Opinión: ¿Hay Equipo?.

A escasas horas del comienzo de este gran evento deportivo internacional, conocido como el Mundial de Fútbol con sede en Sudáfrica, se ha centrado el mayor número del público adicto y de aquel con relativo interés, pero motivado por el reconocimiento de la nacionalidad. En países como el nuestro con una fuerte identificación del fútbol es casi total la adhesión, incluso ha generado la aceptación de los ministerios escolares, que han elaborado algunas pautas referidas al escenario elegido, como recursos didácticos cuyo objetivo es captar la atención de los alumnos y evitar una ausencia masiva.

Hay que manifestar también la construcción de ese gran espacio comercial que se construye con este evento, y que posibilita la obtención de muchos productos con colores nacionales, desatando un aumento de la demanda de clientes interesados en esa compra. Por supuesto, hay quienes consiguen grandes ganancias en la oferta de camisetas, pelotas y otros elementos, donde la regulación de precios está dada por ese espacio inmediato y mediatizado.

Con respecto a lo que nos atañe: la Selección Argentina, sigue siendo el interrogante cual es la posibilidad que tiene, y cuyas expectativas generales dan por sentado el paso rápido de la primera etapa, dentro de una zona considerada “fácil”. El funcionamiento de un equipo con un potencial enorme y envidiado por los conocedores de este deporte, es el Quid de la cuestión y que por la característica de cada jugador, está supeditado a su desarrollo a lo largo de los partidos. Lo decía hoy un jugador con certeza y conocimiento, cada partido representa un escollo difícil y a superar con el acuerdo de un equipo donde cada uno debe cumplir con sus obligaciones tácticas y exponer en los momentos necesarios, sus recursos técnicos.

Es aquí donde no se puede abundar, porque tiene el fútbol la facultad de ocultar –en especial para los responsables del equipo rival– cuales son las posibilidades que puede esgrimir un jugador en acciones decisivas, en especial en el área peligrosa. Messi, Verón Tévez y algunos otros, son los jugadores reconocidos como peligrosos para los equipos con los que debe enfrentarse la selección nacional, representada por Diego Maradona. Pero son ellos los que pueden hacer uso de sus herramientas talentosas, siempre que el equipo les brinde el funcionamiento que les permita su exposición, y no olvidemos que los “de enfrente” están elaborando las defensas para desarmar ese potencial.

Por último, lo decíamos y compartimos con Miguel Alvez en Por Deporte, el fútbol tiene la posibilidad de darnos alguna sorpresa, y esperamos sea satisfactoria.-

Leer mas

Opinión: Quienes hacen Patria.

Los festejos del bicentenario exponen una polémica filosófica generada entre los intelectuales de la historia, en cuanto a la construcción de conceptos que constituyeron la columna vertebral de ese relato reconocido como oficial de nuestro país.

Las luchas de esos momentos coincidentes al inicio de nuestra nación tenían otras prioridades sustentadas en los pensamientos ilustrados de la libertad, igualdad, que además tenían como urgente el fin de un Antiguo Régimen privilegio de noblezas feudales en retirada. Claro, se postergaba u ocultaba el enfrentamiento entre una clase social identificada al atraso con otra portadora del progreso burgués.

Mientras en esos escenarios del poder, cuyo epicentro radicaba en el Cabildo, los vecinos ilustres discutían por la continuidad o no del rey, en la plaza merodeaban algunos personajes movilizados por los ideólogos de ese proceso revolucionario.

Lejos de la escena –aunque en los símbolos algunos aparecieron- la masa popular se mantenía ajena a los sucesos, y luego se acomodaría de acuerdo a su rango a las exigencias revolucionarias. Algunos haciendo patria en la guerra con el invasor, o en las montoneras de los caudillos, quienes tomaron el control por más de medio siglo en las Provincias Desunidas del Sur.

A 200 años de esos eventos iniciadores de la historia argentina –el nombre Argentina reconocería a nuestro territorio recién en 1860-, se suscitan iguales sucesos con distintos protagonistas y características actuales:  nuestra presidente se enfrenta con el jefe de la ciudad autónoma y exponen sus diferencias en la reinauguración del emblemático Teatro Colón.

Mientras tanto la gente que representa al pueblo mantiene su distancia a la lucha por el poder y participa de manera masiva en los festejos por la patria. Desde los medios de comunicación intentan manejar los intereses generales a esas dos posiciones, volcando en números de participantes las intenciones populares cuyo polo de atención es la Argentina.

