El Club de los 40 ya  es tendencia en la   política pampeana

El Club de los 40 ya es tendencia en la  política pampeana

Por Norberto G. Asquini

El Club de los 40 es tendencia en la política pampeana y habla de la renovación que hay en el escenario local y que se aceleró en el último año. Dirigentes jóvenes cercanos a los 45 años y que ocupan, y ocuparán, lugares centrales en La Pampa. No significa que deje de haber funcionarios, gobernantes y legisladores de más edad, pero la presencia de una dirigencia nueva es incuestionable en los hechos.

Hace poco más de un año en esta columna lanzábamos la idea del Club de los 40 y sus posibilidades a futuro y nos preguntábamos “¿Hay vida en el PJ después de Verna?”, pensando en cómo sería la sucesión. En ese momento, todavía la reelección del gobernador de La Pampa era casi un hecho. Pero pasaron cosas, diría Reutemann.

La pregunta se responde sola: hay vida para el PJ después de Verna. Sergio Ziliotto es el sucesor, lo logró con un resultado contundente en las urnas y con el peronismo unido. El gobernador electo tiene 56 años y es el primer mandatario provincial del peronismo pampeano del ciclo pos generación del 83. Esto ya marca la renovación desde arriba. Forzada por las circunstancias de la enfermedad que alejó a Verna de otro mandato, pero resultado de un proceso de acuerdos y consensos.

Nombres propios para una tendencia

En las elecciones de este año en La Pampa también se observó la irrupción de una generación joven de dirigentes en lugares destacados y que antes eran ocupados por personas de mayor edad. Asistimos a un proceso de emergencia de nuevos dirigentes que ya estaba perfilado, pero que se ratificó en las urnas.

Los casos más notables son los de los próximos intendentes de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, y de General Pico, Fernanda Alonso. En la Cámara de Diputados el bloque del PJ tendrá 10 de los 17 legisladores y legisladoras (casi el 60%) que, estirando los números, podemos incluir en esta franja etaria. Entre ellos hay incorporaciones que tendrán su peso específico en el bloque, como el intendente de Toay, Ariel Rojas, o el ministro de Seguridad, Julio “Tato” González, que ha manejado esa cartera con muy buenos resultados sobre todo en materia de narcotráfico. En la composición actual eran 8 legisladores sobre 15.

Entre los intendentes del interior también encontramos este proceso de renovación, sobre todo en los nuevos jefes comunales que accedieron por primera vez al frente de un municipio. Pascual Fernández de Uriburu, “Manu” Feito de Lonquimay, Juan Cruz Bartón de Intendente Alvear, Gabriela Laourie en Jacinto Arauz, Ariel Castaldo en Villa Mirasol o Patricia Lavín en Ingeniero Luiggi, por nombrar algunos más allá de que se extiendan un poco las edades.

Esta tendencia a la renovación, o a que dirigentes más jóvenes ocupen lugares centrales en la política o de gestión, también se dio en la composición de la lista de diputados nacionales con Hernán Pérez Araujo y Carmina Besga encabezando la boleta. 

Ahora falta el gabinete

La lista podremos completarla con la próxima composición del Ejecutivo por parte de Ziliotto a partir del 10 de diciembre. ¿Cuántos lugares ocuparán? Actualmente, como ya habíamos indicado, encontramos al Club de los 40 presente en segundas y terceras líneas. Son secretarios, subsecretarios o directores, que podrían reemplazar a los actuales titulares de sus carteras. Funcionarios del Ejecutivo se sienten identificados por esa cuestión generacional y se juntan informalmente cada tanto.

Más allá de nombres puestos que podrían continuar en sus cargos en el próximo organigrama, como ya se adelanto el caso del ministro de Hacienda, Ernesto Franco, habrá que ver si los de esta franja etaria son considerados por el próximo mandatario para incorporarse al gabinete. El único de esta generación que quedaría de los actuales ministros, el titular de Gobierno y Justicia, Daniel Pablo Bensusán (Alonso la otra integrante se alejará), es del círculo cercano a Verna y Ziliotto y fue jefe de campaña del PJ que logró la victoria de mayo.

