La política en cuarentena:  urgencia mata grieta y  Morrissey en La Pampa

La política en cuarentena: urgencia mata grieta y Morrissey en La Pampa

Por Norberto G. Asquini

La política nacional y provincial también entraron en cuarentena obligatoria desde hace semanas. La actual emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus volcó todos los esfuerzos a la gestión diaria. Quienes están al frente de los ejecutivos, desde el presidente Alberto Fernández, pasando por el gobernador Sergio Ziliotto y hasta las y los intendentes, se pusieron al frente de esa lucha y se encargaron de comunicar las medidas más contundentes adoptadas por sus gobiernos. No hay tibios en esta pelea.

Si en el verano hablábamos en esta columna de la política de la emergencia en los gobiernos que asumían, en un país atacado por la crisis económica y en el que no había aún mención del coronavirus, ahora estamos inmersos en la política de la urgencia. El día a día es gestión pura. No hay lugar para otra cosa.

Gestión de la urgencia

Los gobiernos deben afrontar no solo un posible contagio masivo, del que tenemos ejemplos dramáticos en otros países, sino también la persecución de los irresponsables que no respetan el aislamiento obligatorio. La gestión de la urgencia sirve ahora para evitar una catástrofe mayor. Si el gobernador Ziliotto cierra las rutas provinciales y saca la policía a las calles es porque la propagación de la enfermedad colapsaría el sistema sanitario y aumentaría geométricamente el número de contagios y de muertes.

Es por eso que el presidente Fernández logró encolumnar a toda la dirigencia política detrás de una de las decisiones más trascendentales que un gobierno haya tenido que tomar en la historia, señala la periodista Gabriela Pepe. Unidad de acción, que le dicen.

La urgencia dejó sin lugar a cualquier planteo político que no tuviera que ver directamente con la prevención y la lucha contra el coronavirus, y la oposición adoptó una postura condescendiente. La grieta desapareció por el momento. No hay posibilidades de planteos sobre las medidas en marcha. Hacerlo ahora sería un suicidio. Los gobiernos gestionan, el resto acompaña.

Apelar al miedo

La política pasa por la gestión y los gobiernos deben demostrar su presencia y eficiencia. De ahí las medidas que se tomaron y se siguen tomando. Desde que el ministro de Salud, Ginés González García, asumiera que no había tomado la problemática como debía, llegaron de inmediato las medidas in crescendo del presidente hasta declarar la cuarentena obligatoria. El especialista en comunicación Mario Riorda afirma que no es suficiente apelar a la buena voluntad de la ciudadanía para evitar los contagios y que el miedo es la herramienta fundamental en una comunicación de riesgo. Solo de esta manera se cambian conductas. Los gobiernos también debieron afrontar la batalla de la comunicación ante una población que tiene como extremos un exitismo alarmista que lleva a la psicosis colectiva y una irresponsabilidad desaprensiva y delictiva. Es ese amplio y complejo gris entre ambas el que debe ordenar un gobierno. Haciendo frente a la desinformación y las fake news.

El Estado en todo

A los gobiernos no les gusta dar malas noticias, prefieren trabajar bajo un esquema de noticias positivas. Pero la política quedó también en cuarentena y solo hay un tema urgente, prioritario y central. La solución de la crisis económica y los proyectos en marcha o anunciados son noticias viejas. La iniciativa que le había impuesto Ziliotto a sus primeros meses al frente de su gestión, quedaron congelados por el momento. Las y los intendentes observan cómo la economía local se derrumba y los fondos que necesitaban para otras cuestiones deben ponerse en lo social.

Hay un debate político igualmente de fondo que a nadie le escapa. Si en un comienzo, cuando el coronavirus era solo una noticia en la sección internacional tan lejana como China, se pensó que el tema iba a servir al gobierno nacional para disimular la falta de buenas noticias en lo económico, esa cuestión se deshilachó en los hechos. Ahora las consecuencias económicas serán mayores. Todo el mundo la está sufriendo.

