Historias: El día que aterrizaron cuatro Aviones Caza en Bernasconi.

El día de los Gloster (1958)

No fueron pocos los que percibieron, con cierto sobrecogimiento, el lejano bramido crispando el amanecer de Bernasconi. Pero la incertidumbre demoró al menos una hora más en disiparse.
Fue el tiempo que un productor de la zona, tras vencer su recelo, invirtió para aproximarse a un tramo de la ruta nacional 35, situado a dos o tres kilómetros de la entrada al poblado. Allí no tardaría en establecer el origen de la alteración mañanera.

Momentos antes un fuerte ruido había atraído su atención y la extrañeza transformada en alarma al observar precipitarse en su chacra un objeto plateado de considerable tamaño.
Al atravesar la alambrada la visión de la carretera mudó en asombro su curiosidad: en el lugar, alineados al costado de la banquina, cuatro enormes aviones con sus respectivos pilotos aguardaban a la espera de auxilio.
Prontamente, con inocultable deleite, el hombre de campo daría cuenta del episodio al comisario y lo refrendaría más tarde hasta el hartazgo a quien se le cruzara. Al parecer uno de los aparatos, con destino a la Base de Punta Indio, había quedado sin combustible obligando a un descenso forzoso del conjunto. La ejecución de esta maniobra impuso la necesidad de arrojar preventivamente los tanques de aprovisionamiento.

L
a especie se dilató hacia todos los confines en aquel intenso verano y no fueron pocos a los que se les antojó relacionar las aprensiones del chacarero con las turbaciones que, veinte años antes, Orson Wells generaba en su audiencia de La Guerra de los Mundos.
Si hasta las imprecisas crónicas posteriores de la radio de Bahía Blanca no habrían escatimado elementos para establecer, con cierta sorna, estas analogías.
Empero, aunque desde otra consideración, el miedo podía tener sustento: cuatro aviones de la misma dotación habían sido protagonistas centrales de los bombardeos a Plaza de Mayo tan solo tres años antes, el 16 de junio de 1955. Una vileza que aún sigue impune.

Pero no hubo aquí, en la sobresaltada campaña pampeana, corolarios luctuosos. Al contrario.
Fue una jornada de fiesta. Los escolares no asistieron a clases y el ausentismo en los lugares de trabajo fue notable. Camiones, tractores y diversidad de vehículos llegaron hasta el lugar de las expectaciones procedentes de diversos puntos del departamento Hucal. Los aviones Gloster Meteor, sus pilotos y el chacarero –en ese orden– se constituyeron en los focos de un interés que no decreció en ningún momento. Es que los contingentes se fueron renovando hasta promediar la tarde en que, procedente de la base de Puerto Belgrano, llegó un camión cisterna para cumplimentar la tarea de abastecimiento.
Pero sin lugar a dudas el momento de mayor excitación fue el que fraguó el despegue de los aparatos. Ordenados en la ruta de tierra se elevaron uno tras otro ejecutando un pronunciado giro hacia el Este apuñalando el firmamento. La algarabía de los concurrentes en la despedida apenas fue disipada por el tronar de las turbinas.
Luego, un absoluto silencio y quizás un dejo de tristeza por el retorno a una previsible rutina. Sin embargo ya nada sería igual en las tertulias vecinales de las semanas venideras por el predominio de lo acontecido.

C
uando el último Gloster se perdió en el horizonte y se ponía de relieve la dificultad colectiva para exteriorizar sus emociones alguien se atrevió a quebrar el mutismo con una casi inaudible musitación: “¡Qué bien manejan!”.

Pinky Pumilla Escritor y Periodista (pum@cpenet.com.ar)
http://cronicasdelfuego.blogspot.com

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Historias: Recordando al Club San Martín de Remecó.

Por “Yuli” Santarelli.

El Club General San Martín de Remecó, que se lució en los años cuarenta, la misma década en que se funda el Club Atlético Huracán de Guatraché, tuvo cercana relación con el globito ya sea por partícipes directos o hijos y familiares de los antiguos integrantes del club de Remecó. Los apellidos Corchete, Ralli, Villagra, Fernández o Rodríguez fueron a lo largo de los 65 años de vida de la institución forjadores de gran parte de la historia de Huracán.

