Antes del invierno:  el PJ del entusiasmo  y la preocupación

Antes del invierno: el PJ del entusiasmo y la preocupación

Por Norberto G. Asquini

La tormenta económica pareció pasar, pero dejó sus consecuencias para el gobierno nacional, lo que entusiasma al PJ de cara a 2019. En ese escenario el invierno llegará a la política provincial: el político de los días del Mundial de fútbol y el económico del ajuste que prepara la Casa Rosada.

El nuevo entusiasmo peronista

Vamos primero a la cuestión política. La dirigencia peronista en La Pampa, como en otros puntos del país, mira con más tranquilidad 2019. La caída que marcan las encuestas en el nivel de aprobación de la gestión de Macri y de las expectativas fue observada en el PJ pampeano con cierto entusiasmo. Las declaraciones del presidente de la UCR provincial afirmando que el PJ “teme perder” la gobernación el próximo año fueron recibidas este domingo con cierta sorna por uno de los últimos consultados antes de cerrar esta columna. “¿En qué país vive este muchacho?”, dijo. A los funcionarios justicialistas se los nota más distendidos luego de los turbulentos días que sacudieron a Cambiemos.

A nivel país los dirigentes del peronismo también comenzaron a entusiasmarse luego de quedar arrinconados por el macrismo, pero todavía es muy pronto para pensar en triunfos. Las últimas semanas de inflación y de disparada del dólar alentaron otra forma de percibir 2019. Todavía no alcanza para hacerle fuerza a Cambiemos, pero al menos hay más esperanzas.

Sin una figura convocante, el peronismo por ahora es un PJ troquelado, al decir de Diego Genoud. Todo indica que puede haber dos candidaturas: una del PJ federal y otra del kirchnerismo. “Alguna pasará a segunda vuelta y puede hacerle fuerza a Macri”, indica un analista. La única dirigente que pareció ganar algo con el traspié de Macri, aunque fuera muy poco, fue CFK. Pero el techo sigue siendo bajo para ella. La ex presidenta afirma que no quiere ser candidata el año próximo, y ya hay algunos globos de ensayo desde su sector por las dudas.

Otros dirigentes desde los dos peronismos no K hacen sus propias cuentas. Están quienes quieren un candidato del PJ sin olor a kirchnerismo, y están quienes son proclives a sumar a todos, con un acuerdo que incluya a dirigentes K, pero sin Cristina. Suenan presidenciables de todos lados: Urtubey, Massa, Schiaretti… Y se suman otros posibles postulantes al listado. En momentos que pocos miden, cualquiera se anima, o se propone.

En La Pampa mientras tanto todo parece estar en calma, salvo cuando hay que apuntarle a Macri por sus desaciertos. La reelección de Carlos Verna y el desdoblamiento están en stand by, lo habíamos analizado. El mandatario habla permanentemente con sus pares de otras provincias sobre lo que está ocurriendo en el país, aunque esto no trascienda. Se espera que el Mundial “congele” un poco la política provincial, menos para los candidatos a gobernador de Cambiemos que juegan su propia pelea a ver quien llega y quien se queda en el camino.

El invierno económico

El otro invierno es el económico: el gobierno nacional ya anunció que habrá ajuste tras definir el camino hacia un acuerdo con el FMI y eso se derramará a las provincias para compartir los costos políticos de la decisión. En este tema, ya comienza a percibirse cierta preocupación en quienes manejan las cuentas pampeanas, si bien los recortes no impactarán tanto en La Pampa como sí lo harán otras variables económicas.

Se habla con el entorno vernista, y afirma uno de sus voceros: “No estamos tan preocupados por los fondos que nos pueden sacar, porque la verdad no llegan obras ni programas que fueron cortados. ¿Qué nos van a cortar, si ya lo hicieron con todo? La restricción de gastos ya la tenemos desde hace mucho. Los fondos que llegan son los automáticos por ley y los tienen que mandar sí o sí”.

Otras provincias están más complicadas, apretadas con las deudas con Nación y con obras en marcha o prometidas. Los gobernadores que buscan su reelección saben que deben sostener su gestión como puedan.

