría de las agrupaciones prefiere la lista única.

Este año el 50% de las 6 fuerzas electorales que se presentaron en La Pampa para las elecciones legislativas van a definir su candidato en primarias. Y son las tres principales: el PJ con 5 listas, Cambiemos con 3 y el Frente Progresista con 2. Del total de 13 listas que van a competir el 13 de agosto, el 78% compite en primarias. Y podría haber sido mayor la cifra si no se hubieran caído dos nóminas.

Oficialismo que las esquivan

El sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) constituyó un gran avance para la democratización del proceso político argentino. Fueron concebidas en 2009 para ordenar la oferta electoral, mejorar la representación del sistema de partidos y democratizar la vida interna de los espacios, según analiza Néstor Leone. O por lo menos, tenía la intención de que la designación de los candidatos dejara de ser un acuerdo de cúpulas partidarias con mayores posibilidades de los postulantes para presentar una boleta y ser votados por todos los ciudadanos. Más allá de que los oficialismos traten de esquivarlas, como ocurrió con el FPV cuando estuvo en el poder -y cuando las utilizó en 2015 en la PBA tuvo malos resultados- y ahora con Cambiemos que bajó la línea de conformar listas únicas en todos los distritos.

Este año además hubo una particularidad en todo el proceso: los principales actores políticos prefirieron negociar acuerdos antes que someterse a votaciones internas. En la mayor parte del mapa nacional, las PASO serán, de esta manera, vaciadas de contenido, sin competencia. El argumento central usado por el gobierno nacional para avanzar en desmantelarlas. En ese sentido, el politólogo Andy Tow afirma que “las primarias incrementan las chances del gobierno nacional para imponer listas propias en todos los distritos. Este es un aspecto que difícilmente pueda ser soslayado en cualquier debate sobre su eventual modificación”.

La Pampa sabe usarlas

A diferencia de la mayoría de los distritos, La Pampa ha sabido utilizar las PASO en los cargos para el Congreso. En 2011 cuando se implementaron con las presidenciales se presentaron 7 fuerzas para disputar por diputados nacionales y hubo una sola primaria, en el Frepam, con 4 listas radicales. En el PJ había varias listas presentadas, pero por orden de la presidenta CFK el partido las bajó y aceptó hacer propia la boleta de Partido Humanista que llevaba la candidata de La Cámpora.

En 2013 hubo una utilización más extendida y la votación en La Pampa se convirtió en la más competitiva de acuerdo al Indice de Competitividad que realizó la fundación Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina. Se presentaron en esa oportunidad 6 fuerzas, hubo dos primarias (la del PJ con 8 listas y en el Frepam con 5). O sea, 13 de las 17 boletas compitieron en internas. En 2015 fue el gran año de las PASO a nivel país y también en La Pampa: el PJ-FPV dirimió su gran interna entre el vernismo-marinismo y el jorgismo-kirchnerismo y el Frepam-Cambiemos entre una lista radical y una del PRO. De 8 listas que hubo en total, 4 disputaron las primarias, que fueron decisivas para cada espacio. Cabe señalar que las fuerzas minoritarias no las han utilizado.

2017: el año de las primarias

Este año se observó, como indicamos, un vaciamiento de este sistema de definiciones a nivel país, y la idea preponderante de las dirigencias fue recurrir a propuestas unificadas para sortear la interna. Tanto en Cambiemos como en el kirchnerismo de la Provincia de Buenos Aires. Las primarias se convirtieron para los oficialismos en una instancia a evitar o, en todo caso, un recurso no deseado o “de última”, indica Leone.

En La Pampa se fue configurando un proceso similar, pero que finalmente no llegó a concretarse: por un lado, las líneas mayoritarias del PJ presentaron con antelación una lista “oficial” del consenso que aglutina a todos el espectro peronista, como las vertientes del massismo y del kirchnerismo. Pero se presentaron otras cuatro fuerzas, aunque serán de carácter testimonial quitándole competitividad a la interna. Esta situación de lista única oficial ocurre también en otras provincias donde el liderazgo del gobernador resulta claro y no parece existir demasiado margen para las disidencias internas.

