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Opinión: A 44 años del asesinato del Che.

Por José Eduardo Fernandez Borzone. *

Un día cómo hoy, 9 de octubre, pero hace 44 años -tras haber sido herido en combate y capturado en la “Quebrada del Yuro” el día antes-en “La Higuera” (Bolivia) el ejercito Boliviano en colaboración con la CIA, era asesinado, a los 39 años, Ernesto “Ché” Guevara.

Una extraña mistura de arrogancia, sadismo, brutalidad (también intelectual), torpeza y cobardía, llevo a que la “Agencia” de los Estados Unidos montase un impresionante despliegue para que los distintos medios periodísticos del mundo se trasladasen hacia esa más que pequeña localidad Boliviana para que el “Cadáver del Che” quedare plasmado en las tomas fotográficas de la época.
A poco de andar y advirtiendo que, contra todos sus “pronósticos”, la obra e imagen del “Che” se arraigaba a pasos agigantados por todos los Continentes, desde USA, a través de la misma “Agencia” y con aquella misma “mistura”, siempre rauda y clandestinamente, durante décadas redobló “esfuerzos” para que el cuerpo de Ernesto Guevara no pudiese ser encontrado. Así, el “Che”, aún “muerto y sepultado” desde un sitio desconocido, como siempre, les continuaba –y continúa- ganándoles permanentemente el combate a los sicarios y estúpidos.
De entre las innumerables frases célebres del “Che”, escojo las siguientes: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. “Es mejor caminar descalzo, que robando zapatillas.”, pero por sobre todas ésta última. “Podrán cortar todas las flores….pero no pararán la primavera”.