Las consecuencias del ajuste no inquietan tanto como el impacto de la inflación y la escalada del dólar en el nivel de actividad. “Se va a resentir en La Pampa la economía local y habrá menos recaudación. Hay cuestiones indirectas como el aumento de tarifas que le pega al consumo. Vamos a ver cómo además impacta todo esto en el funcionamiento del Estado por los costos en aumento. También habrá un efecto arrastre en la masa salarial: ya se proyecta una inflación a mediados de año del 15%, y al aplicarse la cláusula gatillo a los sueldos de la administración pública,  se debe aplicar un aumento porque la pauta que se había acordado era del 10% para esa fecha. Eso será un gasto importante”, explican sobre lo que puede venir.

La turbulencia económica complica el escenario político. Por ahora habrá que esperar el rumbo que toma el gobierno de Macri: si no puede frenar las malas noticias y la debacle económica se profundiza o si vuelve a repuntar a pesar de las dificultades que se suman.

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UNLPam: la llegada  del nuevo ciclo  visto desde adentro

UNLPam: la llegada del nuevo ciclo visto desde adentro

 

Por Norberto G. Asquini*

Comienza en la Universidad Nacional de La Pampa un nuevo ciclo de gobierno con la asunción de Oscar Alpa como rector y de Verónica Moreno como vicerrectora. Después de 16 años de gestión de una misma agrupación, la comunidad universitaria votó un cambio de etapa. Fue la victoria de una alianza heterogénea que se constituyó en la alternativa superadora de viejas antinomias y sobre todo en una fuerza progresista y abierta como opción a lo que se consideró una universidad cerrada y con signos de estancamiento.

El comienzo de una nueva etapa

La Lista Proyecto Universidad se impuso categóricamente al oficialismo de Universidad Amplia en la segunda vuelta el 9 de mayo. En porcentajes de las unidades de sufragios (para quienes no están habituados al sistema electoral universitario combina Facultades y claustros en distintos porcentajes) se impuso por el 52% al 47% de las mismas. En total de votos nominales: 2.931 a 2.586. En la primera vuelta del 25 de abril, Amplia había logrado el 39% de las unidades de sufragio, Proyecto 32% y la tercera lista, Todos por la Universidad, 28%. Amplia, entre ambas elecciones, levantó 8 puntos, Proyecto lo hizo en 20 puntos en los porcentajes de las unidades de sufragio.

La fortaleza de Alpa y Moreno estuvo en los estudiantes y graduados, donde ganaron ampliamente (en docentes estuvo empatado, aunque en unidades de sufragio también se impusieron, y no docentes se perdió, en un electorado más vinculado al oficialismo). Los candidatos representaron una línea pluralista sin identificación partidaria, una dupla que se complementaba y de cercanía entre ambos y con el electorado, representativa de sectores relegados como las Facultades de General Pico (allí el triunfo fue contundente) y con un sentido progresista de la política que había mermado en la gestión saliente. Alpa se declaró con esta última visión durante una entrevista, llegando a impulsar durante su gestión como decano temáticas como economía social, perspectiva de género y DDHH; y Moreno ha sido defensora a ultranza de la Universidad pública y gratuita. No se puede clasificar a la nueva gestión encasillándola con rótulos partidarios. La política universitaria tiene una lógica propia, transversal a las identidades partidarias o políticas y cruzada por cuestiones personales. Desde la oposición se atribuyó la semejanza con el macrismo por prejuicios sobre la FCEyJ o desde la izquierda testimonial se calificó de “alianza entre vernismo y torrobismo”, dando cuenta de la falta de realidad política de esos sectores. Es un mirada reduccionista sobre la nueva gestión, más allá de que algunos de que las caras visibles de los que integran la lista estén identificados con esas dos opciones.

El fin de un ciclo

Este cambio de ciclo en la UNLPam es bien claro. No es solo una renovación de nombres y de gestiones. En 2002, época de crisis estructural, la Argentina había cambiado. Ese año una coalición nueva que se llamó Universidad Autónoma llegó al poder barriendo con las gestiones conservadoras de entonces. Ocho años después, se reconvirtió en Universidad Amplia ante el rechazo de varios sectores al rector de entonces que dejaba el cargo, pero con la misma base electoral. En 2018 fue por un nuevo período. Pero algo había cambiado para entonces.