Mientras que en el Cambiemos pampeano se intentó conformar también una lista de unidad entre la UCR y el PRO para evitar la confrontación, lo que finalmente no prosperó porque en el radicalismo un sector decidió jugar la interna. De esta manera, serán tres las listas que competirán el 13 de agosto.

Además, si bien las primarias habían sido utilizadas hasta ahora por las dos fuerzas principales de la provincia, el PJ y el Frepam, este año se agregó la novedad de que la tercera opción, el Frente Progresista, también decidió competir con dos listas, una del socialismo y otra del GEN, en un acuerdo previo para definir democráticamente qué espacio ocupa cada sector de cara a las legislativas de octubre.

El politólogo pampeano Gabriel Díaz Solorzalo, que ha analizado la implementación de este sistema electoral para cargos nacionales en la provincia, afirma que parece imponerse con los años, y a pesar del contexto general, una gimnasia “pasista” en La Pampa. “Ya parece un patrón recurrente que los partidos en la provincia tengan internas, a pesar de los esfuerzos de las elites. Y estas internas no parecen ser tan traumáticas para algunos partidos en La Pampa, como sí lo fueron las del PJ en PBA”, indica ante una consulta sobre el tema. Las fuerzas pampeanas resuelven bien las primarias: “Les cuesta, los divide y desangra (como a todos), pero parece que sanan rápidamente”, explica.

 

 

 

 

 

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Cambiemos: todos  contra Torroba o la  estrategia del águila

Cambiemos: todos contra Torroba o la estrategia del águila

Por Norberto G. Asquini

Cerraron las listas en La Pampa para competir por tres diputados nacionales en las elecciones legislativas y habrá tres “internas” en las primarias del 13 de agosto, si es que el Cambiemos pampeano no acuerda antes de este miércoles. Una primaria será en el PJ, sin sorpresas, con la lista del consenso entre las líneas mayoritarias y cuatro testimoniales; otra en el Frente Progresista acordada de antemano que será la tercera opción electoral; y la que está en veremos, que será la central de concretarse, la del Cambiemos pampeano, por sus implicancias políticas a corto y largo plazo a raíz de la dura disputa, casi carnicera, que afrontará. La de Cambiemos será, en gran medida, la interna radical trasladada al resto de la sociedad.

La película conocida

Cuatro listas se presentaron el sábado 24: dos radicales, dos del PRO. El película es conocida por todos: había un acuerdo y la venia nacional del macrismo para lograr una lista de unidad con un candidato radical a la cabeza que llevara la marca de la alianza del presidente Mauricio Macri en La Pampa. Solo se consiguió dejar inscripta la marca.

El candidato natural era el diputado radical Francisco Torroba, quien mide más en las encuestas previas, y así lo hace notar. El PRO local y el macrismo nacional estaban de acuerdo. Los representantes del radicalismo cerraron el frente, pero sin lista de unidad. Surgió otro precandidato, el diputado Martín Berhongaray, que también pretendió ser el elegido, amenazó con ir a internas, y finalmente cumplió. Hubo negociaciones y pedidos de renunciamiento, pero hasta ahora, mientras negocian a contramarcha sus dirigentes, la tradicional interna radical se va a disputar el 13 de agosto en las PASO. El PRO decidió entonces presentar una lista pura con el diputado Martín Maquieyra a la cabeza y el apoyo del macrismo nacional, y habrá otra nómina amarilla en la que Darío Casado se juega la personal.

Espaldarazo de los amigos

Berhongaray no está solo en la disputa contra Torroba, que hasta fue buscada. El presidente del partido, Hipólito Altolaguirre, jugó siempre a ganarle a Torroba, ya fuera que lo bajara el macrismo o disputándole la elección. La conformación de ambas listas lo dicen todo. Torroba fue preparando el terreno para su reelección desde el año pasado para sostener su espacio de poder en la provincia con la reelección. Fijó su estrategia apoyándose en su línea Azul con la piquense Patricia Testa acompañándolo en la boleta como en 2015, y el nivel de conocimiento que tiene en la sociedad. Es apoyado por su par Daniel Kroneberger.