El “recambio generacional” es un categoría tan usada en los discursos pero tan poco concretada en los hechos que se torna casi vacía en política. Por supuesto, que tener menos años no necesariamente implica nuevas o mejores prácticas. 

Lo que está en claro es que en el escenario político pampeano asistimos en 2019 a la irrupción de dirigentes jóvenes con una visión distinta de la política, la gestión y la realidad. Una generación que dotará de nuevas ideas y sentidos al PJ para aggiornarlo al siglo XXI.

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Cierre de listas PASO:  el orden desde arriba  y el nuevo peronismo

Cierre de listas PASO: el orden desde arriba y el nuevo peronismo

Por Norberto G. Asquini 

Cerraron las listas para presidente y legisladores nacionales y en La Pampa reinó el orden sobre el caos. Ese ordenamiento vino desde “arriba”, alineadas las fuerzas locales con las necesidades de cada candidato presidencial, ya que poco se jugaba en la provincia. El nuevo peronismo que ya prefigura la nueva “boleta del consenso”.

Poco es lo que se jugaba al interior de cada fuerza provincial en este cierre de listas para la renovación de solo dos diputados nacionales por La Pampa, y cuyos titulares ya están casi cantados. En la política pampeana lo central se había definido el 9 de mayo pasado. Solo había que poner cuatro nombres y no quedaba mucho para repartir, salvo los dos candidatos titulares. De ahí que más allá de algunas pretensiones personales, primara el consenso a la hora de cerrar la integración de las boletas. Fueron acuerdos de las superestructuras y apremiados por las necesidades de los postulantes a la presidencia. Todo esto llevó a la concentración de la oferta electoral en solo cinco boletas.

La nueva configuración peronista

Vamos al oficialismo. La boleta del Frente de Todos se ordenó automáticamente a la situación nacional. Los candidatos del gobernador Carlos Verna y del PJ eran Alberto Fernández y CFK, ese alineamiento había que plasmarlo en la lista y además obtener el enganche exclusivo, si bien se sabía que no se iba a tener internas competitivas en las próximas PASO.

Hay una lectura prematura de la lista del PJ y sus aliados. Muestra la nueva configuración del oficialismo provincial. Verna tuvo autonomía para definir los nombres, siempre con la venia del binomio FF. Y el primero fue el de Hernán Pérez Araujo, que surgió del vernismo, y es un funcionario vinculado a uno de los temas centrales, y nacional, de la gestión vernista como es el de los derechos sobre los recursos hídricos. Un abogado que con solvencia lleva adelante el tema ante la Corte. Ratificado el rumbo del PJ con la inapelable elección de Sergio Ziliotto, y del vernismo como línea central, no hay cuestionamientos a la vertebración actual del peronismo: el primero confirmó la tendencia.

El segundo nombre fue del camporismo. El alineamiento con FF pesó en la elección de Ana Carmina Besga, pero también el espacio político que el kirchnerismo comenzó a ocupar en el PJ pampeano con la victoria en Santa Rosa. 

Cada elección legislativa nacional es coyuntural, y Verna ha ido definiendo sus candidatos de acuerdo al momento político. En 2015 encabezaron vernistas puros acompañados por sus aliados cuando la interna era con el kirchnerismo. En 2017, todavía con el frente interno movilizado, fue un técnico del jorgismo para dar una señal de unidad y evitar las diferencias. Estas vez es un técnico y vernista, de confianza del mandatario, y el segundo lugar es para el sector K. Se va reconfigurando de a poco el PJ provincial de cara a la asunción de Ziliotto. Una dinámica que quedará supeditada a quien ocupe también desde diciembre la Casa Rosada.

Del internismo al acuerdo general

En la oposición quedó el frente Juntos por el Cambio, el ex Cambiemos. La marca que pesaba tanto a los radicales ahora transmutó su denominación. Hubo dos momentos: la hora de mostrar los dientes, de la rosca radical (a la que se sumó el PRO), y que muestra el internismo siempre vigente dentro de la UCR; y las horas calientes de las definiciones en las que primaron los intereses sectoriales y se cerró el acuerdo bajo el consenso.

Hubo hasta ocho posibles candidatos radicales que se anotaron, y cuatro con pretensiones reales. Hubo hasta cinco del PRO, azuzados porque sus dos principales figuras no iban a presentarse.