Amplia representó durante la campaña la continuidad (con la profundización de su gestión) y la condición de mujer de su postulante como principal calificación para el cargo. No hubo en lo discursivo una campaña propositiva. La inauguración de pequeñas obras fue una muestra de la actualidad de la UNLPam y la campaña negativa desplegada (vinculando a los candidatos con la derecha y al ajuste, como hizo un decano aula por aula entre los estudiantes de Comunicación), finalmente mostró la carencia de argumentos para confrontar.

Amplia había generado una oposición a su gestión que no llegó a conformar una sola lista, pero que mostraba lo que ya no se quería para la UNLPam. Pero como Tony Stark afirma en la película que protagoniza, “no es suficiente estar en contra, tenés que estar a favor de algo mejor”.

Lo que se viene

Alpa y Moreno fueron durante la primera etapa de Amplia aliados a esa gestión. Hasta que comenzaron a ser expulsados por la falta de debate interno. Para entonces la gestión de Amplia se había transformado según la oposición: de la fortaleza transformadora inicial se había burocratizado en lo político y se había centralizado en lo administrativo.

Proyecto Universidad representó en lo electoral con esta mirada lo nuevo frente a lo viejo, las expectativas frente a lo dado. Su fórmula representó además la alternativa superadora a la antinomia entre Amplia y Todos por la Universidad (que había sido la oposición tradicional al oficialismo desde 2002). De hecho, una declaración de Alpa fue “no queremos una federación de facultades, ni un centralismo de rectorado”.

La nueva fuerza se fue construyendo con un frente amplio y heterogéneo que terminó de conformarse en la segunda vuelta (su presentación en público durante una conferencia de prensa fue el momento en que se supo que la elección ya tenía dueño) pero que ya estaba prefigurado desde hacía un año y basada en una gestión que había transformado a Ciencias Económicas y Jurídicas en una Facultad abierta y en proceso de modernización con un equipo pluralista.

En esta nueva etapa, no será fácil la convivencia con el nuevo Consejo Superior conformado por representantes de tres listas, con las heridas que quedaron de la elección y la necesidad de gobernabilidad. Alpa y Moreno inician un nuevo ciclo de gobierno con el desafío de sostener y armar una gestión desde la heterogeneidad y poner en marcha una Universidad con un sentido orientador diferente al actual. Pero sobre todo, en momentos complejos para la Universidad pública a nivel país.

* El autor fue responsable de la comunicación política en la campaña de Proyecto Universidad

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Hugo Haime: “La posibilidad de reelección de Verna es muy alta”

Hugo Haime: “La posibilidad de reelección de Verna es muy alta”

Por Norberto G. Asquini

El analista político y consultor Hugo Haime afirmó que en La Pampa “la posibilidad de reelección que tiene el gobernador Verna es muy alta” y que “hay un oficialismo nacional y una oposición al gobierno local que los veo débiles”.

Haime es licenciado  en  Sociología y titular de la firma, que lleva su nombre, líder en Latinoamérica en investigación, imagen y comunicación política e institucional. Es autor, entre otros, del libro “Qué tenemos en la cabeza cuando votamos”. En una charla con el autor, analizó la política nacional actual y el gobierno del presidente Mauricio Macri, y observa que “hay una caída fuerte de la aprobación a la gestión y de las expectativas”. También la política pampeana, a la que sigue de cerca.

 -¿Cómo observa hoy la situación del presidente Macri ante la situación económica actual?

–Este fue siempre un gobierno de expectativas, de una gestión económica que siempre estuvo cuestionada. Este es un gobierno afirmado en valores, de lucha contra la corrupción, de lucha contra el narcotráfico, un poco de obra pública. En la economía siempre tuvo problemas, pero había una expectativa alta de que las cosas mejoraran a un año vista. Todo eso desde noviembre en adelante ha venido cayendo muy fuertemente, desde la ley de previsión en adelante hay una caída fuerte del gobierno nacional y de las expectativas. El último dato antes de la búsqueda del acuerdo con el FMI, es de un 30% de aprobación y 60% de desaprobación a la gestión del gobierno nacional. De que la política económica está errada, está equivocada. Hubo una muy fuerte caída en las expectativas cuando en noviembre el 50% de los argentinos decía que las cosas iban a estar mejor en un año. Ahora es diferente. Ahora todo es 30%. Cuando se dice en la Argentina que hay problemas con el dólar la gente empieza a decir aquí estamos en un problema, no se sabe de qué tipo, pero hay un problema. Encima se anuncia que se va a ir al Fondo Monetario, entonces para la gente hay una crisis. Es lo lógico por asociación, por experiencia, por historia que uno tiene en la Argentina. En este momento la situación del gobierno es una situación débil desde lo económico y muy débil en lo político. Hay un votante de Cambiemos que le va perdiendo la confianza.