La lista de Berhongaray congrega a los mismos sectores que enfrentaron al sector de Torroba en la interna radical en diciembre de 2016. Una de ellas es la intendenta realiquense Roxana Lercari que va en la fórmula. Es la lista del “todos contra Torroba”, algo que el aludido quería evitar. Detrás se suman desde los Altolaguirre hasta el senador Juan Carlos Marino, quien la juega moviendo los hilos desde su oficina en el Senado, y grupos locales como en General Pico.

Las características de ambos dirigentes marcan además dónde están dirigidos a conseguir votos. Torroba busca el apoyo independiente por fuera del marco partidario donde tiene su reconocimiento, Berhongaray en la estructura que le va quedando al radicalismo. Maquieyra va a ir por el voto de apoyo al presidente Macri, y no es mala estrategia concentrar ese electorado para un candidato opositor al PJ en La Pampa.

La estrategia del águila

Del lado de Torroba y del PRO apuntan a que esta interna forzada que deberá enfrentar el Cambiemos pampeano ha sido parte de la estrategia de Altolaguirre de avanzar contra todo sin importar las consecuencias. Aunque después le duelan los golpes, como con el PJ. El escritor español Arturo Pérez-Reverte describe en su libro “La sombra del águila” un suceso basado en las guerras napoleónicas en Rusia. Ante la inminente derrota, un batallón del ejército francés intenta desertar y corre hacia las tropas rusas. Los soldados del zar, pensando que se trata de un ataque masivo, comienzan a dar marcha atrás, y el resto de los franceses arremete al ver avanzar al pequeño grupo, al que cree héroes, hasta ganarle la batalla a las filas zaristas tomadas por sorpresa.

Esta digresión literaria semeja la estrategia de los Altolaguirre. Críticos a las alianzas con otros partidos, defensores de la Lista 3, se enfrentaron en la interna de 2015 a la boleta de Torroba para la intendencia de Santa Rosa y le ganaron. Con un PJ fragmentado y dividido, también se hicieron con la municipalidad. Y en diciembre de 2016, Poli Altolaguirre peleó la interna partidaria de la UCR contra el sector que representaba a Torroba, y la ganó. No fueron muchos votos de diferencia, pero sí quedó patente el heterogéneo arco opositor a Torroba que representaba su lista. Con esos antecedentes, rompe y avanza. Hasta poniéndose en contra al macrismo nacional que le puede llegar a hacer pagar algún costo. Ahora llegó el momento de intentar sacar de la cancha a la principal referencia del radicalismo dejándolo afuera del Congreso y de 2019. La disputa no es ganar al PJ o al PRO, es hacerse con el radicalismo y la llave para las candidaturas dentro de dos años. Las negociaciones siguen para hacer una lista de unidad, pero la condición es que Berhongaray sea el candidato que encabece.

Mirando hacia 2019

Este desprolijo cierre del Cambiemos pampeano clarifica algunas otras cuestiones a futuro. Dirigentes no peronistas hablan de construir una alternativa al justicialismo que hace 34 años gobierna la provincia, pero frente a un objetivo mayor siempre priman los intereses sectoriales y personales. El discurso de “ganarle al peronismo” que se sostiene en la actualidad es solo una táctica electoral que trata de encubrir la disputa interna -además de la incomodidad de convertirse en los representantes de Macri en La Pampa-.

El PRO fue coherente en esta coyuntura en allanar la posibilidad de una alianza de cara a 2019. Era hora de mostrar unidad al electorado para convertirse en una opción de poder. El radicalismo decidió dirimir sus propias diferencias antes que unirse. Parece quedar demostrado con este cierre que el internismo y la heterogeneidad juegan en contra de la posibilidad de un gran frente que pueda disputarle la gobernación de igual a igual al PJ. Una sombra para futuras negociaciones. El cierre de listas, salga como saliese, fue casi a pedir del gobernador Carlos Verna. El principal frente de oposición está fraccionado y su candidato, si hay unidad en agosto y sino el que queda para  octubre, va a tener que lidiar con el voto de los dolidos y enojados. A priori, 2017 parece haber sido otra oportunidad perdida para la oposición.