Finalmente el primer lugar fue para Martín Berhongaray. Ya había perdido dos elecciones buscando una banca en el Congreso, y la tercera fue la vencida. Todo conducía a su nombre. Era el que mejor posicionado había quedado después de 2017, el PRO no tenía posibilidades reales de imponerse a la UCR ni candidatos taquilleros, la UCR no podía ir otra vez dividida con varios postulante, Berhongaray se había preservado y los demás sectores llegaban con dos campañas encima, y era el que más consensos lograba y menos resistencias tenía. La figura puesta.

El acuerdo nacional entre Macri y los radicales fue definiendo la lista. El primer lugar era para un radical para garantizar la renovación de esa banca en el Congreso. La única condición para que no jugara el PRO era que hubiera un solo candidato. Pesó el armador y enviado de Macri, que sigue siendo Carlos Mac Allister. “Era el que tenía la orden de cerrar todo con un solo mandato: que Macri sea presidente”, afirma un vocero. Del lado del PRO, Mac Allister cerró el acuerdo. Salvo por el díscolo Luis Bertone, que si bien no es afiliado al PRO se presentaba por su partido, y no quiso acatar el acuerdo nacional que debía respetar el lugar de la UCR (hasta se lo acusó de presentar avales truchos). Hasta que tuvo que ser convencido por funcionarios nacionales.

Entre los radicales el consenso se fue cerrando a pura rosca y cediendo todos un poco. Una de las condiciones fueron acuerdos a futuro de cara a las siguientes elecciones, apuntando a la próxima de senador. Queda igualmente mucho.

Afuera de la polarización

La polarización nacional tiene su peso. Y también su correlato local. Al eje estructurante del escenario político de La Pampa entre peronismo y no-peronismo se le superpone el de las adhesiones a Macri o del frente anti-Macri.

Quien va a jugar contra esa grieta será Consenso Federal con Roberto Lavagna como candidato a presidente. Será el socialismo, nuevamente en solitario y acompañado por partidos vecinales y algún sector peronista y del GEN local, quien vaya enganchado a la boleta. Encabeza Luis Solana y lo nacional también pesó. A ese frente se quiso sumar el celeste Pueblo Nuevo. En la mesa de los apoderados no lo dejaron entrar por sus posturas totalmente incompatibles con el PS en la provincia.

El ordenamiento nacional también impulsó el Frente de Izquierda, con el acuerdo del PTS, MST y PO que llevan a Nicolás del Caño como candidato a presidente. Con esta unificación habrá que ver si en la provincia el FIT seguirá siendo una fuerza de características testimoniales o como en algunos puntos del país podría empezar a ser un frente con representación institucional. La izquierda, igualmente, tendrá su “interna” con el Nuevo MAS que pelea por el mismo espacio ideológico.

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Los desafíos de Ziliotto: Los números, lo político y la gestión siglo XXI

Los desafíos de Ziliotto: Los números, lo político y la gestión siglo XXI

Por Norberto G. Asquini

Cuando el 10 de diciembre asuma el próximo gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, deberá afrontar más de un desafío. Poner en marcha una gestión con sello propio por un lado, con la modernización del Estado y afrontar la caída de la actividad económica como líneas centrales, y la administración de la provincia en medio de la crisis económica nacional.

