Opinión: La muerte del Obispo Colaboracionista Jorge Mayer.

Nació el 20 de noviembre de 1915 en San Miguel Arcángel, Provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia descendiente de alemanes del Volga.
El 24 de marzo de 1940 fue ordenado sacerdote, y el 9 de julio de 1957, obispo de la Diócesis de Santa Rosa, Provincia de La Pampa.
El 31 de mayo de 1972 el Papa Pablo VI lo ordenó Arzobispo de Bahía Blanca, para continuar con la tarea de Germiniano Esorto. Ambos fueron colaboracionistas de la dictadura militar.

Falleció este sábado a los 95 años el arzobispo emérito de la ciudad de Bahía Blanca, monseñor Jorge Mayer.
Para el intendente actual Cristian Breitenstein fue “un buen pastor”, “parte importante del catolicismo de Bahía Blanca” y por eso lo eligió como uno de los 200 Ejemplos del Bicentenario.
“El fallecimiento de Mayer es una pérdida sensible como toda pérdida humana. Seguramente por lo que fue su trayectoria de vida, por los largos años que vivió y por lo que hizo en el medio, como cristiano uno no deja de tener una alegría en este momento”, dijo el jefe comunal en la despedida realizada en la Catedral.
Luego de recibir la distinción del oficialismo local bahiense la Fiscalía a cargo del dr. Abel Córdoba solicitó al juez que lleva adelante la causa 04/07 que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo la órbita de la Armada que lo cite como testigo ante las reiteradas menciones sobre su persona que hacen los sobrevivientes y familiares de las víctimas.
Incluso, el propio Mayer -en mayo del 77- no ahorró loas “antisubversivas” cuando le tocó ser uno de los oradores en un acto en que se distinguió a los hoy procesados Julián Oscar Corres, Carlos Alberto Arroyo, Miguel Ángel García Moreno y Mario Carlos Méndez por haber asesinado a Daniel Hidalgo y Olga Silvia Souto Castillo en un departamento del cuarto piso de Fitz Roy 137 el 14 de noviembre de 1976.
Los familiares de “los chicos de la ENET” secuestrados por la patota del V Cuerpo, según la requisitoria de elevación a juicio, “en dos oportunidades entrevistaron a monseñor Mayer (…) que profirió diversas hipótesis sobre lo ocurrido. Tras una primera reunión en la que ‘prometió influir sobre las autoridades militares’, manifestó que su ‘influencia era limitada, que los militares le habían dicho que ellos también tenían sus secuestrados, que a su vez le indicaron que los secuestros podían ser obra de Montoneros y lo iban a investigar’. Al concluir la reunión, y en contradicción con las palabras expresadas anteriormente, les informó que ‘lo que había generado las detenciones, al parecer, era el posible tráfico de drogas’”.
También recurrieron ante el religioso para pedir información sobre los obreros gráficos de La Nueva Provincia Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, desaparecidos por unos días para luego aparecer sus cuerpos acribillados en cercanías a “La cueva de los leones”. La respuesta a una de las viudas fue tajante: “Los buenos no son para esta tierra”.
L
amentablemente, Mayer no se puso a disposición de la justicia. No dijo lo que sabía. Ante el llamado para que brinde su testimonio, la Curia se presentó mediante un representante legal y manifestó que no estaba en condiciones de declarar. Dos médicos del Hospital Penna lo examinaron y concluyeron que estaba con la salud mental deteriorada.
Otra opinión tienen los escribas de LNP y lo demuestran con admiración comentando que “hasta los últimos tiempos, se levantaba a las 6, ponía LU2 y se subía a la bicicleta fija. Leía por horas sobre la Iglesia y la Argentina, y le gustaba escuchar partidos de fútbol por radio, sobre todo si jugaba la Selección. A las 19, todas las tardes, misa. También viajaba por la zona, principalmente para las Confirmaciones”.
Dicen que fue un buen pastor. Tal vez haya sido solo un lobo más…

Elena Montechiari, Madre de Plaza de Mayo de Bahía Blanca, aun conserva nítido el recuerdo del día en que la echó de la Catedral junto a sus compañeras por ser “tan montoneras como sus hijos”. Poco tiempo atrás lo encontró en un banco y el obispo colaboracionista le prometió arrodillarse a rezar por los 30 mil desaparecidos…

Por: http://enesoestamos2009.blogspot.com/ – FM de la Calle 87,9Bahía Blanca

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Opinión: Balance de lo actuado en el Fútbol.