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La Pampa-San Luis,  eje de las provincias  “autosuficientes”

La Pampa-San Luis, eje de las provincias “autosuficientes”

Por Norberto Asquini

Los gobernadores Carlos Verna de La Pampa y Alberto Rodríguez Saá de San Luis firmarán un convenio que más allá de sus alcances concretos tiene una clara señal política de federalismo, tanto hacia el gobierno macrista como hacia el resto del peronismo nacional.

Como habíamos adelantado desde esta columna, el acuerdo entre Verna y Rodríguez Saá surgió de un entendimiento entre ambos dirigentes luego de la reunión que realizaron los mandatarios de nueve provincias gobernadas por el PJ para concretar la “Liga de Gobernadores”. Afuera habían quedado los más “duros” en su postura con el gobierno nacional como La Pampa, San Luis y Formosa.

El eje “autonomista”

El llamado Tratado “El Caldén” lleva en su denominación un símbolo regional y a la vez una muestra de independencia política. El gobierno pampeano difundió el acuerdo como el “tratado de cooperación entre dos provincias sin deuda con Nación, ante un gobierno centralista”. Ese será el fundamento del eje político-económico La Pampa-San Luis: provincias gobernadas por el peronismo, con las cuentas al día y sin deberle a Nación, que sufren la falta de fondos nacionales y además tienen un juego autónomo dentro del PJ y marcan diferencia con otros mandatarios provinciales de ese signo.

Los hermanos Rodríguez Saá dominan su enclave como propio desde hace décadas, se manejan como una línea partidaria en el concierto del peronismo nacional y hasta llegaron a pedir la curiosa autonomía de San Luis bajo el régimen de un “federalismo reforzado” casi independentista. Hasta se aliaron ahora con CFK, en una pirueta de puro pragmatismo, de quienes fueron acérrimos opositores, para enfrentar al presidente Macri.

San Luis representa así para el gobernador Verna una provincia aliada por tener intereses políticos comunes, con la misma postura dentro del peronismo nacional, frente a los otros gobernadores a los que considera Macri-dependientes, y con una posición de confrontación frente a la Casa Rosada.

La tensión económica con Nación

La Pampa se ha convertido, casi como San Luis pero sin sus rasgos de “feudo”, en una “provincia autosuficiente”. El Estado provincial peronista se sostiene con recursos propios, sin deuda y con las cuentas al día, y reclamando porque no llegan fondos desde Nación.

Las fuentes del Ministerio de Hacienda repiten que desde la órbita nacional “no se baja ni un peso más de los que corresponden como es el caso de la Coparticipación”. Afirman que no hay fondos nacionales para obras que se deben hacer desde la Provincia, y que las casas del IPAV por ejemplo se están levantando con dineros propios. Hay algunos programas nacionales en marcha, pero también otros que son discontinuos como los de Salud. Los fondos nacionales que se ejecutan en el territorio son para obras realizadas directamente por Vialidad Nacional o para municipios determinados.

Esta situación de presión económica en el marco de la confrontación entre Verna y el presidente Macri llevó al mandatario pampeano a la idea de iniciar un nuevo juicio contra Nación por la falta de pago de los dineros acordados para cubrir el déficit previsional del año 2016. Eran originariamente 400 millones de pesos los que se reclamaban cuando comenzaron las conversaciones y que debía recibir la Provincia. El ministro Ernesto Franco se reunió con los técnicos de Nación a fines del año pasado y la negociación se fue dilatando mientras crecían los cruces entre ambas gestiones. En mayo habían bajado ese reconocimiento a 320 millones de pesos y en la última reunión que tuvieron ya era de 80 millones de pesos. Observando que no había voluntad política de acordar, el mandatario pampeano decidió reclamar esos fondos vía judicial, pero este jueves sus funcionarios fueron avisados de que se retomarían los pagos.

La provincia autosuficiente

La actividad de la provincia sufre el estancamiento de la economía nacional. Y también las cuentas públicas. La Coparticipación aumenta nominalmente, pero ese incremento está porcentualmente por debajo de la inflación. Este año además se estima por proyecciones realizadas desde Hacienda que se va a recibir el 30% menos del Fondo Sojero. En contraposición, han crecido los ingresos de los impuestos provinciales.