Es por ella que transitan en la calle día a día sosteniendo los marcos institucionales para que este país tenga el reconocimiento como tal en ámbitos internacionales. Quienes están en la esfera del poder no deben olvidar que la historia se construye con quienes a diario sostienen la estructura de esta patria con historia de dos siglos sin una proyección adecuada por sus guerras civiles, y la fragilidad de una democracia vapuleada por los golpes de estado. Es la gente del pueblo quien suele pagar de manera más cruel las consecuencias de irresponsabilidades políticas de quienes ocupan ese pequeño espacio abundante en privilegios.-

Leer mas

Una lección de ética en éste Bicentenario: La carta del Dr. Favaloro antes de suicidarse.

Los íconos argentinos de este Bicentenario jamás podrían agotarse en una caprichosa nómina, sino que hay muchos otros que contribuyeron a construir la idiosincrasia nacional con el legado de su ejemplo. 

Uno de ellos es en el ámbito de las ciencias, René Favaloro, conocido en la zona por su paso como médico rural en Jacinto Arauz. 

Vale la pena en ésta fecha recordarlo con la nota que dejó el Dr. René Favaloro antes de suicidarse, un 29 de Julio de 2000 a las 14,30 horas. (Hace poco tiempo, el Juez liberó esta carta para su conocimiento público). Es de lectura imprescindible y una lección de ETICA con Mayúscula:

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces.. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.

La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. ‘Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?’. ‘Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe’.
El cirujano ‘de real valor’ además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las
‘indicaciones’ de su cardiólogo. ‘¿Doctor, usted sigue operando?’ y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna ‘lecture’ de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.
Pero aquí, vuelven a insertarse en el ‘sistema’ y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos..

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle ‘la operación económica’ y entregará el sobre correspondiente!.

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir ‘no hay camas disponibles’.

Nuestro juramento médico lo impide.

Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.

Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ´sistema’.

Sí al retorno, sí al ana-ana.

Pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben como hacerlo. ‘Debes dar un paso al costado.

Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado’. ‘Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios a nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.
El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.

¡La leyenda, la leyenda!’

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar,  galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.

No se hable de debilidad o valentía.
 
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Un abrazo a todos

René Favaloro, Julio de 2000.-

Leer mas

Cuento: Angélica de los dos Cabildos.

Próximo ya el 25 de mayo, el escritor local Guillermo Herzel nos envía éste cuento escrito a mediados de los `90, cuando las épocas del “salvese quien pueda“.

Lo compartimos con nuestros lectores:

¡Qué este bicentenario nos ayude a recuperar la voluntad revolucionaria de Moreno, Belgrano, Castelli y todos los patriotas que se nos adelantaron con los sueños!

                     Guillermo Herzel – Guatraché

DESDE HACE SEIS DÍAS, UNOS CINCUENTA DESALOJADOS PERMANECEN EN EL CABILDO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

( Titular del Diario “La Arena”. Santa Rosa, miércoles 7 de diciembre de 1994.)
  
Angélica de los dos Cabildos  

Guillermo Herzel – 2009

La de este miércoles, 7 de diciembre de 1994, fue la sexta noche que los anchos muros insurrectos del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, velaron el descanso y los sueños de mujeres, hombres, ancianos, niños… Cincuenta personas, y algunas más, que desaparecieron, cuando la policía llegó amenazante, diciendo que el Juez de menores se llevaría a los chicos en custodia, para que no duerman en la calle. Andarán en alguna plaza cercana. No tan a la vista de todo el mundo. Porque no es por los chicos ni por los viejos, la bronca de los funcionarios del gobierno. Es por esa multitud que pasa y pasa por el lugar. Delegaciones de escolares, viajeros del interior, extranjeros, turistas, los diarios, los curas de la catedral que correrán a contarlo a sus obispos, las Madres de Plaza de Mayo, como si no fuera suficiente el despelote que arman todas las semanas, y los políticos, siempre buscando argumentos nuevos para las próximas elecciones. ¡Cómo se van a refugiar justo ahí, en el corazón de las decisiones políticas del país!

Fue la sexta noche que, en la recova del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, intentaron guarecerse y descansar, albergar sus sueños y esperanzas, cincuenta desalojados. Sucedió sobre el final de la primavera de este 1994, año de injusticias y broncas, que crecen a cada segundo, multiplicadas por la farsa y el silencio oficial, los carros de asalto y la violencia de la policía.