Algo sí quedó en claro. La presencia del Estado. Sin un Estado que asuma la crisis, no es posible esta lucha. Desde el nacional hasta el local. Desde declarar la cuarentena hasta cerrar las rutas y caminos para frenar y perseguir a las y los irresponsables. “Creíamos que el miedo a morir convertía a ateos en creyentes, pero resulta que convierte a neoliberales en keynesianos”, se tuiteó acertadamente por estos días. La presencia del Estado (todo, hasta la policía en las calles) evita muertes. Al contrario, la ausencia del Estado provoca que vuelva el sarampión por falta de vacunas. En 2019 las urnas escogieron un Estado con amplia presencia, al que se le exige y pide que sea más eficiente y menos despilfarrador. Pero se termina cualquier planteo individualista liberal o debate por un Estado mínimo cuando la crisis golpea. Y cómo.

Y mientras tanto

La policía recorre las calles, los irresponsables hacen la suya y el grueso de la población aguarda expectante en sus casas qué puede llegar a ocurrir. Esperan cuándo golpeará la bestia que no tiene forma, pero que se sabe recorre las calles y está expectante. Los incrédulos, los soberbios, los insensibles siguen tentando la suerte.

“Todos los días son como si fuera domingo, / todos los días son silenciosos y grises”, describe Morrissey en Everyday is like Sunday lo que es una vida que está a la espera de que le caiga la bomba en medio de la hecatombe. En La Pampa se anhela, en cada casa, que pasen esos días sin consecuencias. La bestia está rondando afuera.

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El PRO pampeano:  la unidad de la cara  política del campo

El PRO pampeano: la unidad de la cara política del campo

Por Norberto G. Asquini

El PRO comenzó a reorganizarse tanto a nivel nacional como en el distrito La Pampa. Luego de la derrota electoral de 2019 y de los pases de factura internos y con los socios en Cambiemos-Juntos por el Cambio (estos últimos que continúan y seguirán) esta fuerza comenzó a armarse desde lo partidario en la nueva etapa en el llano ya perdida la presidencia. A nivel nacional asumió como presidenta Patricia Bullrich para intentar “federalizar” el sello macrista. Mientras, hay todavía heridas sin cicatrizar y quienes buscan su propio camino entre la figura de Mauricio Macri o nuevas referencias que oxigenen como Rodríguez Larreta.

En La Pampa el partido le disputó a la UCR el lugar de la primera oposición al PJ con Macri en la Casa Rosada. Pero los radicales son una fuerza histórica y tradicional y aunque parezcan divididos siempre resurgen como principal fuerza opositora al peronismo, aunque después no vayan a darle pelea. Ahora el PRO intenta sostenerse como tercera fuerza y desde allí ir armándose. Le compite a la UCR por el mismo electorado y sabe que cuando lleguen los tiempos electorales confluirán mecánicamente en una alianza electoral. Habrá que ver cómo se presenta 2021, ya que ese año se eligen senadores, pero también diputados y el PRO tiene que renovar su único legislador nacional: la banca de Martín Maquieyra.

Buscando un símbolo de paz

En la provincia parecía que después de la dura derrota en la interna que disputó con la UCR, las diferencias internas del PRO iban a ser más ruidosas de lo que fueron. Finalmente, las dos posiciones que había en su interior lograron el consenso y una lista de unidad para la conducción. La línea tradicional y mayoritaria que tiene como referentes a Carlos Mac Allister a la distancia (en contacto con las referencias nacionales pero alejado de La Pampa) y al diputado provincial Martín Ardohain como cara visible, había sufrido los embates de los “renovadores”, aquellos críticos a la conducción como Maximiliano Aliaga, pero que son minoría. La nueva etapa no podía ser con gente afuera que diezmara sus filas y se resolvió una conducción con todos adentro. Y con un presidente que tuviera un perfil moderado y conciliador como Enrique Juan. Afuera quedó un solitario como Darío Casado luego de tratar de romper el partido a través de una presentación judicial y algunas salidas mediáticas.

La línea política que se maneja en la nueva conducción es similar a la nacional. Juan habla de “territorializar”, tratar de ganar espacios en el interior de la provincia. Por eso se abrió la lista y se intentó que también hubiera lugares para representantes de localidades del interior.