Los gastos además se han incrementado debido a las inundaciones. Está proyectado el arreglo de toda la red terciaria en el norte provincial afectada por el agua caída en los últimos meses.

Sin embargo, a pesar de que los fondos disminuyen, se destaca que los aguinaldos se van a pagar en tiempo y forma y que las cuentas están saneadas y al día. Muy diferente a provincias que deben tomar deuda y promover bonos para que ingresen divisas para afrontar el pago de sueldos o reciben ayuda de la Casa Rosada que las condiciona, como Río Negro o Santa Cruz por dar algunos ejemplos de cada caso.

Los municipios también han ordenado sus cuentas, si bien se van a ver afectados por la baja del Fondo Sojero y de otras cuentas que son coparticipables. En ese sentido, más allá de quejas puntuales como la gestión radical de Santa Rosa, donde el factor político está presente en el constante tironeo entre ambas administraciones, las comunas pueden hacer obras, comprar equipos y hasta pagar su planta de empleados sin pedir desde hace meses adelantos de coparticipación a Provincia. La política de “mano de hierro” con el gasto local, aunque no se pueda contener, está presente. Encontramos igualmente una docena de localidades que tienen un déficit permanente e histórico. El gran problema, indican desde la Secretaría de Asuntos Municipales, es el reclamo social que se ha incrementado en todas las localidades en el último año.

La Pampa se ha convertido, frente a la presión económica de Nación, en una provincia “autosuficiente” y autónoma de las presiones nacionales. De ahí el acercamiento de Verna con Rodríguez Saá, un gesto institucional para crear un eje político-económico centrado en un federalismo a ultranza frente a un poder central que parece querer cercarlos.

 

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La ganancia del PRO  y la devaluación  del Frepam

La ganancia del PRO y la devaluación del Frepam

Por Norberto G. Asquini

La cara del presidente del radicalismo, Hipólito Altolaguirre, durante la presentación en la Justicia Electoral del frente entre la UCR y el PRO, pareció decirlo todo. Las expresiones de alegría fueron contadas en el radicalismo durante el cierre forzado del Cambiemos pampeano, un acuerdo más por necesidades políticas que por convicción. El PRO y sus aliados, en cambio, sí pueden celebrar, más allá de las complicaciones a las que los llevaron sus socios electorales.

La alianza se presentó como Frente Propuesta Frepam Cambiemos. Nombre demasiado recargado, que le permite a la UCR dar la pirueta política para argumentar a favor de un frente incómodo, pero necesario. El PRO logró un triunfo propio al incluir la palabra Cambiemos, la marca de Mauricio Macri, en La Pampa. Porque lo que quedará como esencia será Cambiemos. Propuesta Frepam es apenas un aditivo que intenta disimular o disfrazar el verdadero sentido de ese acuerdo hacia los sectores críticos, progresistas o disconformes con esa resolución del radicalismo. ¿Por qué las conversaciones entre los representantes de ambas fuerzas se centraron en el nombre y los candidatos? Porque en lo político, ese frente ya definió de qué lado va a estar. El nombre Cambiemos explicita la pertenencia y la referencia nacional, para beneficio del PRO y a pesar del radicalismo.

Cuando falló la muñeca política

Altolaguirre tuvo poca muñeca política en las negociaciones. Sobre todo si se compara con el “gran frente anti-Macri” que tejió el gobernador Carlos Verna detrás del Justicialismo pampeano, en el que están incluidas todas las líneas mayoritarias, los partidos massistas y hasta el kirchnerismo. Al radicalismo, en medio de las conversaciones, se le escaparon sus socios desde hace una década del Frepam, y que le son más afines ideológicamente. Las últimas declaraciones del titular del partido, más proclive a las internas que a los consensos, terminaron por ahuyentarlos. El socialismo y el GEN -al que los radicales trataron de incorporar- conformaron el Frente Progresista Pampeano y hasta el Fregen les dijo que no. El “gran frente” que había propuesto Altolaguirre quedó así notoriamente disminuido, tal vez no tanto en votos, según los números que hacen sus dirigentes, pero sí políticamente.