Juan Fernández, Presidente de San Martín de Remecó, sería también Presidente del Club Huracán en el período 1985-1986 y dos de sus nietos integrarían los equipos campeones de 1997 y 1999.

Otro integrante del albiazul de Remecó era Manuel “Manolo” Rodríguez, hermano de Tirso y de “Ñato” glorias de Huracán en los años cincuenta. Eduardo y Daniel Rodríguez hijos de Ñatoque hasta hoy en día visita el Club Huracán todos los días– también fueron destacados jugadores del globito. Por su parte Orlando, hijo de “Manolo”, sería un recordado arquero huracanense en la década del setenta. Elegido entre los mejores del torneo en 1973.

Villagra, fue jugador de la institución en los primeros años de vida.

Nada que agregar de los apellidos Corchete y Ralli que, en Guatraché, son sinómino de Club Atlético Huracán.

 

Alpachiri

Deportivas

El 9 de Julio se enfrentaron en esta localidad las primeras divisiones del Club Sp. Remecó y Club Sp. Alpachiri. Luego de una reñida lucha, dónde los dos bandos se esforzaban por conseguir el triunfo, éste se recostó para el lado de los locales, quienes vencieron por 2 tantos contra uno.

Los filtradores fueron Manuel San y Samuel Chávez, del cuadro vencedor, no habiendo enterarnos del nombre del jugador del club visitante que marcó el goal.

En este encuentro se disputaba un trofeo consistente en una hermosa copa, que fue a enriquecer la colección de las vitrinas del Sp. Alpachiri.

[Periódico Independiente “El Imparcial”, N° 22, Guatraché, 16 de Julio de 1943]

 

Remecó

Club General San Martín

En reunión efectuada el día 1° del corriente en Asamblea General, la institución que nos sirve de epígrafe ha renovado su Comisión Directiva quedando constituída de la siguiente forma, Juan Fernández, Presidente; Domingo Santos, Vicepresidente; Roque Fernández, Secretario; Felix Corchete, Prosecretario; Pedro Labelle, Tesorero; Victorino Herrera, Protesorero; Luis Risueño, Vicente Sastre, Manuel Rodríguez, León Roth, Emilio Ralli y Emilio Fernández, Vocales.

 

Baile Popular

El Club General San Martín tiene programado un gran baile popular a efectuarse el día 14 de Agosto en el salón del Señor Quemel E. Ralli, el que será amenizado por la Orquesta “Canarito” de Alpachiri.

Esperamos que los vecinos del pueblo y zona concurran al unísono para dar realce a este festival.

 

Despedida

En virtud de llevar dos años de actuación en la Comisión Directiva del Club General San Martín, y con motivo de ausentarse para la localidad de Ingeniero Jacobacci el joven Isidoro Sastre, dicha institución prepara para tal motivo un homenaje de agradecimiento a su eficaz colaboración dentro de la misma la que se llevará a cabo el día 15 de Agosto a las 19 horas, consistente en un asado a la criolla que se servirá en Remecó.

[Periódico Independiente “El Imparcial”, N° 23, Guatraché, 1° de Agosto de 1943]

 

Extravío

El señor Miguel Navas, nos pide hagamos público que días pasados extravió en el trayecto de Remecó a nuestro pueblo un saco gris claro, más o menos cerca de la quinta del señor D. Ayala. Se ruega a la persona que lo haya encontrado, tenga ha bien devolverlo.

[Periódico Independiente “El Imparcial”, N° 66, Guatraché, 31 de Octubre de 1945]

 

Club San Martín

Baile Popular

La institución que nos sirve de epígrafe tiene programado un gran baile popular a efectuarse en Remecó en el salón del señor José Roth (h), a total beneficio de su caja social. Como de costumbre veremos, a no dudarlo, el salón colmado de público ávido de divertirse y cooperar con la institución.

[Periódico Independiente “El Imparcial”, N° 69, Guatraché, 9 de Julio de 1946]

 

Curiosidades de Remecó en el Diario “El Imparcial“.