-Esto apunta directamente sobre las posibilidades de reelección de Macri, que se veía casi como automática a fines del año pasado.

-Eso para mí terminó. El panorama está abierto. Del otro lado, del peronismo, tiene que aparecer una propuesta superadora tanto del macrismo como del kirchnerismo para poder mostrar que hay un camino distinto. Ese discurso aún no se da. Pero en cuanto la oposición empiece a encontrar ese discurso es muy probable que empiece a crecer y a aparecer como alternativa. Hoy me parece que estamos en un camino abierto en todo sentido, porque como falta mucho para el proceso electoral, el gobierno puede tener capacidad para recuperarse o para seguir cometiendo errores. Es lo que está pasando el día de hoy. Todos los días hay un desmanejo distinto, entonces uno no sabe cómo va a continuar esta situación.

-¿El peronismo puede encontrar ese camino alternativo?

-Hoy no se ve. Hoy uno lo que ve son voluntades. Hay una discusión en el peronismo preguntándose si el límite es Macri o el límite es Cristina. En el peronismo quizá comenzó en noviembre un sector a decir que el límite es Cristina, pero ahora está tornando a decir que es Macri. Antes que eso el peronismo tiene que definir si tiene un rol opositor o está en un rol más intermedio. Y una vez que encuentre eso tiene que encontrar ese discurso. Me parece que para encontrar la figura tiene tiempo. La sociedad necesita alguien que le planteé un camino alternativo, le de certidumbre que la Argentina puede crecer sin políticas de ajuste y sin políticas populistas. Eso me parece que todavía no está.

 -En una entrevista a un medio nacional indicó que los resultados de una encuesta piden en el peronismo un perfil más moderado. ¿Eso le quita chances a CFK en 2019?

-El problema que tiene el peronismo es que Cristina dejó obviamente un recuerdo en un sector de la población, pero Cristina viene perdiendo ya dos elecciones. O sea que Cristina no pueda ganar una elección torna muy compleja la situación porque Macri básicamente le gana y el Pro se mantiene vigente con decir nosotros somos distintos a Cristina. Desde ahí se precisa una alternativa superadora a esa situación. Pero tiene que quedar en claro que es una alternativa al gobierno nacional, sino le va a ser muy difícil al peronismo construirla.

 -¿Cómo ve la situación a 2019 en La Pampa?

-Me parece que la provincia tiene un líder claro que es el gobernador. No veo que haya otros dirigentes políticos que hoy puedan tener mejor imagen que él y la posibilidad de reelección que tiene el gobernador es muy alta. Resulta muy claro. Además hay un oficialismo nacional y una oposición al gobierno local que los veo débiles. Está muy golpeado el gobierno nacional. Las políticas de ajustes y la idea de que el gobierno está en una crisis económica es una situación que está en todos lados.  En todas las provincias está sucediendo eso.

-Y la oposición pampeana está dividida…

-La otra es que la oposición está dividida. Pero aunque no esté dividida me parece que el proceso electoral de la elección legislativa (del año pasado) donde se dio vuelta una elección desde la PASO a la general, se vio que apenas el gobernador se puso en protagonista logró dar vuelta el proceso electoral.

-En su libro “Qué tenemos en la cabeza…” habla del sistema de valores de la sociedad, sus mitos y su historia a la hora del voto, ¿qué sistema de valores o que mitos encuentra en La Pampa?

-La Pampa es una provincia nueva, uno tiene que escarbar un poquito para ir encontrando cual es el mito de origen. Todavía eso está un poco en construcción. Me parce que el que hoy unifica un poco sobre eso es el gobernador Verna en la defensa de los recursos naturales de La Pampa. La Pampa tiene bastante de eso, pero también algo de industriosa. Me parece que es bastante particular, porque es una provincia extensa pero con poca población. Es una provincia rica al mismo tiempo, y siempre que hay tierra la gente supone que hay riqueza. Lo otro que está muy presente en La Pampa y que la hace muy distinta a gran parte del país es tener un Estado tan activo que va resolviendo situaciones, desde que te pasa a buscar el colectivo a los chicos para el colegio a cómo funciona el sistema de salud pública. Eso se toma como una cosa natural. Porque si vivieran en el Conurbano e inclusive en la Capital Federal el nivel de contraste sería muy fuerte. Hay una demanda permanente sobre el Estado activo, lo que la hace una provincia muy diferente a otras.