La cara del campo

El PRO como cabeza de Propuesta Federal (que suma a MID, Mofepa y GEN) tiene su propio perfil ideológico. Nacido, y crecido, bajo la figura de referencia de Macri, pero también del respaldo de sectores del campo afines a su pensamiento. Su mayor caudal electoral lo logra en los distritos rurales del este provincial. No son pocos tampoco las y los dirigentes amarillos que son productores agropecuarios. Por ello se ha convertido en estos momentos en “la cara política” del campo que es crítico al peronismo. La defensa que hizo el diputado Ardohain del lock out ruralista contra la suba de las retenciones a la soja, frente a posturas más moderadas de los radicales, es parte de esa representación. También en ese camino estuvo la defensa de los intereses del sector ante las consecuencias de la nueva Ley de Plaguicidas, donde no coincidieron con la prohibición de la comercialización. Más allá de la cuestión económica, hay también una razón política-ideológica de ser referentes del campo. Estos sectores son opositores al peronismo y sobre todo al kirchnerismo y observan la suba de las retenciones a la soja como un nuevo avance del gobierno nacional sobre sus intereses. Si cuando estaba Macri en el gobierno, al que apoyaban, no manifestaron su malestar por no cumplir con la promesa de sacar las retenciones, ahora se lanzan a protestar por lo que consideran otro ataque del peronismo y su “odio hacia el campo”, como lo consideran ellos (y ellas).

El ex gobernador Rubén Marín dijo que con la nueva protesta del campo “volvió el gorilismo”. No se puede coincidir: la disputa entre una concepción liberal y otra popular siempre estuvo presente entre el campo y el peronismo desde la 125. Puede estar en su punto más álgido o más larvado, pero el conflicto siempre está presente.

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Legalización del aborto: La Pampa sin chances para el lobby celeste  Por Norberto G. Asquini  En días ingresará al Congreso el proyecto anunciado por el presidente Alberto Fernández sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Este domingo, la Iglesia católica hizo una demostración de fuerza de cara a la batalla que se vendrá con una misa multitudinaria convocada para celebrar el Día de la Mujer. En boca del obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, se dieron los argumentos en contra de la legalización del aborto.  La ley de ayer a hoy  Los dos principales credos, católicos y evangélicos, pusieron nuevamente en marcha su maquinaria de lobby y sus estructuras para la disputa que se avecina en el Congreso. Los sectores a favor de la ley ya están movilizados. Esta vez, las chances de que salga son más concretas. En la Cámara de Diputados se espera que se reedite el escenario que permitió su aprobación el 14 de junio de 2018 para darle media sanción. Sobre todo ahora que tiene el aval del presidente y el Frente de Todos pone a prueba su capacidad para defender la iniciativa y respaldar al mandatario que considerará un triunfo político la aprobación. Será la Cámara de Senadores la que volverá a definir la suerte del proyecto para la legalización de la práctica. Allí naufragó la ley en la madrugada del 9 de agosto de 2018, con una votación de 38 en contra a 31 a favor y dos abstenciones. En ese reducto concentrarán su presión verdes y celestes. El rechazo parece perder votos dado que el nuevo proyecto tendría menos resistencias. Un análisis de la periodista Gabriela Pepe para Letra P indicó que los mandatarios provinciales que jugaron fuerte contra la ley en 2018 ahora bajarían el perfil para no confrontar con el presidente y darían libertad de acción a sus senadores y senadoras. En ese sentido, las provincias del norte (de perfil más tradicional y religioso y cuyos legisladores y legisladoras en su mayoría votaron en contra), ahora abrirían el juego. Quienes se oponen, tendrán que buscar salidas elegantes ante sus propias convicciones religiosas y al lobby de católicos y evangélicos si cambian de postura.   Las posiciones de las y los pampeanos  En La Pampa el lobby religioso parece que no va a tener chances tampoco en esta oportunidad, y menos esta vez. Los dos bandos están bien definidos, sobre todo por la continuidad de seis de los ocho legisladores nacionales que votaron hace dos años sobre el proyecto de despenalización del aborto.  Al frente del gobierno provincial ahora está Sergio Ziliotto, que como diputado fue quien dio vuelta la votación hace dos años y logró el puñado de apoyos para dar la histórica victoria verde en la Cámara baja. Los tres diputados provinciales actuales del peronismo, Ariel Rauschenberger, Melina Delú y Hernán Pérez Araujo, estarán a favor de la aprobación de la ley. Los dos primeros lo hicieron en 2018, junto a Ziliotto. Pérez Araujo va convencido al recinto: durante la campaña de 2019 el tema fue parte de su discurso y hasta lo ratificó frente a sectores que le fueron a reclamar sobre su definición. Del lado de la oposición pampeana, Martín Maquieyra del PRO estará en contra, una posición que ya adoptó en la votación anterior. Falta saber qué hará el radical Martín Berhongaray. Votará por primera vez, y el anterior legislador radical, Daniel Kroneberger, lo hizo a favor. Esta vez Berhongaray llega sin una definición. Es un dirigente de posiciones intermedias que prefiere andar la senda de la moderación. Durante la campaña hubo quienes desde la militancia de la llamada “dos vidas” le pidieron en distintas reuniones por esta cuestión y los escuchó atentamente. Ante una consulta del autor el legislador indicó que “una vez que lo presente, lo empezaré a analizar. Veremos cuál es la iniciativa en concreto”.  Sin necesidad de ningún lobby  Legisladores nacionales del peronismo indicaron al autor que no habían tenido ningún llamado o pedido para reunirse por parte de los grupos religiosos sobre la anunciada ley, y que consideran que tampoco los tendrán porque ya conocen su postura. La llegada de Ziliotto al gobierno, el escaso caudal de votos que obtuvieron las listas que jugaron decididamente a favor de la posición celeste en las elecciones provinciales de 2019 (Comunidad Organizada y Pueblo Nuevo) y el alineamiento del peronismo pampeano con el gobierno nacional, abonan el terreno para definir un voto favorable de antemano. En cuanto al Senado, ya se sabe con antelación cómo van a votar los dos senadores y la senadora pampeana que estuvieron en el tratamiento de la ley en 2018. Los peronistas Daniel Lovera y Norma Durango a favor, y el radical Juan Carlos Marino en contra. Un calco de agosto de 2018. Se viene el debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo y una nueva batalla pública y mediática en torno a un tema que genera posturas encontradas y transversales en casi todos los sectores. No habrá demasiada sorpresa entre las y los legisladores pampeanos que definieron la trinchera que ocuparán.