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Historias: Recordando al General Campos del Ayer.

En ocasión de la 16º Fiesta Pampeana del Tambo celebrada los días 6 al 8 de noviembre de 1992, Don Arturo Pelayo recordaba en una publicación al General Campos del ayer.

Los invitamos a compartirla:

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De General Campos a Canadá: María del Mar Torres Pantanetti.

María del Mar Torres Pantanetti jóven de Gral. Manuel Campos,  vivió un año en Canadá como parte del programa de Intercambio que tiene el Rotary Club.

Consultada para el programa “Cosas Nuestras por la 90” que se emite todos los Jueves de 17 a 18 hs. por La Radio del Sur Pampeano, María del Mar se dispuso muy cordial a ésta entrevista:

Néstor: ¿Cómo surge tu inquietud de ir a vivir a un país tan lejano del nuestro?:

María del Mar:Cuando me consultó mi mamá hace unos años si no me interesaba, yo me sentía muy chica, después cuando vino Marisa…-la jóven que vino del Norte en otro intercambio del Rotary-, ahí me dieron más ganas y fuí conociendo como era ésto, y entonces ahí sí le dije a mi mamá que quería, yo había elegido Estados Unidos, Canadá o México y por una vacante de una chica que íba ir a Canadá y no fué, me enviaron a mi”.

N: ¿Cómo viviste los comienzos de ésta experiencia en el país del Norte?

 MdM:Y… el comienzo fué llamando a cada rato a casa, diciendo que me quería volver, que nada me gustaba, que no me podía comunicar porque no sabía el idioma, además, allá es más normal que vayan chicos de otros países, pero pasado el tiempo me resulto al revés, me era difícil hacerme a la idea que me tenia que volver.”

N: ¿Notaste algún cambio en el estilo de vida de los Canadienses, respecto de los Argentinos?.

MdM:  “..sí…. allá tienen respeto por todo y cuidan mucho a su país y su forma de ser, yo pensé que debían ser muy fríos, pero nada que ver, son buenísimos, siempre estuvieron conmigo, la relación con la familia es como estando en tu casa o por ahí te ponen más límites por la responsabilidad que tienen sobre vos”.

N: ¿Cómo era un día de tu vida allá?.

MdM: “…dependía de la hora que te levantabas, casi siempre tipo 7,30 hs. para entrar a la escuela 8,45 hasta las 15,30; por ahí había madres que les gustaba más cocinar y si andábamos con poco tiempo tomábamos un jugo y una fruta y comíamos algo durante el viaje, ó también almorzábamos en la escuela, vos te llevabas o comprabas ahí. Cuando salía del colegio tenia actividades del Rotary, o me íba a jugar al tenis, además la ciudad es de 16 mil habitantes es decir ni grande ni chica, muy linda”.

N: ¿Te costó adaptarte al idioma?

MdM: ”..y si…,me costó seis meses poder comunicarme con fluidez”.

N: ¿Que sabe el Canadiense de la Argentina?

MdM: “…lo que conocen de Argentina cuando le decís que sos de ahí es por ahí la canción No llores por mi Argentina ó a Evita Perón; otros sin embargo pensaban que Argentina quedaba en Europa.”.

N: ¿Vos que les dirías a los chicos que se les presente una oportunidad similar?

MdM: “les diría que no lo duden, que es una experiencia única, increíble. Yo volvería a vivir otro año allá, el vínculo que formas con tu familia de allá es enorme. Si las etapas del intercambista las sufren todos, al comienzo te queres volver y después no te queres ir”.

N: Bueno, te dejo para vos las últimas palabras:

MdM:  “Quiero agradecer a la gente de Gral. Campos que se preocupó y preguntó por mi y a algunos de Guatraché. También a la gente del Rotary, muchísimo. Que el que quiera hacer el intercambio que se anime, porque vale la pena…..”.

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José Narosky: El Escritor Darreguense que vende más libros que Borges.