A poco de conocida la noticia de su asesinato, en aquél octubre de 1967, Rodolfo Walsh, escribía:
“¿Por quién doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta lúgubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabricio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana o pasaba por La Habana en el 59 y el 60. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de vergüenza estar aquí sentado frente a una máquina de escribir, aun sabiendo que eso también es una especie de fatalidad aun si uno pudiera consolarse con la idea de que es una fatalidad que sirve para algo.
Lo veo a Camilo, una mañana de domingo, volando bajo en un helicóptero sobre la playa de Coney Island, asomándose muerto de risa y la muchedumbre que gozaba con él desde abajo. Lo oigo al viejo Hemingway, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, decir esas palabras penúltimas : “Vamos a ganar, nosotros los cubanos vamos a ganar” . Y ante mi sorpresa: “I´m not a yankee, you know” .
Interminablemente veo a Masetti en las madrugadas de Prensa Latina, cuando ya se tomaba mate y se escuchaba unos tangos, pero el asunto que volvía era el de esa revolución tan necesaria, aunque hoy se presenta tan dura, tan vestida con la sangre de la gente que uno admirado simplemente quiso.
Nunca sabíamos en Prensa Latina, cuándo iba a venir el Che, simplemente caía sin anunciarse, y la única señal de su presencia en el edificio eran dos guajiritos con el glorioso uniforme de la sierra, uno se estacionaba junto al ascensor, otro ante la oficina de Masetti, metralleta al brazo. No sé exactamente por qué daban la impresión de que se harían matar por Guevara, y cuando eso ocurriera no sería fácil.
Muchos tuvieron más suerte que yo, conversaron largamente con Guevara. Aunque no era imposible ni siquiera difícil yo me limite a escucharlo, dos o tres veces, cuando hablaba con Masetti. Había preguntas por hacer pero no daban ganas de interrumpir o quizá las preguntas quedaban contestadas antes de que uno las hiciera. Sentía lo que él cuenta que sintió al ver por única vez a Frank País: sólo podría precisar en este momento que sus ojos mostraban enseguida el hombre poseído por una causa y que ese hombre era un ser superior. Yo leía sus artículos en “Verde Olivo”, lo escuchaba por TV: Parecía suficiente, porque Che Guevara era un hombre sin desdoblamiento. Sus escritos hablaban con su voz, y su voz era la misma en el papel o entre dos mates en aquella oficina del Retiro Médico.
Creo que los habaneros tardaron un poco en acostumbrarse a él, su humor frío y seco, tan porteño, debía caerles como un chubasco. Cuando lo entendieron, era uno de los hombres más queridos de Cuba.
De aquel humor se hacia la primera víctima. Que yo recuerde, ningún jefe de ejército, ningún general, ningún héroe se ha descrito a sí mismo huyendo en dos oportunidades. Del combate de Bueycito, donde se le trabo la ametralladora frente a un soldado enemigo que lo tiroteaba desde cerca, dice: “mi participación en aquel combate fue escasa y nada heroica, pues los pocos tiros los enfrenté con la parte posterior del cuerpo” . Y refiriéndose a la sorpresa de Altos de Espinosa: “no hice nada más que una retirada estratégica a toda velocidad en aquel encuentro” Exageraba él estas cosas, cuando todos sabían que acaba de recordar Fidel, que lo difícil era sacarlo del lugar donde hubiera más peligro. Dominaba su vanidad como el asma.
En esa renuncia a las últimas pasiones, estaba el germen del hombre nuevo que hablaba.
Guevara no se proponía como un héroe: en todo caso, podía ser un héroe a la altura de todos. Pero esto, claro, no era cierto para los demás. Su altura era anonadante: resulta más fácil a veces desistir que seguirlo, y lo mismo ocurría con Fidel y la gente de la Sierra. Esta exigencia podía ponernos en crisis, y esa crisis tiene ahora su forma definitiva, tras los episodios de Bolivia.
Dicho más simplemente: nos cuesta a muchos eludir la vergüenza, no de estar vivos porque no es el deseo de la muerte, es su contrario, la fuerza de la revolución, sino de que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor. Por supuesto, no sabíamos, oficialmente no sabíamos nada, pero algunos sospechábamos, temíamos. Fuimos lentos, ¿culpables? Inútil ya discutir la cosa, pero ese sentimiento que digo está, al menos para mí y tal vez sea un nuevo punto de partida.
El agente de la CIA que según la agencia Reuter codeó y panceó a cien periodistas que en Valle Grande pretendían ver el cadáver, dijo una frase en inglés: “awright, get the hell out of here”.
Esta frase con su sello, su impronta, su marca criminal, queda propuesta para la historia. Y su necesaria réplica: alguien tarde o temprano se irá al carajo de este continente. No serán los que nacieron en él. No será la memoria del Che.
Que ahora está desparramado en cien ciudades entregado al camino de quienes no lo conocieron”.

* Abogado

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Advierten que quien no vote el 14 puede tener problemas para renovar su DNI o pasaporte.

“Si por alguna razón uno no puede ir a votar tiene que concurrir al juzgado electoral, o hacerlo por la vía del juzgado de paz de su jurisdicción, y justificar la no emisión del voto”, aclaró el director nacional electoral, Alejandro Tullio.
El director nacional electoral, Alejandro Tullio, advirtió hoy que los ciudadanos deben votar en las primarias del próximo domingo, tras indicar que si no se justifica “una eventual ausencia, traerá consecuencias”, como dificultades para gestionar el DNI o el pasaporte.

“Las elecciones del domingo son obligatorias. Pero si por alguna razón uno no puede ir a votar tiene que concurrir al juzgado electoral, o hacerlo por la vía del juzgado de paz de su jurisdicción, y justificar la no emisión del voto. Es tan obligatorio votar el 14 de agosto como el 23 de octubre”, subrayó Tullio, máxima autoridad electoral del país.

“La ley dice que quien no justifica la no emisión de votos no puede hacer trámites y no puede obtener ningún empleo público”, aclaró el funcionario en declaraciones a distintos programas de radio y televisión, según se informó oficialmente.

Tullio aseguró que “no se puede no votar y pensar que eso es indiferente”, tras indicar que “no votar siempre trae una consecuencia”.

Advirtió, entonces, que “votar es una obligación, pero elegir es un derecho”.