Por Mario Alejandro Higonet

BALANCE DE LO ACTUADO

No soy original cuando digo que llegado el fin de año es necesario hacer un balance de lo actuado, en este caso de la situación del fútbol argentino comenzando por el escenario pampeano.

En nuestra zona sur de la Liga Cultural la actuación de Villa Mengelle como campeón de la edición 2010 de la Copa Presidentes, aparece como destacada; luego cada club estará haciendo su auto crítica –al menos es lo que creo sucede-, con un análisis más pertinente y adecuado a expectativas y posibilidades. Digo esto teniendo en cuenta que las actuaciones de los clubes, comprenden no sólo la primera división sino también lo que se hizo en las inferiores. Me detengo en este párrafo advirtiendo la importancia de los clubes sociales y/o deportivos, que ameritan su atención conteniendo a los niños para evitar su exposición en otros ámbitos que aparecen como atractivos y “atrapantes” –por si hace una aclaración falta, hablo de alcohol, cigarros y drogas-.

A propósito de esta mención, entiendo que las acciones del estado, en cuanto apoyan a clubes barriales –Che Guevara, Germinal, etc.– apuntan a este cometido, por lo que comparto las decisiones que pueden aparecer como apuradas, pero son miradas positivas porque hay un futuro institucional que se logra en la continuidad.

Me introduje de alguna manera en el ámbito capitalino, referencia Norte de la Liga Cultural, donde el balance no debe aparecer como positivo, teniendo en cuenta la opacidad de la actuación de los grandes en el torneo provincial. Vale un mérito para el Atlético Santa Rosa, que “volvió pisando fuerte” en una categoría donde era común encontrarle, y para el Che Guevara que hizo su debut en la primera B logrando un salto a la mayor categoría. No quiero dejar de mencionar a un histórico últimamente ausente, el Atlético Macachín que en categoría sexta, obtuvo el logro máximo de la provincia.

Quizá no estoy autorizado para hablar de la Liga Pampeana y no voy a ser original también, cuando diga hoy son los rectores del futbol pampeano, encabezados por el “Azul” de Alvear Futbol, ganador del torneo regional de esa liga, y del Torneo Provincial en una final con un participante inédito: Matienzo de Luiggi.

Con todo lo explayado y a modo de proyección extraprovincial, el saldo del fútbol pampeano tiene sus debes y haberes, pero sigue faltando al ámbito nacional pese a los intentos de participar en el Torneo del Interior, uno de los escalones más bajos en el futbol argentino. He oído en voz de algún colega, que el presidente de la AFA tiene la intención de organizar un torneo como aquel Nacional, que le permitió allá por el 80 ingresar al Atlético y rozarse con algunos grandes: Rosario Central y San Lorenzo.

Puede aparecer como un intento de federalizar el deporte más atractivo entre nosotros, y tengo en claro que una decisión desde ese lugar modifica los formatos establecidos como habituales.

Con todo,  me sigue pareciendo necesario establecer una identidad de fútbol pampeano, claro nada fácil hacerlo, pero posible en un acuerdo entre quienes dirigen los chicos en los aspectos tácticos y técnicos, impartiendo como generalidad la posibilidad de “divertirse jugando a la pelota”.

Para finalizar, un epílogo de referencia al fútbol nacional donde la característica fue la fragilidad por la que atravesaron los “grandes”, lo que permitió destacarse a otros equipos que no tienen ese calificado. Como positivo, le permitió a los torneos máximos una variable de interrogantes, en cuanto a no poder calificar a un único o dos favoritos, lo que suena a común en el mapa europeo. Nuestra selección no pudo acceder al lugar al que todos aspiran, lo que puede medirse como fracaso dado el potencial de individualidades que tenía ese equipo, cuyo conductor también demostró no poder “armar el rompecabezas de pasiones”.-

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Opinión: Barça-Real el Clásico del Mundo.