Trece mil seis-cientos setenta y cinco. Esa es la cantidad exacta de aforismos que lleva escritos José Narosky. Dos mil cuatrocientos de esos aforismos están en sus doce libros. Lleva vendidos, en veinte años, un millón setecientos mil de ejemplares. Con los aforismos, revela Narosky, se compró el departamento donde vive: zona paqueta, piso 16, vista al Río de la Plata. Con los aforismos ha viajado por varios países, invitado a dar charlas. Definitivamente, nadie le puede negar al aforismo la capacidad de generar placer.

Detrás de las cifras está el hombre de carne, hueso, camisa y pantalón de vestir. Ese hombre que, abstraído en su mundo de pura sensibilidad, nunca reparó en que la única planta que adorna su living es de plástico.

-No, no es de plástico -se acerca y empieza a tocar esas hojas de Taiwan-. Me parece que no -sigue tocando; no se convence-. A ver… Sí. Es de plástico.

Por suerte, los chocolates, galletitas, nueces y almendras con los que invita el dueño de casa no son de insípido PVC. Narosky prefiere almendras y nueces, que come con cierta avidez. -Tuve mucha suerte con mis libros. Pero muchos libros no significan alta calidad. Son muchos, simplemente. Si Maradona o Salas escriben un libro, por ahí venden más que yo. Pero no sé si escriben mejor que yo, ¿no?

El de Narosky ha sido un éxito tan arrasador como imprevisible. Nació hace 79 años en Darregueira, límite entre las provincias de La Pampa y Buenos Aires; su madre, que era ucraniana, leía a Schopenhauer y a Nietzsche y le inculcó el gusto por los libros. Luego, ya en Adrogué, se recibió de escribano y practicó canto lírico durante cuatro años. No era bueno, para nada, y encima era uno de los seres más tímidos del planeta y alrededores. Uno de sus aforismos dice: “No le perdono a mi timidez, me robó mi juventud“. Luego venció ese obstáculo y empezó a trabajar en radio y tuvo unos micros en ATC. Con el velatorio de un amigo comenzó la historia.

Narosky ya tenía cuarenta años. Un escribano maduro. “Iba al velatorio de un amigo. Eran las tres de la mañana. Yo siempre llevaba un papelito y una lapicera en el bolsillo. Ahora también -del bolsillo saca un papelito arrugado y una lapicera-. Vi mi cara en el espejo del auto. Y escribí: El dolor es el dibujante de la fisonomía . Ese fue el primero. Ese mismo día escribí veintidós, al día siguiente otros quince, o dieciocho, y así. En tres meses hice mil trescientos. Excluí mil y se transformaron en el libro Si todos los hombres… “.

En algún momento Narosky se creyó más que Cervantes, y no porque tuviera dos brazos sino por cuestiones literarias. Era lógico: un mediodía llevó esos aforismos a una editorial chica y a las cinco de la tarde le dijeron que los iban a editar. Si todos los hombres… vendió 600.000 ejempares y va por la edición número 31.

“Meses después supe la verdad -dice Narosky-. No les había gustado tanto. El libro estaba aprobado sin abrir. Yo tenía un micro en ATC que se llamaba Si todos los hombres … y los tipos pensaron: si dura tres meses con su programa, salvamos los gastos.”

Habla como un impostor. Siente que ocupa un lugar que no le corresponde. Ni siquiera se adaptó del todo al hecho de llegar a algún país y que lo esperen los periodistas y las cámaras. Y pide que lo que dice no sea visto como falsa modestia.

-Realmente, no parece falsa modestia.

-Le agradezco, porque no lo es. Tengo vanidad, lo que pasa es que la disimulo bastante bien. Si no, no le diría que vendí un millón y medio de libros. Me lo guardaría. Yo trato de no equivocarme. Corrí el riesgo de distorsionar las cosas. Eso me pasó con el primer libro. Cada vez vendía más y más. Yo pensaba que en algún momento iban a empezar a bajar las ventas. Y no bajaban nunca.

“Yo no soy rico en dinero, pero soy riquísimo espiritualmente. Millonario”, postula Narosky. En cuanto a lo material, vive un poco de los libros y un poco de la escribanía que tiene en Lanús -a cargo de uno de sus tres hijos-, a la cual va dos o tres veces por semana. Pasa los días lánguidamente, en su casa, preparando sus columnas para la radio y leyendo los centenares de cartas que recibe. “Contesto todas: las que me elogian y las que me critican”, dice.