La economía que acecha

El peronismo pampeano resolvió en 2019 uno de sus más importantes dilemas para sucontinuidad en el poder: la sucesión del gobernador Carlos Verna. El paso a la etapa posGeneración del 83, que llegó sin anestesia, y que fue sin dramas ni heridas. Lo que algunos pensaban sería “una carnicería” interna, se resolvió con la conducción de Verna y el consenso del resto del peronismo.
Ziliotto, el gobernador que deberá afrontar el nuevo ciclo del PJ en La Pampa, contará con el respaldo de Verna, con tiempo para armar su gabinete y equipo de trabajo y con un escenario político con todas a favor dentro de la provincia: una Legislatura con mayoría propia y las dos principales ciudades gobernadas por intendentes del justicialismo.
Sin embargo, tendrá varios desafíos que enfrentar de entrada. El principal es el económico, por sus consecuencias sobre las cuentas de la provincia y sobre amplios sectores de la sociedad. La situación de La Pampa seguirá dependiendo de la relación con el próximo presidente. Hay una certeza: “Será complicadísimo gobernar cuatro años más con Macri si llega a ser reelecto. El ahogo financiero ya no se soporta y de continuar esto podríamos entrar en una situación muy delicada”, indica un vocero de Hacienda al autor. Si no es Macri el próximo mandatario, igualmente las consecuencias de sus políticas en materia económica seguirán repercutiendo durante los próximos años.
En la provincia es notable la falta de actividad económica producto de la recesión actual. Las cuentas están ordenadas, pero la Provincia debió asumir gastos como los programas que Nación cortó, por ejemplo en medicamentos, o el caso de obras como rutas o los jardines. Los permanentes aumentos a los empleados estatales con la aplicación de las “clausulas gatillo” es otra presión permanente sobre las cuentas. La Coparticipación aumenta, pero no en términos reales. La pelea la gana la inflación que devalúa lo que ingresa a la provincia.
No hay grandes obras en marcha, pero la buena noticia es que La Pampa no está endeudada en dólares como otras jurisdicciones. El desafío es dinamizar la economía provincial con obras propias y sostener el empleo privado.

Buscando la legitimidad propia

En lo político también tendrá algunos retos. El principal será la conformación del nuevo gabinete. Todavía es temprano para saber su conformación, aunque haya un par de nombres puestos, más allá de la ola de pronósticos generados por las ansias de la dirigencia o del periodismo lanzado a buscar la primicia.
Ziliotto tendrá el acompañamiento político de Verna, que seguirá jugando un papel importante en el PJ. Pero también tendrá que ir desarrollando su propio estilo de gobierno. Hacia dentro del peronismo, más allá de la legitimidad electoral que logró con un contundente 53% de los votos, ahora debe construir legitimidad política. Moldeando un liderazgo propio.
No será fácil suceder a Carlos Verna y su centralidad en el escenario político provincial. El ciclo que se abre cierra el de los grandes liderazgos.

Modernizar y generar actividad económica

En estos momentos Ziliotto trabaja en lo que llama “la modernización del Estado provincial” a través de la conectividad. Es la búsqueda del Estado peronista versión siglo XXI. Cómo optimizar y hacer más eficiente la administración pública. Parece una idea abstracta, pero la idea central es cómo acercar ese Estado a la gente. Fue uno de los leit motiv de la campaña
electoral y por estos días se reúne con su equipo para ir definiendo pasos concretos. Ya hay lineamientos tomados por la gestión vernista como la concreción de la empresa Empatel, ahora su futura gestión buscará profundizar esa política. El uso de la red de fibra óptica y el 4G debería potenciar los servicios de un Estado presente en La Pampa, desde cuestiones mínimas como el hacer un trámite online a temas más complejos y delicados como en el área salud con la telemedicina, en la productividad con formación en nuevas tecnologías o en educación con estudios con la modalidad a distancia.
Otro de los desafíos es el de potenciar ese Estado presente interviniendo en la economía y fomentando el emprendedurismo, la industria y la producción como herramientas para la generación de trabajo privado. Fue también parte de su campaña electoral. Ahora Ziliotto pretende para poner en marcha su proyecto la implementación de distintos fondos de financiación, pero fundamentalmente con los fideicomisos que anunció Verna en su discurso en la Cámara de Diputados. Frente a una economía en crisis y sus consecuencias en la provincia, se considera urgente la generación de trabajo para impactar en la actividad económica de La Pampa.
Ziliotto asumirá como gobernador con suficiente respaldo político y un rumbo ya fijado.
Quedará condicionado en su gestión por una economía que mina directamente la caja provincial. Se abre un nuevo ciclo para La Pampa y el próximo mandatario representa la renovación en la política provincial y en el PJ. Los ojos de las y los pampeanos estarán atentos a sus primeros pasos.