Nadie advirtió  en las cinco noches anteriores, esa luz encendida sobre el filo de la madrugada, en la segunda puerta que abre el interior del edificio al fresco reparo de la galería del primer piso.

Angélica la vio esa noche.

Llegada desde Tucumán hace menos de un año, no dejó que la ciudad le atrofie su capacidad para distinguir una suave luz, como aquella, en la oscuridad de una noche. Si el Cabildo está cerrado, pensó. ¿Quién ha encendido esa luz? Los dos pequeños dormían, acurrucados debajo de una campera, contra la histórica pared que sostuvo la revuelta de Mayo. Entonces se decidió. Sabía que desde el patio se puede ingresar por una puerta cerrada por una simple cadena. Entró tratando de no hacer ruido. Todo era oscuridad. A tientas y muy lentamente, llegó a una escalera que, imaginó, la llevaría hasta la puerta de entrada.

Subió. No veía nada. Uno, dos, tres escalones más y apareció una fina línea luminosa por encima de su mirada. Era sin duda la puerta esperada, el lugar que buscaba. Faltarían cinco o seis escalones más. Con todo cuidado siguió subiendo hasta que sus zapatillas se iluminaron al pie de la madera que ahora la separaba del misterio y le exigía a su corazón un ritmo desenfrenado.

Recordó todo en ese instante: el viaje desde Tucumán hacia la esperanza del trabajo y la casa, los días que pasó en aquel depósito que los compañeros habían descubierto y tomado, antes de su llegada. La voluntad de todos de luchar por un techo, un amparo capaz de contener sueños y broncas, de ofrecerse al descubrimiento de los pequeños que andan asumiendo la vida, sin la simple compañía de un pájaro, sin la sombra y la ternura de un árbol.

Recordó el desalojo, cuando llegó el empleado de la Justicia con tantos policías. La intención de resistir y la inmediata sensación de derrota, ante el despliegue impresionante de armamento y efectivos.

Recordó, milímetro a milímetro, todo lo ocurrido desde aquella tarde, cuando en su remoto pueblito, decidió medir suerte en Buenos Aires.

Estaba allí, en una situación que jamás hubiese imaginado, llevada, simplemente, por una curiosidad que ahora, frente a la luz que escapaba por debajo de la puerta, parecía desmedida para alguien que anda queriendo resolver algo tan elemental como la necesidad de una simple vivienda, donde, al calor de sus paredes, recuperar el sentido de la vida.

Ya antes de llegar a la puerta  le pareció escuchar que hablaban. Eran voces que crecían a medida que se acercaba. En un momento se encontró con el frío bronce de un pomo, de generosas dimensiones, con el que, seguramente, se abría la puerta. La línea de luz se prolongó a todo el margen izquierdo del marco y comenzó a crecer, permitiéndole hacer un primer balance de lo que allí estaba ocurriendo: un importante grupo de gente ocupaba altas y finas sillas tapizadas, colocadas en torno a una mesa de grandes dimensiones. Vestían buenas ropas, formales y antiguas. Otra gente, de pie, completaba la capacidad del recinto y participaba, asintiendo o reprobando lo que debatían quienes estaban sentados.

La vista de Angélica volvió a la mesa. Allí vio algunas caras que le fueron familiares. ¿De dónde? ¿Quién era, por ejemplo, ese hombre que hablaba agitando sus brazos con ademanes que reforzaban lo que decía? ¿Dónde lo había visto antes? ¿En su pueblito de Tucumán? (Aunque esa ropa…) ¿En el tren? Pero los que están sentados a su lado, a izquierda y derecha, también le resultan conocidos. Quizá compañeros del depósito, donde vivió casi medio año, hasta el desalojo… ¿Gente del grupo con el que tantas veces cortaron calles? Pasó revista, uno por uno, a todos los presentes.

Alcanzó a ver, entonces, una larga hilera de retratos, enmarcados y colgados en una de las paredes laterales. Allí encontró la respuesta a la incertidumbre de aquellos rostros familiares y desconocidos, tan especiales y tan anónimos a la vez. 

Muchas de las caras sentadas en torno a la gran mesa, ornamentaban la sala del cabildo de la ciudad de Buenos Aires. Al pie de cada retrato y con grandes letras, sus respectivos nombres y apellidos.

Angélica iba y venía con sus ojos. Buscaba el cuadro que correspondía a cada uno y regresaba a él por su identidad.