El hombre ha tenido muchos halagos. Su primer libro le valió una carta extensa y elogiosa de Victoria Ocampo, a la que nunca conoció. Florencio Escardó tenía, siempre, un libro suyo en la mesa de luz. Una vez le llegó una carta de un admirador de Teherán. Hubo gobiernos que lo invitaron a dar conferencias. Publicó en el Readers Digest. En un bolichón rasposo de provincia, un ayudante de cocina adolescente le recitó de memoria varios aforismos suyos. Hace poco, cuando aún vivía en Adrogué, se le apareció un hare krishna y le dijo que había leído sus aforismos traducidos al sánscrito.

-Después, otra persona más me dijo que había visto mis aforismos en sánscrito. Pero yo nunca los vi -declara.

Tanto éxito junto. Lo leen el pueblo y la academia. Según dice, lo han usado en cátedras universitarias para dar clase. Sus lectores más fieles están en América latina, España y Portugal. No tiene aspiraciones de máxima. “El Premio Nobel de Literatura no me lo van a dar. No corro ningún riesgo“, ríe. Y se define: “Soy un hombre que escribe aforismos, algunos bien, otros regular, otros mal, y que tiene una difusión enorme. Fenómeno. Estoy contento“.

P ero no le gusta que tilden al aforismo de género menor. Se le recuerda que Borges afirmaba, citando a otro literato, que el único género malo era el género aburrido. Y ya que estamos con Borges: “Cuando alguien me dice que le gusta más lo mío que lo de Borges, me molesta“, confía.

-¿Y a usted? ¿Le gusta más Borges que Narosky?

-No es que me guste más Borges que yo -de golpe, como que se rectifica-. ¡Sí, por supuesto! Pero no es eso. Ocurre que yo nunca voy a ocupar el lugar que ocupa Borges.

-¿Qué le pasó íntimamente cuando vio que sus libros se vendían mejor que los de Borges? ¿Llegó a pensar que era mejor que Borges?

-Pude haber perdido el equilibrio emocional, pero no llegué a sobreestimar la calidad de mi literatura. Dice que un par de veces fue a reuniones de escritores y no se sintió bien. Es un outsider . “Sí, soy un outsider . Lo que pasa es que puedo entender la sensacion de algún escritor valioso, talentoso, que lucha, frente a mí, que vendo miles y miles y cientos de miles. Entiendo la sensación de injusticia que puede sentir”, expresa.

Come una nuez. Le cae otra miguita en el labio. Ahora responde sobre las críticas que recibe. Dice que no le molestan, salvo cuando son de tipo personal o cuando aluden a la cantidad de libros vendidos. “Si no, no me molestan. ¿Cuántos grandes no gustaron? Kafka, Chejov… Lo de ellos no le gustó a ningún editor...” La realidad es que Chejov fue en vida un ilustre escritor profesional y Kafka nunca quiso que nadie viera sus obras, por lo cual era imposible rechazarlas o aceptarlas.

A sus espaldas hay un cuadro grande, que exhibe formas vegetales. Lo ha pintado su esposa. Desde hace años, ella representa plásticamente sus aforismos. “Esa es su labor artística. Yo me imagino que hace muchos miles de aforismos que se cansó. No me lo dijo nunca, pero pienso que es así”, aventura.

Narosky nunca ve los cuadros de su esposa como realmente son: es daltónico. “El colmo de una pintora es casarse con un daltónico.” Lo dice y mira el cuadro. Lo mira con atención, como si apenas lo descubriera. Igual que con la planta de plástico.

-¿Qué es lo que, según sabe, le gusta a la gente de sus aforismos?

-Hay una frase que escuché miles de veces: Narosky escribe lo que yo hubiese escrito . Cree que el lector actual no camina, corre, y que por eso necesita una literatura breve; es decir, aforismos. Narosky expone la teoría de que Germinal , de Zola, o El Jugador , de Dostoievsy, por ejemplo, no se pueden leer en el colectivo. Y que los aforismos sí. Según él, esto también explica el éxito de su producción.