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Las PASO que se vienen  en La Pampa: el equilibrio  y los socios distanciados

Las PASO que se vienen en La Pampa: el equilibrio y los socios distanciados

Por Norberto G. Asquini

En días cierran los plazos para presentar alianzas para las elecciones presidenciales y de legisladores nacionales en La Pampa. En la provincia el escenario será similar al de los comicios del 19 de mayo, y estarán marcado por la polarización nacional. Todos buscan por estas horas sus candidatos a diputados nacionales: el PJ y sus aliados que llevarán la fórmula FF y Cambiemos con la puja de espacios con Macri a la cabeza.

El 12 de junio cierra el plazo para presentar alianzas para las elecciones nacionales y el 22 de junio tendrán que estar los candidatos a presidente y en La Pampa de diputados nacionales para competir por dos cargos en el Congreso. La pelea central en la provincia ya se dio el 19 de mayo. Ahora viene una de menor intensidad y despliegue, pero en la que cada sector juega también lo suyo.

El Frejupa busca nombre

No habrá grandes novedades en el escenario electoral pampeano. El Frejupa se mantendrá unido casi en su totalidad, solamente está en veremos el massismo. El PJ pampeano debe seguir en la provincia lo que defina el PJ nacional. O sea, encolumnarse detrás de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández. Ya lo adelantaron el gobernador Carlos Verna y el electo Sergio Ziliotto: el apoyo será para FF. Es la línea nacional del PJ de buscar la unidad frente a la división y alinearse detrás del sector del peronismo que consideran ganador y que impulsará la boleta local.

¿Quién será el candidato o candidata que encabece? Saldría de un fino equilibrio entre la decisión del vernismo gobernante y la venia del kirchnerismo nacional. Será el legislador que le sea necesario al gobierno provincial, o el que necesite la fórmula FF de llegar a la presidencia. Posiblemente un vernista “bien visto” por el kirchnerismo. Como en 2017, lo definirá el gobernador Verna, buscando un candidato con algún consenso que mantenga atada la unidad de todo el PJ. La idea será la o el candidato de la unidad, compitiendo con las listas periféricas que siempre se presentan. Y seguramente la puja de alguna línea con pretensiones.

Del lado de Cambiemos

El otro campo de la polarización, el no peronista, tendrá nuevamente a la coalición Cambiemos. Los dos aliados, la UCR y el PRO, continuarán el frente nacional en La Pampa. Por ahora solo hubo algunos contactos extraoficiales para empezar a cerrarlo. Las relaciones no son las más fluidas pasada una campaña donde hubo más diferencias que acuerdos entre los socios.

La UCR ya plantó bandera en la Convención Nacional en la que se ratificó a Cambiemos. Ahora fortalecida por ganar la interna de febrero frente al PRO buscará quedarse con el diputado nacional. Todos hablan de promover la unidad y una sola lista de consenso. Pero la interna y las diferencias entre espacios, ya histórica, se mantiene. Se buscará no dividir voluntades frente al PRO, aunque a diferencia de 2017 ahora no es tan urgente dados los resultados electorales.

Por un lado estará como candidato Martín Berhongaray que avisó que irá a buscar la banca en el Congreso. Sería respaldado por los Altolaguirre en Santa Rosa y dirigentes del interior. Consideran en su sector que es el nombre puesto por estar instalado y contaría con el apoyo del municipio de Santa Rosa que hasta diciembre manejará el sector. Es “su momento”, afirman. Desde la otra vereda le achacan no haber jugado en la elección provincial y analizan que los Altolaguirre quedaron golpeados tras la dura derrota frente al Frejupa.

Otro sector es el que tiene como cabeza al diputado electo Francisco Torroba, fortalecido hacia adelante por los diputados conseguidos por su sector y el apoyo de algunos intendentes. Desde esa línea hablan de listas de consensos, pero también tienen sus propios nombres, como el ex candidato a vicegobernador Luis Evangelista o Hugo Pérez.

También está la línea que responde a Daniel Kroneberger. El ex candidato a gobernador tiene en su haber, más allá de la diferencia que le sacó el Frejupa, haber caminado la provincia, haberse puesto al frente de la boleta en su situación compleja y estar instalado por la campaña provincial. Analizan dirigentes radicales que podría ser él mismo el candidato a diputado. Y hay que ver qué hará el senador Juan Carlos Marino, sacudido por algunos escándalos en su entorno.