El director nacional electoral aclaró de todas formas que si un ciudadano no concurre a las urnas, pero lo justifica como corresponde, podrá votar en las elecciones generales de octubre, aunque remarcó que las consecuencias pueden ser “no sólo para obtener empleo en el Estado, sino, también, para realizar trámites de documentos como el DNI y Pasaporte”.

Sin embargo, reconoció que ello no es así en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la Justicia local agregó una sanción extra a las nacionales.

Al respecto, indicó que “en la Capital Federal, la doctora (María Romilda) Servini de Cubría tuvo una iniciativa de emitir una resolución que prohíbe votar el 23 de octubre a quienes no hayan votado el 14 de agosto. Pero en el resto del país se puede votar”, explicó.

Por otra parte, y consultado sobre la publicidad política que se emite por radio y televisión, Tullio precisó: “En los canales sólo hay espacio para la pauta publicitaria de las candidaturas presidenciales”, y precisó que “la mitad de esos 72 minutos diarios se reparte en forma igualitaria entre todos los candidatos, y la otra mitad en base a la cantidad de votos que obtuvieron en las elecciones de 2009”.

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Opinión: En vez de patear un fútbol porque no prueban con una bolsa de euros.

Con la celeste bebiendo otra copa y festejando al ritmo de los tambores en las playas de Valizas o de Cabo Polonio, repasé los jugadores de esta Copa América (que acaba de irse en Buquebus) que había visto desde la tribuna sin los mediadores de la radio y la TV, que no paran de vender figuritas que después en la cancha no sé si les daría el cuero para ponerse la camiseta de Abramo, de Huracán de Guatraché o del Deportivo Alpachiri.
En Brasil, Lucio es un cacique amazónico que sabe cómo manejar el partido aunque no pudo enderezar el andar de los niños firuleteros de la ofensiva verdeamarelha. Es bueno, temperamental e impasable. En el opuesto –por intrascendente- está ese muchacho que juega en el Milan, que levanta suspiros en las bellas jovencitas brasileras pero que en la cancha siempre anda dando saltitos con la “puntita” del botín. Yo creo que si a Alexandre Pato lo agarraban en su época los dos zagueros que tenía Bernasconi, el “Polo” Doba y el “Toti” Bisterfeld lo levantaban en el aire y no le dejaban tocar una pelota. No me explico cómo es el nueve del Milan, un puesto en el que por ejemplo jugó Marco Van Basten (Para los más chicos busquen en youtube el gol que hizo Marco en la final de la Eurocopa 88 jugando para Holanda frente a URSS).
También vi a Venezuela, a México, a Paraguay y a Perú. De todos esos equipos se vio algo interesante en Vargas el peruano que jugó en Colón en Argentina y que una vez con la camiseta rojinegra metió un lindo gol después de hacer tres o cuatro sombreritos. Años después me encontré con un jugador formado, con actitud, que se hizo cargo de llevar la camiseta de un país pero estuvo solo el rato que lo vi porque Paolo Guerrero, el goleador de la Copa, estaba en otra y cuando se acordaba que estaba en la Copa corría y hacía algo ((es cierto fue el goleador y los medios lo están cotizando en bolsa pero está europeizado y no lo veo así sólo porque me quedo la anécdota de mis amigos peruanos del humilde barrio de Altos de San Lorenzo en las afueras de La Plata que se hicieron un largo viaje en colectivo hasta San Juan para ver a su selección contra Uruguay en el primer partido y luego por casualidad se encontraron con el plantel peruano a la salida del hotel y Paolo Guerrero se hizo el “sobrado” a la hora de concederles una foto, lo digo también porque lo vi en la cancha borrándose cuando al tipo le da el cuero para agarrar la pelota e ir al frente en cada uno de los partidos que juegue)). Contra Uruguay empezó a jugar después que lo echaron a Vargas.
El resto nada. Ni Haedo Valdez, ni nadie. Lucas Barrios, sin palabras. Giovanni Dos Santos, algo. Hicieron todos su aporte para completar mi idea: El fútbol se ha vuelto un negocio. La TV necesita crear figuritas para tener más televidentes y para tener más empresas que publiciten. Les cierra a todos menos a la gente que espera ver grandes jugadores y grandes jugadas y no hay nada de eso.
Uruguay fue el equipo más amateur. Con Luis Suárez, lejos el mejor de la Copa, jugando para el equipo. Un conjunto que deja salir al rival hasta mitad de cancha y muerde en todos los sectores y cuando saca la pelota arriba está este nueve que las aguanta todas y hace salir a su equipo. Así es como el cinco aparece allá arriba o el tres o el cuatro suben como si fueran jugadores del Barcelona. También la revientan sin amedrentarse como si estuvieran jugando en la cancha de Abramo y la mandan al campo del fondo. Eso es parte también del desarrollo de un partido. Tiki tiki-pum para arriba-planchazo-codo en la nuca en un corner-gritos al árbitro-nariz con nariz contra el rival-cañito a la pasada-cabezazo en ofensiva-corner bien tirado. Un buen equipo tiene que saber hacer todo, Uruguay lo hizo.
Igual no me conformo y sigo firme en la idea del fútbol-negocio.
Lo que daría por poder ir a la cancha a ver a “Kuhn” Olmedo con la camiseta del globo o al “Hormiga” en la reserva de Huracán o a este equipo de Unión de Campos que parece que va para adelante y pone la nariz en el arco contrario. O al maduro y sereno Villa Mengelle, que es el Uruguay de la Copa América. O a la “Verde” de Bernasconi y porque no al “Burgue”. Ir a ver a esos jugadores que todavía conservan las ganas de jugar a la pelota sin cobrar un mango, que entran a jugar en cualquier cancha así sea de buen césped o sea un campo arado, que dejan todo por la camiseta y también dejan todo por los tres o cuatro hinchas que hacen malabares para hacerles sentir lo mejor posible. Brindo por ellos.