Legalización del aborto: La Pampa sin chances para el lobby celeste Por Norberto G. Asquini En días ingresará al Congreso el proyecto anunciado por el presidente Alberto Fernández sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Este domingo, la Iglesia católica hizo una demostración de fuerza de cara a la batalla que se vendrá con una misa multitudinaria convocada para celebrar el Día de la Mujer. En boca del obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, se dieron los argumentos en contra de la legalización del aborto. La ley de ayer a hoy Los dos principales credos, católicos y evangélicos, pusieron nuevamente en marcha su maquinaria de lobby y sus estructuras para la disputa que se avecina en el Congreso. Los sectores a favor de la ley ya están movilizados. Esta vez, las chances de que salga son más concretas. En la Cámara de Diputados se espera que se reedite el escenario que permitió su aprobación el 14 de junio de 2018 para darle media sanción. Sobre todo ahora que tiene el aval del presidente y el Frente de Todos pone a prueba su capacidad para defender la iniciativa y respaldar al mandatario que considerará un triunfo político la aprobación. Será la Cámara de Senadores la que volverá a definir la suerte del proyecto para la legalización de la práctica. Allí naufragó la ley en la madrugada del 9 de agosto de 2018, con una votación de 38 en contra a 31 a favor y dos abstenciones. En ese reducto concentrarán su presión verdes y celestes. El rechazo parece perder votos dado que el nuevo proyecto tendría menos resistencias. Un análisis de la periodista Gabriela Pepe para Letra P indicó que los mandatarios provinciales que jugaron fuerte contra la ley en 2018 ahora bajarían el perfil para no confrontar con el presidente y darían libertad de acción a sus senadores y senadoras. En ese sentido, las provincias del norte (de perfil más tradicional y religioso y cuyos legisladores y legisladoras en su mayoría votaron en contra), ahora abrirían el juego. Quienes se oponen, tendrán que buscar salidas elegantes ante sus propias convicciones religiosas y al lobby de católicos y evangélicos si cambian de postura. Las posiciones de las y los pampeanos En La Pampa el lobby religioso parece que no va a tener chances tampoco en esta oportunidad, y menos esta vez. Los dos bandos están bien definidos, sobre todo por la continuidad de seis de los ocho legisladores nacionales que votaron hace dos años sobre el proyecto de despenalización del aborto. Al frente del gobierno provincial ahora está Sergio Ziliotto, que como diputado fue quien dio vuelta la votación hace dos años y logró el puñado de apoyos para dar la histórica victoria verde en la Cámara baja. Los tres diputados provinciales actuales del peronismo, Ariel Rauschenberger, Melina Delú y Hernán Pérez Araujo, estarán a favor de la aprobación de la ley. Los dos primeros lo hicieron en 2018, junto a Ziliotto. Pérez Araujo va convencido al recinto: durante la campaña de 2019 el tema fue parte de su discurso y hasta lo ratificó frente a sectores que le fueron a reclamar sobre su definición. Del lado de la oposición pampeana, Martín Maquieyra del PRO estará en contra, una posición que ya adoptó en la votación anterior. Falta saber qué hará el radical Martín Berhongaray. Votará por primera vez, y el anterior legislador radical, Daniel Kroneberger, lo hizo a favor. Esta vez Berhongaray llega sin una definición. Es un dirigente de posiciones intermedias que prefiere andar la senda de la moderación. Durante la campaña hubo quienes desde la militancia de la llamada “dos vidas” le pidieron en distintas reuniones por esta cuestión y los escuchó atentamente. Ante una consulta del autor el legislador indicó que “una vez que lo presente, lo empezaré a analizar. Veremos cuál es la iniciativa en concreto”. Sin necesidad de ningún lobby Legisladores nacionales del peronismo indicaron al autor que no habían tenido ningún llamado o pedido para reunirse por parte de los grupos religiosos sobre la anunciada ley, y que consideran que tampoco los tendrán porque ya conocen su postura. La llegada de Ziliotto al gobierno, el escaso caudal de votos que obtuvieron las listas que jugaron decididamente a favor de la posición celeste en las elecciones provinciales de 2019 (Comunidad Organizada y Pueblo Nuevo) y el alineamiento del peronismo pampeano con el gobierno nacional, abonan el terreno para definir un voto favorable de antemano. En cuanto al Senado, ya se sabe con antelación cómo van a votar los dos senadores y la senadora pampeana que estuvieron en el tratamiento de la ley en 2018. Los peronistas Daniel Lovera y Norma Durango a favor, y el radical Juan Carlos Marino en contra. Un calco de agosto de 2018. Se viene el debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo y una nueva batalla pública y mediática en torno a un tema que genera posturas encontradas y transversales en casi todos los sectores. No habrá demasiada sorpresa entre las y los legisladores pampeanos que definieron la trinchera que ocuparán.