-Varios aforismos suyos, sin duda, dicen obviedades.

-Puede ser. ¿Qué certeza tengo de que no es así? Yo no sé si son obvios o si son lugares comunes. Yo escribo lo que siento. Sentiría que vendo mi dignidad si escribiera para vender. No me molesta que se vendan. Yo no escribo para ganar, pero gano escribiendo. Y no me parece mal. Y sé, además, que en el aforismo la frontera entre lo pueril y lo singular es muy difusa.

Narosky acepta que ha migrado, en algunas ocasiones, hacia lo pueril. “Leo cosas mías de otras épocas y me parecen pueriles.” Pero a nadie que viva en zona ricachona, con esa vista al Río de la Plata, puede importarle demasiado tal cuestión. Se lo ve satisfecho. No puede pedir mucho más. De yapa, y qué yapa, la editorial Planeta está reeditando todas sus obras y publicará las próximas. Un hombre así merece ser consultado sobre casi todo.

-¿A qué político aislaría en el Himalaya?

-No sé si el señor Hitler fue un político. ¿Uno que esté vivo? No sé, y no es por eludir. No se me ocurre. Es mucho castigo el Himalaya.

-Bueno, ¿y en Sierra de la Ventana?

-No, no sé. Creo que todos los hombres tienen algo bueno y algo malo adentro.

-¿Alguna vez se disfrazó de mujer?

-No. Aunque hubiese querido, la timidez me lo habría impedido.

-Dígame el título de tres libros que haya pedido prestados y que nunca devolvió.

-Jamás. Devuelvo todos los libros. Como me molesta que no me los devuelvan, los devuelvo.

-¿Cuál sería una frase infalible para conquistar a una dama?

-Amo tu cuerpo porque contiene tu corazón.

-Complete la frase: la Argentina es el mejor país del mundo porque…

-No. No sé si es el mejor. Es mi país. Es el que yo prefiero.

-¿Le da plata a los chicos de la calle?

-Si el chico me inspira confianza, si su rostro demuestra buena fe, no le doy una cifra importante, pero algo le doy. Hace poco le di diez pesos a una señora. No es diez pesos mi propina habitual. Jamás le doy diez pesos a los chicos de la calle. Pero me cuesta decir que no.

-¿Se anima a confesar algo inconfesable?

-No. La Nación tiene mucha tirada.

Hombre gentil y agradable, obsequia dos libros al cronista y le dedica uno. Sobre la mesa ratona hay carpetas, fotos y recortes. Lo más valioso son las carpetas, por lejos. Guardan, numerados por orden de creación, los casi trece mil setecientos aforismos de Narosky. Y, de esa cantidad, más de once mil esperan, agazapados, inéditos, para convertirse por primera vez en libro y llenar los colectivos de América, España y Portugal y de aquellos lugares en los que se hable sánscrito.

 

 Aforismos a medida

C ualquier cosa puede ser materia poética. Con esta premisa, la Revista le lanzó a José Narosky una serie de palabras para que las definiera con aforismos propios, pues en el campo se ven los pingos. Veamos:

-Amor…

-El amor es el más hermoso de los milagros.

-Prado…

-El amanecer en un prado parece más amanecer.

-Astronauta…

-Dicen que el hombre venció al espacio, y sólo demostró su propia pequeñez.

-Ojos…

-Ojos que dicen poemas, son poemas.

-Dolor…

-Hay dolores para los que las lágrimas no alcanzan.

-Mondongo…

-No. Paso. No tengo ninguno sobre mondongo.

-Abrazo…

-Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos…

-Ave…

-El hombre cree canción el lamento del ave enjaulada.

-Internet…

-Prefiero el de mondongo. Pero tengo uno: Mientras la ciencia avanza, el hombre retrocede.

-Lujuria…

-Hay dolores que curan y placeres que enferman.

-Acupuntura…

-Tengo uno, pero no es específicamente de acupuntura: El médico que no entiende almas, no entenderá cuerpos.

-Ciclomotor…

-Me rindo.

 

Fuente: Diario La Nación.
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