Por Miguel Alvez.omo consumidor, “fana” y adicto al fútbol, el día lunes me dispuse a ver el clásico “del mundo” entre el Barcelona y el Real Madrid.

C

Yo comenté que era un partido para verlo tomando un “whisky importado y fumando un habano” por la categoría del encuentro y de los jugadores que integran cada plantel.  Al cabo de los 90 minutos ví una demostración de fútbol del mejor equipo del mundo (lo demostró el año anterior ganando todo lo que jugó) que borró de la cancha al otro equipo. Para quienes nos gusta el fútbol realmente ver jugar así a un equipo es para disfrutarlo, porque cuando uno mira a SU equipo lo que quiere en primer lugar es verlo ganar, luego si se puede, que juegue bien.-
Yo creo que habría que hacer un compacto con lo mejor del Barcelona, distribuirlo entre todas las escuelas de fútbol, que se lo pasen seguido a los chicos y comentarle que así se juega al fútbol, para que cuando lleguen a primera división se pueda mejorar la calidad del juego, viendo que cuando se llega al área rival y no hay pase, se puede volver la jugada hasta el área mismo y comenzar nuevamente la jugada por otro sector, y no que la pelota termine en un centro a cualquier lugar.  Tal vez también se pueda entender que el balón hay que entregarlo a un jugador con la misma camiseta, y que si quien se traslada es la pelota y no un jugador, lógicamente el cansancio va a ser menor.  

Tal vez lo que estoy pidiendo es mucho, si ni siquiera los equipos de la primera A juegan de esa manera, pero bueno, porqué no soñar con que alguno de los equipos de nuestra zona pueda “parecerse en algo” al Barza.-  

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Opinión: Tiene que ver con el Fútbol.

A escasos días del cumpleaños 50 de Diego Armando Maradona, me autorizo a introducir unos breves párrafos en referencia al ídolo emblemático, popular, crítico y criticable a la vez que legítimo representante del fútbol argentino.
Siempre recuerdo el haber escuchado en Radio El Mundo el comentario que refería al ingreso de “un jugador muy joven pero destacado y con condiciones extraordinarias”, al campo de juego en un partido entre Argentinos y Talleres de Córdoba, allá por el año1976, con sólo 16 años y que con esos rasgos destacados en su primer jugada le hizo un caño a un rival entusiasmando a sus conocidos hinchas del bicho colorado. En febrero del 77 iba a debutar en la Selección argentina dirigida por el “flaco” Menotti quien no lo convocaría con el seleccionado ganador del mundial en nuestro país, que intentaba disimular los rasgos oscuros de la dictadura militar representada por Videla.
M
uchos conocemos el trayecto del Diego en los escenarios futbolísticos argentinos y extranjeros que confirmaron aquellos antecedentes transformando aquel cabecita negra de Villa Fiorito en un genio futbolístico, de condiciones extraordinarias. No voy a incursionar en su proyección como persona, de la cual no comparto su elección de vida, aunque a modo de comprender sus actitudes consideradas negativas debemos entender esa posibilidad propia de alguien nacido en una villa miseria –tradúzcase pobres de la sociedad urbana-, y que llegara a la cúspide económica y popular.

E
l jugador que intento analizar, representó desde sus primeros pasos a una generación nueva contraria al Catenaccio instalado como modelo futbolístico por los italianos quienes habían sido rectores por esos años, aunque con escasos logros a nivel mundiales de fútbol. Mientras los nuestros no tenían mucho éxito, eran los brasileños con el gran Pelé quienes ocupaban la hegemonía en el mundo de este deporte, donde la televisión comenzaba a concentrar las miradas en las pequeñas pantallas, aún en blanco y negro.
Con Boca, el equipo de su corazón obtendría la posibilidad del salto a escenarios extranjeros, y su llegada al Barcelona opacado por el privilegio del Real Madrid. Sería en el Nápoles donde confirmaría su potencial distinto y superlativo, además quitándoles a los equipos del norte italiano la supremacía de títulos nacionales.
Y fue en el 86 cuando mostró que esas dotes peculiares no eran casualidades fugaces, y con los ingleses donde elaboraría esa obra maestra sin parangones en el pasado y posibilidades en el futuro. Además contaría para nosotros los “hinchas” argentinos el relato de Víctor Hugo, emocionante y sensitivo generador de emociones y pasiones nunca antes percibidas por quienes mirábamos el futbol en la tele. Lo digo sin tapujos, escuchaba al uruguayo y miraba la tele, terminando arrodillado y con los ojos cubiertos de lágrimas por haber podido observar como espectador único ese gran gol que catapultaba al seleccionado argentino como el mejor de ese mundial en México.