Por Norberto G. Asquini

En días ingresará al Congreso el proyecto anunciado por el presidente Alberto Fernández sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Este domingo, la Iglesia católica hizo una demostración de fuerza de cara a la batalla que se vendrá con una misa multitudinaria convocada para celebrar el Día de la Mujer. En boca del obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, se dieron los argumentos en contra de la legalización del aborto.

La ley de ayer a hoy

Los dos principales credos, católicos y evangélicos, pusieron nuevamente en marcha su maquinaria de lobby y sus estructuras para la disputa que se avecina en el Congreso. Los sectores a favor de la ley ya están movilizados. Esta vez, las chances de que salga son más concretas. En la Cámara de Diputados se espera que se reedite el escenario que permitió su aprobación el 14 de junio de 2018 para darle media sanción. Sobre todo ahora que tiene el aval del presidente y el Frente de Todos pone a prueba su capacidad para defender la iniciativa y respaldar al mandatario que considerará un triunfo político la aprobación.

Será la Cámara de Senadores la que volverá a definir la suerte del proyecto para la legalización de la práctica. Allí naufragó la ley en la madrugada del 9 de agosto de 2018, con una votación de 38 en contra a 31 a favor y dos abstenciones. En ese reducto concentrarán su presión verdes y celestes. El rechazo parece perder votos dado que el nuevo proyecto tendría menos resistencias. Un análisis de la periodista Gabriela Pepe para Letra P indicó que los mandatarios provinciales que jugaron fuerte contra la ley en 2018 ahora bajarían el perfil para no confrontar con el presidente y darían libertad de acción a sus senadores y senadoras. En ese sentido, las provincias del norte (de perfil más tradicional y religioso y cuyos legisladores y legisladoras en su mayoría votaron en contra), ahora abrirían el juego. Quienes se oponen, tendrán que buscar salidas elegantes ante sus propias convicciones religiosas y al lobby de católicos y evangélicos si cambian de postura.