Aquellos que estaban hablando -ya no había dudas- eran Moreno, Paso, Belgrano, Castelli, Matheu, Alberti, Larrea, Azcuénaga…

Hablaban de las dificultades de sus compañeros, los que dormían abajo: que hay que romper las cadenas que nos atan al imperio colonial. Fomentar la industria para crear puestos de trabajo. Gobernar para las mayorías populares y desarrollar un verdadero sentido de país. Poner la tierra al servicio de la producción. Que a ningún vecino le falte trabajo ni escuela ni hospital ni vivienda. Y que, para lograr todas estas cosas y muchas otras que necesita la gente, ya no hay margen para negociar. Que el único camino es desconocer la autoridad del Virrey, anular toda injerencia extranjera y de criollos cómplices del imperio, para luego, ya sin ellos, en la gloria de la libertad, desarrollar una profunda revolución que nos habilite a todos para gozar de aquellos derechos.

En los ventanales del frente, el cielo claro comenzaba a parecerse al río. Desde las remotas profundidades del horizonte volvía la luz sobre Buenos Aires. Los moradores de la galería, abajo, abandonaban sus improvisados lechos. Doblaban alguna frazada o abrigo y conversaban en una rueda que crecía: que cuántos se han quedado anoche, que otra vez somos cincuenta, que a los chicos no se los lleva nadie…

Y la rueda crecía…

Pronto bajará Angélica para discutir con todos nosotros los proyectos que, después de dos siglos de debate, está terminando de ajustar con los señores del primer piso, entre los muros insurrectos del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires.

Cabildo de Buenos Aires.

Guillermo Herzel.

Leer mas

Opinión: La Televisión (1º Parte).

Como introducción vale la aclaración que el término medios de comunicación esta mal utilizado. Para que exista una comunicación deben haber además de un emisor y un receptor, un intercambio de estos roles.

Los programas de mayor ratings  de la pobre y banalizada  televisión argentina son un insulto al buen gusto y estupidiza a los televidentes cómplices. Porque convengamos que sin publico tales programas abrían desaparecido del aire.

No voy a hacer mayores comentarios sobre los lamentables programas de chusmerío de viejas de barrios que instalan sus noticias de tal manera que convencen a quien los mire que estas peleas y demás trivialidades deben importar y formar parte de los comentarios entre el común de la gente en su vida cotidiana.

Los principales noticieros que interpretan muy bien su papel de desinformar ocultando noticias, autocensurándose persiguiendo el fin desestabilizador y desmoralizador entre las masas, porque ven afectados sus intereses meramente económicos y que disfrazan la información, mintiendo, cuando dicen que ven afectada la libertad de prensa cuando se los critican (en pleno uso del derecho democrático de cualquier ciudadano).

Un ejemplo, un poco desactualizado, pero bien vale plantearlos para graficar el concepto,  de la imparcialidad de los medios privados es como se lo crucificó a Diego Maradona cuando en un arrebato de revancha hacia los medios que lo criticaron sin piedad durante toda su vida y mas aún en la etapa de entrenador del Seleccionado Argentino de Fútbol, (apoyo a la ley de medios y estatización de la televisasión de los partidos mediante), insultó a algunos periodistas. Los mismos medios de comunicación no fueron tan vehementes en las criticas cuando el presidenciable y sojero Carlos Reutemann insultó con epítetos del mismo calibre (o peor aún) a Nestor Kirchner y al Gobierno Nacional, es más se lo tomó como una nota de color provocada por un enojo ocasional; tampoco se dijo nada en contra cuando el impresentable  y también sojero (pura casualidad, no sea mal pensado) Alfredo D’Angeli  insultó permanentemente al Gobierno Nacional y a Néstor Kirchner, causando vergüenza ajena.

Otro argumento utilizado es criticar al programa 6, 7, 8 del Canal 7, esgrimiendo que se trata de un Canal del Estado y no del Gobierno de turno. Solo voy a manifestar que por fin alguien se atreve a hacer periodismo de periodistas, porque pareciera que estos profesionales son intocables, impunes y que pueden decir todas las barbaridades que se les ocurran, a ellos o sus patrones, escudados por el ambiguo concepto de libre expresión que manejan. Además si estaría en vigencia, como debería, la Ley de Medios Audiovisuales seguramente los pensamientos que se expresan en el Canal de Estado tendrían cabida en otros canales de televisión y/o radios diversas, pero mientras siga rigiendo la ley de la dictadura que tan democráticamente defienden los monopolios esto es imposible.

(Continuará).

Osvaldo Rosembach

Santa Teresa – L.P

Leer mas