Transcurrirían otros momentos donde comenzaba su declinación deportiva y aparecerían aquellos rasgos oscuros de su vida personal, que cuestionaron aquel actor del fútbol destacado. Son exposiciones a las que personas como el pueden afrontar y deben superar en su propia elección de vida.
Su incursión al mundo del DT tampoco ha tenido un balance positivo, propio de esa sanguinidad que le caracteriza y a mi entender no le permite separar el rol del crítico entendido, que analiza a quienes juegan desde afuera como entendido y autoridad.
Estoy queriendo explicar su fracaso como técnico de la selección en el mundial último en Sudáfrica, cuyas expectativas eran mayores pero la obtención generó un gusto amargo entre las fuertes pasiones argentinas. Sabemos como terminó esa historia, porque aquel pequeño captado por los medios radiales, hoy constituye un disparador de opiniones diversas en los ámbitos televisivos, que usaron su figura para una mejor proyección cautivante de un público globalizado, a la vez que ayudaron a concluir esa página de los jugadores que el Diego representaba, con identidades nacionales y sin tanto respaldo mediático, generador de negocios transnacionales.

C
abe como argumento respaldante las vicisitudes por las que atraviesa nuestro fútbol argentino, quien ha sufrido en fuertes expresiones y resultados esa pérdida de identidad y busca –hay quienes lo intentan- volver a sus orígenes, urgido y acosado por las demandas de clubes extranjeros, quienes tienen en el frágil mercado argentino una generosa y barata oferta de talentos jóvenes.-

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Opinión: Crueldad.

Crueldad

Pensaba que a esta altura de mi vida, mi capacidad de asombro estaba saturada. Pero no. La crueldad demostrada por la gente con respecto a la muerte del ex- presidente Néstor Kirchner llego a niveles inimaginables.

Insultos, festejos, deseos de muerte a la Presidenta y otras tantas muestras de crueldad-fascismo-necedad inusitada, realmente me causan vergüenza ajena.

Que el odio lo demuestren las clases dominantes y gorilas es de esperar, también es “comprensible” que reaccionen así  los nostálgicos de la dictadura; pero que se sumen:

–    Trabajadores que tienen 3 o 4 aumentos salariales beneficiados por la implementación de las paritarias por parte del ex presidente, suspendidas durante 10 años por Menem.

–   Jubilados que tienen esa condición por la decisión política de Néstor Kirchner, de otra forma estos 2,5 millones no se hubiesen jubilado nunca porque no tenían aportes suficientes o estaban fuera del sistema como las amas de casa, por ejemplo.

     Podría seguir enumerando más casos, pero me voy a detener en el último que me parece paradigmático pero no sorprendente,  el de la clase media. Es reconocido  su odio hacia la clase trabajadora y los marginados del capitalismo y cuando alguien (desde la presidencia, en este caso) establece como política de estado promover conquistas sociales dirigidas a estos sectores flagelados por anteriores gobiernos (léase, desde el 1976 al 2003), reaccionan como si les quitaran algo a ellos, y muestran sus dientes y destilan odio. Pero su odio no es racial (a pesar de los “negros de mierda”, “villeros de mierda”, etc., ) sino económico social, lo que odian es a los pobres y a cualquier medida política que ayude a acercar a las castigadas a su nicho de supuesto bienestar. Dije que no sorprende porque la clase media, reconocida por múltiples sociólogos y pensadores como  estúpida en su gran mayoría, siempre se equivocó de enemigos, deberían darse cuenta que los verdaderos enemigos no son los de la clase trabajadora ni los marginados sino las clases privilegiadas del capitalismo.

Por último solo me queda una pregunta. Todos estos sectores que festejaron la muerte de Néstor Kirchner, ¿Festejarán la muerte de Videla, Menem, y/o De La Rúa?

Osvaldo Rosembach  / Santa Teresa

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