Las posiciones de las y los pampeanos

En La Pampa el lobby religioso parece que no va a tener chances tampoco en esta oportunidad, y menos esta vez. Los dos bandos están bien definidos, sobre todo por la continuidad de seis de los ocho legisladores nacionales que votaron hace dos años sobre el proyecto de despenalización del aborto.

Al frente del gobierno provincial ahora está Sergio Ziliotto, que como diputado fue quien dio vuelta la votación hace dos años y logró el puñado de apoyos para dar la histórica victoria verde en la Cámara baja. Los tres diputados provinciales actuales del peronismo, Ariel Rauschenberger, Melina Delú y Hernán Pérez Araujo, estarán a favor de la aprobación de la ley. Los dos primeros lo hicieron en 2018, junto a Ziliotto. Pérez Araujo va convencido al recinto: durante la campaña de 2019 el tema fue parte de su discurso y hasta lo ratificó frente a sectores que le fueron a reclamar sobre su definición. Del lado de la oposición pampeana, Martín Maquieyra del PRO estará en contra, una posición que ya adoptó en la votación anterior. Falta saber qué hará el radical Martín Berhongaray. Votará por primera vez, y el anterior legislador radical, Daniel Kroneberger, lo hizo a favor. Esta vez Berhongaray llega sin una definición. Es un dirigente de posiciones intermedias que prefiere andar la senda de la moderación. Durante la campaña hubo quienes desde la militancia de la llamada “dos vidas” le pidieron en distintas reuniones por esta cuestión y los escuchó atentamente. Ante una consulta del autor el legislador indicó que “una vez que lo presente, lo empezaré a analizar. Veremos cuál es la iniciativa en concreto”.

Sin necesidad de ningún lobby

Legisladores nacionales del peronismo indicaron al autor que no habían tenido ningún llamado o pedido para reunirse por parte de los grupos religiosos sobre la anunciada ley, y que consideran que tampoco los tendrán porque ya conocen su postura. La llegada de Ziliotto al gobierno, el escaso caudal de votos que obtuvieron las listas que jugaron decididamente a favor de la posición celeste en las elecciones provinciales de 2019 (Comunidad Organizada y Pueblo Nuevo) y el alineamiento del peronismo pampeano con el gobierno nacional, abonan el terreno para definir un voto favorable de antemano.

En cuanto al Senado, ya se sabe con antelación cómo van a votar los dos senadores y la senadora pampeana que estuvieron en el tratamiento de la ley en 2018. Los peronistas Daniel Lovera y Norma Durango a favor, y el radical Juan Carlos Marino en contra. Un calco de agosto de 2018.

Se viene el debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo y una nueva batalla pública y mediática en torno a un tema que genera posturas encontradas y transversales en casi todos los sectores. No habrá demasiada sorpresa entre las y los legisladores pampeanos que definieron la trinchera que ocuparán.

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Discurso de Ziliotto:  ¿el lanzamiento del  Estado peronista 2.0?

Discurso de Ziliotto: ¿el lanzamiento del Estado peronista 2.0?

Por Norberto G. Asquini

El gobernador Sergio Ziliotto abrió el año legislativo y presentó su programa de gobierno. Si la oposición se quejó del discurso del presidente Alberto Fernández porque a su entender no tenía planteos económicos de fondo, si a Axel Kicillof se le reclamó que en el suyo faltó un plan, en el del mandatario pampeano hubo definiciones y políticas económicas concretas y proyectos de ley para ingresar a la Legislatura.

Ziliotto, volvemos a repetir, es el primer gobernador pos-generación del 83, el de la llamada renovación generacional, y en cada paso que da quiere demostrar su impronta. Tiene el respaldo de los votos que lo eligieron, pero debe legitimarse en la gestión. Sucesor de Carlos Verna, su discurso fue contundente en definiciones económicas y políticas. Por lo que el discurso sirvió, a tono con el del 10 de diciembre pasado, para mostrar el rumbo que tendrá su gobierno.