-¿En esto también se hace una relación entre Estado y peronismo?

-El peronismo siempre planteó la necesidad de un Estado activo y protectivo, pero al mismo tiempo industrioso, y los gobiernos peronistas lo han venido desarrollando con mayor o menor dificultad. Si uno toma el país, hay 60% que pide un Estado protectivo, y un 40% o 35% que va a pedir un Estado garante como el de la Ciudad de Buenos Aires. Es esta moral de clase media de “dejame de embromar, a mí garantizame que yo pueda hacer lo que quiera con mi vida”. En el caso de La Pampa hay un Estado protectivo pero también uno que impulsa proyectos nuevos, y se está encontrando en esto un equilibrio que uno no encuentra en muchos lugares.

 

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El PJ y Cambiemos  encadenados a la  tormenta nacional

El PJ y Cambiemos encadenados a la tormenta nacional

 

Por Norberto G. Asquini 

Horas complejas se viven en el país y esto repercute en la política pampeana. Cuando todo parecía encaminado al choque entre el PJ y Cambiemos en 2019 la provincia, y se avanzaba a pasos cada vez más acelerados, todo pareció congelarse.

La economía y la política van de la mano y en las últimas semanas todo se hizo cuesta abajo para el gobierno del presidente Mauricio Macri. Su peor momento desde 2015. El combo de tarifazos, inflación sin control y disparada del dólar apuntó directamente contra su imagen. No una, sino varias encuestas, marcaron la pérdida de credibilidad y liderazgo de parte del gobierno y la caída de las expectativas. Ahora desde Casa Rosada se está buscando alguna forma de contrarrestar las malas noticias.

En este contexto, en La Pampa el PJ y Cambiemos quedaron encadenados a la agenda nacional. Y a los sacudones de la tormenta económica. Todo lo que se discute en la política provincial está directamente entrelazado con lo que ocurre en el escenario nacional.

El peronismo huele sangre

En la disputa política actual encontramos al gobernador Carlos Verna frente al presidente Macri, al PJ frente al macrismo. Ya se han elegido, o la realidad los ha enfrentado, como los términos del conflicto político provincial.

El PJ en esta etapa parece haber quedado en stand by en lo político. Aunque pega cuando puede al gobierno nacional. El peronismo huele sangre en el ambiente y no va a dejar pasar la oportunidad. Se suspendió por ahora el clamor a la reelección del gobernador Verna y no se habló más del desdoblamiento. Estrategia que no se utilizaría si la gestión de Macri se devalúa en los próximos meses, pero que por ahora es necesario tener a mano.

Mientras tanto, arrecian los golpes contra el principal contrincante de cara a 2019. La realidad les da argumento, como ocurrió con los despidos en el Senasa. Varios videitos lanzados por el peronismo tuvieron como blanco al secretario Javier Mac Allister. Hay cierta satisfacción en algunos socios que preferirían no verlo en carrera, pero que se desvelan porque es el más considerado de la oposición.

En el Congreso el diputado nacional Sergio Ziliotto fue una de las espadas para impulsar el freno a los tarifazos de Macri en una iniciativa que unió a todos los peronismos (el federal, el kirchnerista y el massista). Pero no hay que ilusionarse con la unidad. Esta coincidencia fue apenas por estrategia común, impulsada por el malestar social y circunscripta a un tema puntual del ámbito legislativo. La oposición nacional todavía sigue fragmentada y enfrentada.

La tormenta actual también trae cierta inquietud al PJ. El gobierno nacional podría desbarrancar, lo que también arrastraría a las gestiones provinciales.

La realidad color amarillo

La agenda nacional adversa para Cambiemos obligó a bajar en Santa Rosa la principal actividad que tenía prevista para el viernes, con la visita del ministro del Interior, Rogelio Frigerio. A poco de tomar el vuelo a tierras pampeanas decidió suspender su viaje. Ya el día anterior algunos medios se habían encarnizado con Mac Allister.