Una decisión que también devaluó al Frepam. El uso de esa sigla en solitario que quiere hacer la UCR, cuando en verdad el Frepam si disolvió para esta elección, muestra por un lado la incomodidad que representaba ir solo como Cambiemos, en un intento por tapar con la sigla provincial una elección nacional. También puede haber algún cálculo electoral de querer retener con ese nombre instalado en el escenario político a un sector de los votantes. Pero políticamente el daño a la marca Frepam se va a notar.

Ahora, el turno de la verdadera disputa

Esa falta de muñeca hacia adentro del Cambiemos pampeano y del radicalismo no es un dato menor. Quedan menos de diez días para presentar los precandidatos y se abrió una nueva negociación por los nombres, que parece a priori compleja y trabajosa. El PRO puso como condición que haya lista única. El secretario de Deporte de Nación, Javier “Colo” Mac Allister, fue claro en la mesa que cerró el acuerdo: “Si hay dos listas radicales, va a haber una del PRO, y tres listas pierden. Una sola de unidad gana en octubre”. El PRO quiere evitar la canibalización de la interna en Cambiemos que pueda dejar heridos y resquemores, y hacer que el foco esté más puesto en la disputa entre los socios que en competirle al PJ.

Los dirigentes del macrismo ven con desconfianza las negociaciones que lleva adelante Altolaguirre. El número puesto para encabezar la lista era Francisco Torroba, salido del acuerdo marco nacional. Ese acuerdo comprende que en 2019 el presidente Macri elija al candidato a gobernador de Cambiemos, y Mac Allister está ya preparado para salir a la cancha para competir. Pero el diputado provincial Martín Berhongaray tiene por ahora sus pretensiones, también genuinas, y parece que dará la batalla. Desde varios sectores analizan que esa postura es acicateada por Altolaguirre para evitar llevarlo a Torroba en la boleta. “Los radicales se quedan siempre en la chiquita”, se indignan desde el PRO.

Desde el macrismo por supuesto que presionan para que haya una sola boleta: si hay dos listas radicales competitivas, pueden llegar a presentar a Mac Allister, que se beneficiaría con la división de votos. Si hay dos listas radicales, Nación no va a ser tan contemplativa con el intendente de Santa Rosa, Leandro Altolaguirre.

El cerco ideológico

El radicalismo pampeano fue parte de los sectores de la UCR que se mostraron disidentes con la línea nacional de ser el socio menor del PRO en Cambiemos. Parte de “El Club de la Queja”, según el columnista Julio Blanck. De los que reclamaron espacios en el gobierno nacional, y en tiempos electorales más lugares en las listas. Ricardo Alfonsín fue, y es, parte de ese radicalismo crítico. Afirma que la UCR no debe estar junto al PRO en 2019 y que el partido olvidó la “dimensión programática, ideológica y propositiva de la política”.

La decisión del socialismo, el GEN y finalmente el Fregen -que saltó cuando ya se había desvirtuado la idea original del “frente de todos”- cercó ideológicamente a la dirigencia radical. Si la alianza nacional con el PRO había calado en su identidad, amenazándola y tornándola difusa, esta sociedad provincial para las legislativas hace saltar las contradicciones que le quedaban por descubrir.

Es que el Cambiemos pampeano se fundamenta más en una definición pragmática de sus dirigentes que en la comunión de principios y convicciones de sus bases. Esta alianza tiene como objetivo realizar una elección más competitiva y evitar la división de votos para los radicales. La UCR quiere asegurarse el diputado en el Congreso y el PRO tener la posibilidad, si se gana, de ingresar a la mujer y retener una banca. Cuando se trata de cargos, prima la fría calculadora.

La dirigencia radical puede intentar distanciarse del PRO usando Frepam junto a Cambiemos, pero ¿de qué lado se quedan sus diputados frente a la quita de pensiones por discapacidad? ¿O frente al ajuste? ¿Qué hará el candidato radical si llega el presidente Macri o algunos de sus funcionarios de campaña a La Pampa? Solo le queda sonreír y hacer campaña.

 

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