Basado en la herencia financiera recibida de Verna, cuyos números se mantienen guardados, tiene con qué mostrar hacia dónde quiere ir su gestión. Abrió el discurso apelando al papel histórico del Estado peronista como motor de la economía: la inversión pública y su intervención en lo social. El Estado como ordenador de la economía y la distribución social con una necesidad: generar empleo. Ese ha sido el papel tradicional que le dieron la mayoría de los gobiernos peronistas.

Vamos a los datos fácticos: destacó el rol de fomento del Banco de La Pampa (no como un mero agente financiero más), lanzó planes como el de 1.000 viviendas y de préstamos para casas (un guiño a la clase media), destacó el lugar de los privados y las cooperativas, habló de los planes energético y turístico y anunció una fuerte inversión en General Pico. Las palabras desarrollo, contención, promoción, empleo y solidaridad fueron repetidas una y otra vez.

“La mejor política social es la de generar empleo”, afirmó para mostrar cuál es el norte de su planteo, un objetivo complejo en la situación actual de crisis del país. Por ahora, están los paliativos para la contención social y que a la vez sirven para dar movimiento económico a la provincia. Como indicó el diputado Francisco Torroba, es la idea de un Estado presente, la que es apoyada por la mayoría de las y los pampeanos.

También hizo gestos y mostró apertura, como la actualización de la cuota para quienes tienen viviendas sociales como forma solidaria de devolver el apoyo estatal; la descentralización administrativa; la apelación a la transparencia de los números frente a la sociedad; la lucha contra la violencia de género y la paridad en los ámbitos políticos; o una ley de seguridad más democrática y participativa.

Ziliotto cerró su discurso con la apelación a un Estado moderno y eficiente, de objetivos concretos y herramientas precisas. Casi pareció semejarse a las palabras de Alberto Fernández cuando dijo “somos científicos, no CEOS”. Ese cierre pareció mostrar que se pretende una superación del papel tradicional del Estado pampeano.

Desde la oposición hubo algunas críticas a los planteos del gobernador (ese es el rol de las demás fuerzas políticas) sobre medidas puntuales y hasta de la falta de referencia al campo, un actor central en la economía provincial. No las hubo al programa en general.

Más allá de los planes y acciones que enumeró el gobernador sean un modelo y la realidad es la que manda en política y condiciona cualquier plan que se pretenda lleva adelante, cabe pensar: ¿estamos ante el lanzamiento del Estado peronista 2.0 en La Pampa? Un Estado moderno y eficiente, plantado en el siglo XXI, es la marca que quiere establecer y dejar Ziliotto durante su gestión. Los lineamientos estuvieron en el discurso, ahora falta concretarlos. La única verdad, finalmente, es la realidad.

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Las grietas internas  de la oposición  en La Pampa

Las grietas internas de la oposición en La Pampa

Por Norberto G. Asquini

La oposición en La Pampa, dispersa y difusa, intenta reorganizar su lugar en el escenario político. Las disputas sectoriales, los intereses personales y el instinto de supervivencia están más presentes en sus filas que las posibilidades de llegar a consensos.

La oposición, lejos del poder

¿Qué es de la oposición actual en La Pampa? Un conglomerado disperso y difuso en el que todos quieren hacerse camino a futuro, pero en el que unos trastabillan con otros. Ya con Cambiemos-Juntos por el Cambio lejos de la Casa Rosada, el escenario en la provincia quedó despejado para que cada sector intente hacer su juego. Pero chocan unos contra otros. Y nadie es nada por sí mismo.

A nivel nacional la oposición se está reconfigurando lejos del poder que acariciaron y desperdiciaron en cuatro años. La convivencia no es fácil mientras se acomodan a ser opositores. No hay liderazgos fuertes a la vista, salvo el de Mauricio Macri, si bien está desperfilado en el llano. Mientras tanto, el peronismo goza de los beneficios de tener una oposición en proceso de reorganización. Mientras, para hacerle frente, la oposición disimula los rencores mutuos y mantiene cierta unidad después de su traumática salida del poder. En el Congreso hay cierto pacto no escrito que apunta a votar unidos como ocurrió con la ley de emergencia, hacer valer su mayoría aritmética legislativa cuando pueden y evitar pases de facturas internos.