Por Julio César Santarelli

Extraído de: http://www.huracandeguatrache.blogspot.com/

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Opinión: Otro rasgo de una opacidad general.

No voy a agregar nada nuevo, nuestro fútbol atraviesa una etapa donde el color gris se destaca y se hace evidente con esta eliminación temprana en la Copa América. Van a empezar a desfilar por los medios autorizados nombres de responsabilidad, centrados en el cuerpo técnico y en algunos jugadores que no debieron “ser puestos”. Pero hay que hacer una mirada más elevada y centrar la atención en el verdadero responsable de nuestro fútbol nacional, el actual y longevo dirigente desde la época de los militares, allá por el 78 llamado Julio Grondona.

En un gran acuerdo con los dirigentes de la FIFA estableció a este deporte nacional como un mercado de fácil acceso donde muchos clubes europeos podían y pueden obtener a bajo precio grandes potenciales jugadores, de los cuales el más acabado ejemplo es Messi. ¡Pobre, no ha podido salvar su deuda interna con la camiseta de la selección argentina!

También esa decisión política ocasionó una crisis institucional en el plano nacional y que se ha expresado de manera dramática en los descensos de algunos grandes: el ejemplo de River es el más emblemático, donde además quedaron demostrados los acuerdos con los barra-bravas, quienes pusieron en peligro la vida de los hinchas regulares, y dejaron expuesta su libertad incondicional.

Los jugadores y el cuerpo técnico no han podido en los últimos grandes eventos romper el desafío de “armar un equipo” donde los potenciales individuales fortalezcan el conjunto, y le den una entidad al mismo para ir salvando en el partido a partido los escollos que representan cada equipo que les toca enfrentar. Y que cada vez aparecen como más difíciles, porque las diferencias parecen haberse achicado con la globalización de la mediatización.

En muchos espacios futboleros está planteado el debate general de aceptar un nuevo estilo futbolístico, aparece el Barcelona como el modelo a seguir –algunos equipos italianos han aceptado esas formas-, y vuelvo a mencionar a Messi donde jugando para su equipo, se siente “como en casa”. Claro, en el escenario europeo quizá es más cercano y posible adaptar un funcionamiento que conjugan estilos donde la disciplina y la espontaneidad pueden convivir.