Mientras tanto, y mientras se espera que pase esta tormenta, Mac Allister avanza con su proyecto 2019. En los últimos días tuvo varias reuniones con su armado: jóvenes Pro, comisiones de la Fundación Pensar, peronistas disidentes. “Las camisetas que ya se distribuyeron y el mismo Colo que dice que va a ser el candidato a gobernador no dejan lugar a dudas”, indica una fuente del macrismo.

En Cambiemos los vaivenes del escenario actual sacuden más la conflictiva relación entre parte de los radicales con el macrismo pampeano. El presidente de la UCR agita puertas adentro las aguas en contra del gobierno nacional y habla de enfrentar al Pro en 2019, como ocurrió en una reunión de concejales del interior. Sin embargo, quedó obligado a conformar la mesa de Cambiemos, que se iba a concretar finalmente el viernes pasado y tuvo que suspenderse por la cancelación del viaje de Frigerio. Cambiemos es una realidad que se apura o se resiste por cuestiones estratégicas de sus componentes. En esa contradicción permanente es que se entienden algunas de las desaforadas declaraciones del presidente de los radicales.

Los socios de las dudas

Hay radicales que están en la postura de ser críticos a Macri y enfrentar a Cambiemos-Pro en la provincia para no perder terreno en 2019, pero saben que son parte de un gobierno nacional y no le pueden escapar a esa realidad. Hay quienes prefieren hacerse los desentendidos como el senador Juan Carlos Marino y otros que critican un gobierno que están integrando por asociación, como Altolaguirre. Y están los que saben que Cambiemos es una realidad y que la UCR está adentro con costos y beneficios, y miran un 2019 en una alianza con el macrismo sin mayores traumas.

La tormenta nacional que marca la agenda se desparrama en otros ámbitos. En la Legislatura queda demostrada esta situación en cada sesión, aunque la sociedad no las perciba: el PJ presenta proyectos para rechazar y censurar medidas de Macri y el Pro las defiende. Esto ayuda al PJ a evitar hablar de algunas cuestiones de la gestión provincial, pero la agenda nacional se impone por sí misma. Los radicales, en una situación incómoda, quedan a medio camino en un silencio culposo. No quieren que los consideren pegados a unos o a otros.

Todos en el escenario político están expectantes de cuál será el resultado y las consecuencias de este mal momento económico de la gestión macrista. La realidad nacional tendrá incidencia directa en la campaña y en el escenario electoral de La Pampa. El PJ analiza que la situación actual se profundizará, en Cambiemos se esperanzan que la crisis se resuelva. Como en el tema de Soda Stereo, a muchos les gustaría entonar “despiertamé, cuando pase el temblor”.

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PJ pampeano: los  buenos y malos socios  y el aguijón esperado

PJ pampeano: los buenos y malos socios y el aguijón esperado

 

Por Norberto G. Asquini

El gobernador Carlos Verna recibió las declaraciones con enojo, pero sin demasiada sorpresa. Sabía que en algún momento iba a suceder. La extorsión del ministro Juan Carlos Tierno de intentar condicionarlo al reclamar que rompa con el marinismo o en caso contrario él iba a ser candidato por afuera del PJ es parte de la teoría del escorpión al que tiene acostumbrados a propios y extraños.

Tierno ya venía avisando sobre la definición que hizo pública la semana pasada. Fue preparando su salida del gobierno vernista desde hace un tiempo con diferentes declaraciones y puestas en escena. Hay un hilo conductor en el que los ataques al marinismo, y sobre todo a su jefe histórico, el ex gobernador Rubén Marín, fueron una constante, que se sumaba a conflictos con funcionarios vernistas. Desde el año pasado, en esta columna ya se había avisado.

Jugar a victimizarse

El ministro lanzó que si persistía la alianza con Marín se alejaba. Una condición difícil de cumplir cuando Marín ha sido el principal socio político de Verna. Lo que fue ratificado en la última reunión que mantuvieron ambos. El mensaje fue claro: Tierno se va del cargo.