Todos pelean por encabezar y llegar como mejor opción tanto a 2021 como a 2023. El radicalismo se quiere plantar y buscar un nombre suyo como presidenciable, algo casi improbable por ahora. Se disputan los nombres de Alfredo Cornejo o Gerardo Morales, se pelean espacios en Diputados, mete la cuchara Nosiglia en el Senado y Ricardo Alfonsín se va de embajador de Alberto Fernández. En el PRO ocurre algo similar: Macri se queda con el partido de la mano de Patricia Bullrich, pero confrontan a futuro con su figura Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Las grietas pampeanas

En La Pampa no hay mucho más de nuevo en el escenario político. En la UCR se mantiene un estado de debate interno que contiene tantos puntos de vista como dirigentes radicales hay. Algunos semejan a la situación partidaria como “un barco a la deriva”, sin posibilidades de unificar criterios. Los cuatro sectores visibles siguen bien marcados: el de Francisco Torroba, el de Juan Carlos Marino, el de Daniel Kroneberger y los que siguen a Hipólito Altolaguirre y Martín Berhongaray. Son los nombres tradicionales, liderazgos compartidos, que no tienen amplios consensos pero que tienen sus seguidores. Que pueden ser criticados, pero que cobijan al resto bajo sus nombres a la hora de pelear espacios. Parte del instinto de supervivencia para los que vienen detrás, se dice.

Esto lleva a sostener por un lado una situación de internismo permanente y por otro a no dejar crecer nada, o poco, debajo de esos personalismos. Los analistas afirman que, por ejemplo, para 2021 ya se observa nuevamente un escenario previsible en el que habrá poca renovación: Marino volvería a disputar el cargo de senador y Kroneberger a presentarse para recuperar la diputación. Podría haber interna para pelear los lugares entre los dos o un nuevo acuerdo para repartírselos, pero seguramente estarán sus nombres en juego. Marino lleva 18 años en su banca del Senado y podría querer mantenerse otros 6 más. A sus 57 años es un “joven viejo”, según lo caracteriza un dirigente radical, con demasiado camino y resistencias internas, pero con algo que no tienen los demás: recursos económicos. La renovación es una cuestión que se va dejando para resolver más adelante, mucho más adelante. La repetición de los mismos dirigentes a la hora de las grandes definiciones ahoga la aparición de nuevas voces.

Más hacia dentro

Si esta es la política provincial, en la local tenemos algunos movimientos precoces. Los intendentes son críticos a este estado de cosas, pero finalmente terminan “buscando el consenso” y apoyando lo que se defina entre los principales dirigentes. Mientras tanto, se van perfilando algunos dirigentes a futuro, como los intendentes Abel Sabarots de Acha o Sergio Arrese de Guatraché o el diputado Berhongaray, pero cuyas figuras se piensan para mucho más adelante que 2023.

Sobre el futuro de la alianza opositora, hoy dividida, la gran mayoría está segura que en 2021 volverán a estar en la misma boleta. La alianza nacional da cobertura a las necesidades locales.

Y si hay división en las opiniones de las y los radicales en cuanto a seguir a uno de los dirigentes tradicionales o apostar a la renovación, todavía hay más contradicciones en qué hacer con el PRO. Vamos a los ejemplos de cómo se relacionan hoy ambas fuerzas en distintos ámbitos: en Quemú Quemú la banca opositora se llama orgullosamente Cambiemos, en General Acha se mantienen unidos como “Juntos por Acha” esquivando la alianza nacional y provincial, en Santa Rosa y General Pico se dividieron las bancadas y en Guatraché son partidarios de la Lista 3.

Del lado amarillo

Por su parte, el PRO trata de acomodarse a la etapa pos-Macri. Carlos Mac Allister, su figura central y de la coalición Propuesta Federal desde 2013 hasta 2019, por ahora parece mantenerse alejado de las apariciones públicas. No tiene cargos, pero está presente en las definiciones políticas. Sus diputados, intendentes y concejales intentan sostener ese espacio político, pero sin figuras que por ahora destaquen. Y no sin disidencias. En abril habrá renovación partidaria en el PRO y ya se anuncia que al diputado Martín Ardohain, o al que se proponga desde ese sector, le saldrán competidores entre aquellos dirigentes que se quedaron sin cargos en 2019.

 

 

 

 

 

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