Y finalmente está el otro socio de Cambiemos, el PRO y sus aliados en la provincia. El espacio fue derrotado en la interna de febrero por el radicalismo, pero mantiene su base con cuatro diputados (uno más de los conseguidos hace cuatro años) y seis intendentes del sector. Los voceros hablan de sostener una lista amarilla pura, con candidata o candidato propio. Los principales nombres, como Carlos Mac Allister que continúa siendo el dirigente central del espacio y quien maneja los contactos con el macrismo nacional, o Martín Maquieyra, no estarán esta vez en la boleta. Los otros con intenciones de postularse, entre ellos “las viudas”, los diputados que quedaron sin cargo en la Legislativa, son nombres sin peso específico.

Quedan apenas días para definir los nombres de los candidatos a legisladores nacionales. La elección que valía para La Pampa ya pasó. Ahora las fichas se mueven para la segunda batalla que será mucho menos atractiva. Esta vez la presidencial se lleva todo puesto.

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El Cordobazo en La Pampa:  cuando la provincia fue  depósito de presos

El Cordobazo en La Pampa: cuando la provincia fue depósito de presos

Por Norberto G. Asquini

La pueblada del Cordobazo del 29 y 30 de mayo no tuvo grandes repercusiones en La Pampa. Sin embargo, se vivió de cerca. En los días posteriores al levantamiento contra la dictadura de Juan Carlos Onganía la provincia se iba a convertir en “depósito de presos”. La insurrección dejó un saldo de catorce muertos y cientos de presos y los principales dirigentes sindicales cordobeses, fueron sometidos a un tribunal de guerra y condenados a prisiónpor intimidación pública y rebelión. Muchos de ellos serían trasladados a La Pampa, entre los que estaban las caras visibles como Agustín Tosco secretario general del gremio de Luz y Fuerza, y Elpidio Torres de SMATA.

Llegan los presos

La capital pampeana era considerada una población “pacífica” en esos días de estallidos populares y represión y siempre se recurrió a Santa Rosa para enviar detenidos políticos, invariablemente, en todos los gobiernos. El acompañamiento a los detenidos en cárceles pampeanas convocó a todas aquellas agrupaciones locales opositoras a la dictadura militar.

El sábado 31 de mayo a la noche arribó desde Córdoba un avión T-57 de la Fuerza Aérea. Desde allí descendieron varios condenados por los consejos de guerra que fueron alojados en la Unidad Penal 13. Los detenidos eran seis dirigentes gremiales entre los que estaban Elpidio Torres y Agustín Tosco.

Otra de las cabezas del Cordobazo, Raimundo Ongaro, fue detenido y liberado el 26 de mayo de 1969. Relató a la prensa que la policía intentó trasladarlo desde Córdoba en un accidentado itinerario. Sin darle razones varios policías armados con ametralladoras lo llevaron hasta la Escuela de Aviación y se le informó que lo iban a llevar a Santa Rosa en avión. El aparato descendió en Las Higueras, Río Cuarto, la comisión siguió su trayecto en una patrulla hasta Realicó. Allí se les indicó que debían volver hacia la capital cordobesa.

El 2 de junio llegó otro contingente de presos estudiantiles y gremiales. Esta vez, doce hombres fueron llevados hasta la U13 tras un operativo que obligó al corte de varias calles. El 5 arribaron otros nueve condenados y el 6 cuatro más. Todos fueron alojados en la Colonia Penal.Entre los detenidos estaba el sindicalista de Luz y Fuerza, y también cara visible de la pueblada, Tomás Di Toffino, luego desaparecido en 1976. Entre los detenidos había sindicalistas de LyF y SMATA, obreros metalúrgicos y trabajadores de otras ramas, estudiantes de Medicina e Ingeniería, entre otras, y hasta un profesor de la UNC, con penas de ocho meses a 10 años.

Juntos por los presos

Poco a poco los sectores movilizados en Santa Rosa comenzaron a acompañar a los detenidos políticos. El sindicato de Luz y Fuerza local, cuyo secretario general era Oscar Montes de Oca, presionó a la CGT para que la entidad constituyera la comisión de solidaridad de apoyo. En un documento elevado al jefe cegetista local, Rodolfo Villarreal, reclamaron a la organización que no podía “permanecer impasible” ni “espectadora cuando en la ciudad hay condenados por reaccionar ante el cúmulo de leyes represivas que van erizando el país como única forma de sostenimiento a un sistema antipopular”.El sindicalismo estaba dividido en dos ramas desde 1968: la CGT con Villarreal de la UOCRA a la cabeza y la Intersindical con los gremios más combativos entre los que estaba LyF.