Ahora espera que el gobernador Verna lo eche para victimizarse. Verna no parece que quiera pagar ese costo político. Tal vez aguarde a que el Superior Tribunal de Justicia dicte el fallo que lo termine de inhabilitar al confirmar la condena por abuso de autoridad que pesa sobre el funcionario para no tener que hacerlo él mismo. Pero mantenerlo en el cargo es un desafío. Ahora el ministro pasó un límite: no solamente atacó a Marín, sino que directamente enfrenta a Verna.

Tierno había provocado en los últimos tiempos cierta tensión en el PJ, cuando en el resto del peronismo la tendencia es a la unidad en la diversidad. De hecho, había llegado al cargo por un acuerdo político y personal con Verna en 2015 pero nunca estuvo identificado con el gobierno ni con el resto del PJ. En la campaña de 2017 ni participó. Ni iba a pedir por la reelección de Verna. Había especulado que en 2019 podía llegar a ser candidato a gobernador si Verna no se presentaba. Pero ahora la realidad cambió: el mandatario va por la reelección y él se puede quedar sin cargo.

Incómodo para todos

Tierno es un elemento incómodo para todos. Sus decisiones están atadas a una patología propia: megalómano, autoritario, autocrático, inorgánico, personalista. Nada que ya no se sepa ni el autor de esta columna haya dicho en otras oportunidades. Cansa volver sobre lo mismo.

Siempre fue una molestia en el gabinete, aunque Verna lo haya sostenido en el gobierno, en parte por el acuerdo político -que implicó la permanencia de su esposa como diputada provincial en el bloque oficialista- y en parte porque daba cierto perfil para un área sensible como es la de seguridad. El vernismo tuvo que sobrellevar sus arrestos autónomos, su cercanía con la ministra Patricia Bullrich, sus constantes roces con las demás áreas (la mayoría), hasta con su yerno, el segundo del ministerio que supo confiarle a un funcionario que ya estaba superado por su suegro, o sus polémicas medidas. Para el marinismo era un constante provocador. Los dirigentes marinistas ya estaban además cansados de sus declaraciones y de que el gobernador Verna no lo desalentara o lo reprendiera públicamente.

Para el PJ, en un momento en que se juega en 2019 su continuidad en el poder, también su alejamiento puede ser un problema, ya que necesita contar con todos los votos necesarios para enfrentar a Cambiemos. Ese es el cálculo que hace la oposición. Pero además, en lo inmediato, el oficialismo perdería un diputado ya que la esposa del ministro haría, como ya lo hizo en dos oportunidades, un bloque aparte.

Para el PJ, hay otras lecturas. Se aleja un funcionario de perfil polémico, que atraerá aún más a la unidad a sectores que discutían su permanencia como el kirchnerismo, y que tampoco hizo mucho por la unidad del peronismo o electoralmente. Pero además afirman que para Cambiemos va a ser un doble problema que esté fuera del PJ: por un lado, se especula que los votos suyos son más de la oposición no peronista que del justicialismo, por lo que le sacaría apoyos, y por otro que de sumarse a Cambiemos sería romper hacia adentro las posibilidades de un frente ya que sectores del radicalismo son contrarios a cualquier acercamiento.

Hay que preguntarse, ¿conserva Tierno parte del apoyo electoral que supo tener? En 2015 en la interna del PJ por la intendencia de Santa Rosa, cosechó unos 6.000 votos, con Verna como postulante a la gobernación. En 2015 fue necesario para que fuera parte del bloque que le ganó al jorgismo. Se vendió al mejor postor y Verna lo sumó en su ingeniería para ganar.

La buena y la mala sociedad

Tierno es para el PJ un ejemplo de las malas sociedades políticas. A diferencia del marinismo, un socio estratégico del vernismo, como lo suele categorizar uno de los dirigentes naranjas. El marinismo es parte de la gobernabilidad y del armado del PJ acompañando a Verna. Es una fuerza aliada, más allá de que algún dirigente pueda molestar con su exposición pública a algunos vernistas, pero eso es parte del juego político de conservar la identidad y posicionarse políticamente. Tierno jugó siempre la personal y a la autonomía política. Solamente los retos de Verna en reunión de gabinete habían logrado controlarlo. El ministro es garantía de una mala sociedad, y Verna esperaba su aguijón en cualquier momento. Algo que también lo debe advertir Cambiemos, si es que hay sectores que en estas circunstancias especularían con llegar a sumarlo.

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