El fútbol argentino parece estar incómodo en aceptar esta alternativa, quizá porque el ser argentino ha perdido su identidad, y no puede adquirir formas para superar la crisis. Claro, mientras los responsables se mantengan en el poder la vulnerabilidad siempre será posible y las expresiones de violencia justificarán el dolor de una derrota.

Queda para nosotros plantear respuestas en otros acuerdos dentro de cada institución: en nuestra provincia se hace evidente, para ir logrando pequeños objetivos, donde un triunfo o una derrota del domingo no condicione el objetivo final. Porque el fútbol tiene esa esencia de originalidad y una mano bien puesta te deja afuera o te clasifica.-
Mario A. Higonet

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Opinión: La Final.

Hoy a partir de las 15.45 hs. el mundo del fútbol observará con suma atención la final de la Champions League entre el Barcelona y Manchester.-

Por Miguel Alvez.

Es “el partido”, el que todos están esperando, el partido que el mundo futbolístico espera ver desde que  comienza cada edición de la Champions.- La final no podía jugarse en un lugar mejor:  En el mítico estadio de Wembley, la “catedral” del fútbol, en Londres .  Quienes llegan a la final son los mejores, porque llegaron hasta ahí, y porque además tienen con qué demostrar que son los mejores.- Messi, Xabi Hernandez, Iniesta, Pique, Rooney, Giggs, Chicharito Hernandez por sólo citar a algunos de los muy buenos jugadores que tendrá el encuentro nos garantizan, a priori, que se podrá ver buen fútbol.  Pep Guardiola de un lado y Sir Alex Ferguson del otro intentarán demostrar que su equipo es el mejor, pero dentro del campo de juego serán los interpretes, los jugadores, quienes llevarán a su respectivo equipo a ser el mejor.  Uno cree, que a esta altura ninguno de los veintidós jugadores tiene que demostrar nada, cada equipo ganó este año el torneo de su liga,  Manchester disputará la tercera final de Champions en cuatro años, le ganó al Chelsea el torneo 2007-2008  y perdió con Barcelona la edición 2008-2009, en la recordada final donde Leo marcó el segundo gol de cabeza.  Barcelona viene de ganar el torneo que acabamos de mencionar, en un año en donde ganó todo lo que jugo: Liga, copa del Rey, Champions y mundial de clubes,  previamente había ganado la final ante el Arsenal en la edición 2005-2006 de la Champios y en la última edición perdió la semi con el Inter, a la postre campeón.  Si hablamos de favoritismo, pienso que , de no ocurrir nada extraño (por ej.- tiros en los palos, atajadas extraordinarias de Van Der Saart).

Barcelona debería prevalecer y quedarse con el título. Sería lo justo, porque estaría premiando una manera de jugar y sentir el fútbol, creo que no puede haber dudas que , hoy por hoy, el Barsa es “por lejos” el mejor equipo del mundo.  Para mí lo seguirá siendo más allá del resultado del partido frente a Manchester.  Realmente, para quienes nos gusta el fútbol, es un placer mirar cada encuentro del Barcelona, disfrutar con el toque, los lujos y la calidad de los excelentes jugadores que tiene el equipo catalán, no por nada, en la elección para ver quién era el mejor del año estaban juntos Messi, Xabi e Iniesta.  Sigo insistiendo con lo que en algún momento escribí en esta misma columna:  Habría que grabar los partidos del Barsa y antes de cada entrenamiento pasarlos diez o quince minutos a todos los equipos de la zona, mayores , juveniles e infantiles.-  Obviamente no van a jugar de esa manera, porque para eso habría que cambiar muchísimas cosas, pero tal vez pudieran contagiarse y al menos, intentar jugar un poco mejor.  La mesa está servida: la comida es de primera, el vino de la mejor cosecha, el postre una delicia …  esperemos no indigestarnos (eso pasaría si el partido es un bodrio) .  La cita es a las 15.45 hs. por la pantalla del tele, rogemos que no se corte la luz por favorrrrrrrrrrrr, que no se corte la emisión del cable y aprestémonos a disfrutar del juego más hermoso del mundo.-

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