Representantes nacionales de la CGT, de gremios combativos y agrupaciones universitarias visitaron la capital para respaldar al movimiento y acompañar a los dirigentes presos.

El sábado 8 de junio en la sede de la CGT de Santa Rosa se reunieron gremialistas locales de Luz y Fuerza, telefónicos, ATE, gráficos, vendedores de diarios y molineros -integrantes de la Intersindical-; de Córdoba y Capital Federal –Julio Rodríguez de LyF Córdoba y José Rodríguez de SMATA–; estudiantes; políticos –peronistas y comunistas–; y abogados: el peronista Juan Carlos Tierno y dos profesionales vinculados a la izquierda, Manuel Cuadrillero y Ciro Ongaro. Se constituyó la Comisión Local de Solidaridad con los Presos Políticos coordinada por los gremios cegetistas, para canalizar la acción solidaria y a la vez iniciar una campaña de reclamo para la liberación. Sus tareas consistían en atender a los familiares que comenzaron a llegar a la ciudad para ver a los detenidos, la recolección de donaciones y la relación con los detenidos para la atención de los aspectos legales. La CGT luego ratificó la comisión provisoria de solidaridad a la que ya se habían sumado gastronómicos, bancarios, fideeros y la UOCRA. El primer documento de la Comisión fue tajante: “Santa Rosa no debe convertirse en el campo de concentración de la dictadura”, dijeron

Llegan los familiares

El 12 de junio, seis presos fueron regresados a Córdoba. Al día siguiente, se realizó una reunión de organización de la Comisión Provisoria en el local de la Delegación Regional de la CGT. Estuvo presidida por Montes de Oca, y se dio entrada a los primeros paquetes donados en Santa Rosa. Para entonces comenzaron a arribar los familiares de los detenidos, a quienes les habían prometido verlos una vez cada quince días. Los parientes, junto a Montes de Oca, visitaron al ex gobernador Ismael Amit para que intermediara y consiguiera de las autoridades militares el permiso para ingresar al penal, ese mismo domingo.

El sindicato de Luz y Fuerza, ubicado en Pellegrini 505, a pocos metros de la Jefatura de Policía, se transformó en el lugar adonde llegaban los apoyos materiales ante la vista recelosa de los policías. Ese fin de semana, llegó hasta el gremio el comisario Roberto Álvarez con un mensaje del gobernador Helvio Guozden quien manifestaba estar muy preocupado por el movimiento vivido en la ciudad: habían llegado en un ómnibus treinta y siete familiares de los presos gremiales y políticos junto con los abogados de la CGT de los Argentinos Hipólito Solari Yrigoyen, Conrado Ortigosa Antón y Mario Landaburu y cuatro de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Las autoridades aprobaron que ingresaran ese día a la cárcel. El grupo de familiares fue atendido por los santarroseños y almorzó en Luz y Fuerza, mientras las mujeres –esposas, madres e hijas– buscaban faldas pues no las dejaban ingresar con pantalones. Cuando estaban comiendo llegó la noticia: todos los presos habían sido sacados y trasladados sigilosamente en colectivos durante la noche previa rumbo a Rawson y Neuquén. Cuando les informaron la noticia a los parientes, la indignación se evidenció en los rostros, y el llanto se convirtió en un solo grito de impotencia “esto es una crueldad que no tiene nombre”. Montes de Oca relató al autor: “Fue uno de los momentos más tristes que viví, ver a todas esas madres, esposas, hijos todos llorando abrazados”.

Tosco, Felipe Alberti y Simón Grigiatis de LyF Córdoba junto a otros diez detenidos fueron llevados a la penitenciaría de Rawson; en tanto Elpidio Torres y diez más pasaron a la cárcel de Neuquén. A fines del ‘69, en un intento del presidente Onganía de contener la protesta popular, fueron amnistiados Tosco, Torres y Ongaro.

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